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Venezuela: Excepciones y Desilusiones

El retiro exitoso de las imágenes de Hugo Chávez de la Asamblea Nacional de Venezuela, ahora controlada por la oposición, si bien nos hace correr un fresquito, no contribuye en la superación de la crisis que vive Venezuela. Por el contrario, genera serios cuestionamientos.

Gracias a la arrasadora victoria de la Mesa de Unidad Democrática en las elecciones legislativas de Venezuela, empezamos a soñar con un giro durable en la política y la sociedad en un país, que tras 17 años de revolución bolivariana, ha estado condenado a la miseria y el desconsuelo. No obstante, al hacer un balance rápido, las desilusiones superan las excepciones.

En este último grupo merece la pena resaltar el desenlace tranquilo de la juramentación e instalación de la nueva Asamblea Nacional, a pesar de los intentos de sabotaje y actos violentos del oficialismo. Asimismo, el anuncio de la Mesa de Unidad Democrática de proponer, en palabras de Henry Ramos, una vía “para cambiar el gobierno por vía constitucional” y de impulsar “la emblemática ley de amnistía para los presos y exiliados políticos”.

Pero lo difícil apenas comienza. Se están acomodando los 109 diputados de la Mesa de Unidad Democrática, que agrupó a todas las docenas de partidos de todas las tendencias y tamaños que se cobijaron bajo la sombrilla de la oposición, incluidos los chavistas desencantados.

Ahora bien, una vez pasada la euforia, resulta lamentable que la primera medida de la oposición sea el retiro de las imágenes de Hugo Chávez de la Asamblea Nacional. No digo que no resulte satisfactorio para todos ver que los símbolos de la izquierda populista sean expulsados, pero creo que esta medida no pasa de ser un espectáculo mediático y sedicioso que, además de desviar la atención de lo verdaderamente importante, esto es, la superación de los fracasos económicos y la corrupción creciente, ni calma el hambre ni llena los anaqueles, al tiempo que plantea serias incógnitas.

Todos hemos visto en el pasado las intensas diferencias entre los líderes de la oposición venezolana, lo cual les permitió tanto a Chávez como a Maduro, pescar en ríos revueltos. Su falta unidad es palmaria en las medidas que persiguen, por una parte vemos a un sector que pide la revocatoria inmediata del presidente, otro que llama a la calma y a lo toma de decisiones más reposada, y otro más que exige amnistías para los presos políticos. Y la pregunta aquí es clara: ¿serán capaces los opositores de dejar a un lado sus vanidades personales para buscar objetivos comunes? ¿Podrán generar unos consensos mínimos que permitan sacar el país adelante?

Esto, inevitablemente, conduce a unas preguntas mucho más preocupante:¿Qué va a hacer la oposición?, ¿Cuál es el poder real de la oposición en la Asamblea General?. No podemos obviar el hecho de que el presidente Maduro aún tiene la sartén por el mango –por mucho que nos duela-, y en este sentido queda claro que de la forma cómo maneje la oposición su mayoría legislativa y sud divisiones internas depende la recuperación de la economía y la reconstrucción del tejido social, y que la crisis o se resuelva o se profundice.

Desde luego, celebro el triunfo de la oposición en la Asamblea Nacional. Sin embargo, los exhorto a dejar de lado las actuaciones revanchistas, a derrotar la corrupción y a tomar medidas que efectivamente generen bienestar para los venezolanos.