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El pasado no perdona

Aunque las hordas uribistas se hayan tomado las calles con declaraciones violentas y viscerales luego de que Santiago Uribe Vélez fuese capturado por la presunta conformación del grupo paramilitar “Los 12 Apóstoles”, y el Presidente Santos, en un ataque de insensatez, invitara a una veeduría internacional como observadora de dicho proceso (como si el señor Uribe no fuera un ciudadano más), no podemos creer que el Fiscal Montealegre, en una noche de inspiración, creó un largo expediente sólo para ‘conspirar’ contra un grupo político.

 

 

 

Empiezo por advertir que la detención de Santiago Uribe Vélez, hermano del expresidente y hoy senador Álvaro Uribe, es algo natural: se trata de una medida de aseguramiento adoptada contra un sindicado de homicidio agravado y concierto para delinquir en un proceso que se surte desde hace cerca de 20 años, archivado por falta de evidencias, cuestionamientos sobre la credibilidad de algunos testigos, hasta su reapertura luego de que el mayor en retiro de la policía Juan Carlos Meneses declarara desde el exilio contra Santiago Uribe, asegurando que “Los 12 Apóstoles” se creó en la finca La Carolina, en Antioquia (de propiedad de Santiago Uribe), y que  además, orquestó una serie de ‘limpiezas sociales’ en las que fueron asesinados drogadictos, ladrones de poca monta, prostitutas y demás personas ‘no deseables’ para la sociedad.

Ahora bien, para nadie es un secreto que el Fiscal Montealegre no es precisamente una adalid de la cordura, o de la transparencia, las nóminas paralelas, los contratos con valores exorbitantes, su extraña ‘laboral’ relación con la señora Lizarazo Tocarruncho y su excitación por mojar prensa a como dé lugar tal vez pueden generar incertidumbres. No obstante, es desproporcionado pensar que en un acto de magia, extrajo un conejito del sombrero con el proceso seguido en contra de Santiago Uribe Vélez, sólo para ensañarse política y judicialmente en contra de los uribistas.

Resulta muy absurdo que la bancada del Centro Democrático y demás uribistas se declaren en ‘rebeldía’, arguyendo persecución política. Pero acaso, ¿es que el expresidente Uribe y los suyos son de alguna casta noble a la que no se les pueden abrir investigaciones judiciales?, ¿o se le olvida a los uribistas que varios de los suyos, como cualquier maleante, también han cometido delitos: los exministros (Uribito, Pretelt, Palacios), el ex Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, los exdirectores del DAS María del Pilar Hurtado y Jorge Noguera, el primo Mario Uribe, por mencionar algunos.

Desde luego, no estoy invitando a un debate de odio, ni revanchista, sólo pretendo hacer un llamado a la prudencia, pues aquí no hay ninguna persecución política, sino un grupo de personas que ante la falta de argumentos o pruebas a su favor, pretenden polarizar al país señalando que todos los persiguen y que desde el Gobierno se urden planes en contra… Y, perdón, pero hasta donde yo recuerdo, en un Estado de Derecho todos somos iguales y estamos sometidos a la ley. Por tanto, ni la impunidad, ni la inmunidad ante la ley le están dadas a ningún ciudadano, ni si quiera a los Uribe Vélez.