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“Que calumnia más mentirosa…No entiendo”

La que quedó sin entender fui yo. Y creo que conmigo, muchos más. Algunos se atreverán a reconocerlo. Otros dirán que no les va ni les viene que Álvaro José Arroyo esté en China, en su apartamento o muriendo en la cama de una clínica. Otros justificarán a Jackeline Ramón, la actual compañera sentimental del Joe Arroyo y a Luis Ojeda, su actual mánager.

De mi parte, debo reconocer que me quedé estupefacta ante el cinismo de la señora Ramón durante la entrevista que Jorge Cura le hiciera el jueves último.  Por circunstancias personales esa última semana visité a diario la Clínica La Asunción, hubo días que incluso dormí allí. Por eso y pese al veto de silencio que la señora y el mánager del cantante intentaron imponer, sabía que Joe había ingresado por emergencia entre la noche del domingo 26 y la madrugada del lunes 27 de  junio y que aún permanecía allí mientras se desarrollaba esa entrevista.

Me causó estupor el cinismo de la señora cuando con evidentes incomodidad y rabia aseguraba que Joe estaba en casa e intentaba hacer ver que los periodistas eran embusteros, mal informados, mal intencionados y envidiosos,  entre otros epítetos más.

Que calumnia más mentirosa” dijo. ¿Será que ella conoce calumnias que no lo sean? Aseguraba la señora que el Joe se encontraba tranquilo y  mejor que nunca en su apartamento. Incluso, llegó a anunciar dos presentaciones este último puente festivo. Una en Sincelejo y otra en Cartagena y dos semanas por Estados Unidos, donde aclaró, vehemente, iría a trabajar.

Doña Jackeline  se olvidó de algo elemental que si tiene bien claro Maryluz Alonso, la segunda esposa de Álvaro José. Él es una persona pública. Así lo decidió y lo asumió cuando abrazó la música y con ella trascendió. Escribió historia. Traspasó fronteras geográficas. Y lo hizo de manera voluntaria. Nadie lo obligó a ello. Por eso,  Joe no pertenece a ninguna familia. Joe es patrimonio de todos los colombianos, que tenemos derecho a ser bien informados por los medios de comunicación. Y  éstos a su vez tienen el derecho y la obligación de comunicar libremente y en forma veraz la información de alguien que además de ser ídolo de multitudes, es personaje de una novela que en la actualidad emite el canal Rcn y que en realidad es una ficción pues cercena, de tajo e inmisericordemente, episodios de la vida del artista, faltando a la verdad de su historia de superación, luchas, alegrías, amores y lágrimas. Pero no me alejaré del tema que hoy me ocupa.

En ningún momento ninguno de los medios de información que difundió la información en torno a la salud de la estrella lo hizo faltando a la verdad de los hechos. Lo hicieron en pleno ejercicio del compromiso social adquirido con la opinión pública a la que se deben y a la que deben mantener informada.  

La prensa hizo bien su tarea. Pero la señora Ramón intentó ponerla en la picota pública y además desinformó de manera consiente a la opinión pública, a la que pretendió ocultar datos esenciales sobre el estado de salud de esa estrella que amenaza con apagarse para siempre.

Probablemente Jackeline no hizo más que verbalizar los deseos de su corazón, muy lejanos a la realidad a la que Joe ha estado sometido. Qué ironía. El hombre que contó en una de sus más famosas canciones la historia de la esclavitud es ahora, en este momento de su vida, esclavo de los caprichos y de la tiranía de su actual compañera,  quien no sólo pretende esconderlo ante la opinión pública, sino que además le niega a sus hijas el acceso a su padre y a Joe el derecho de poder recibir el amor y las caricias de sus hijas.

Y esto no es invención mía, buena cuenta de ello han dado varios medios de comunicación, locales y nacionales. Además lo confirma el testimonio de algunos de sus colegas y amigos músicos que en entrevista publicada por El Espectador, fueron claros y directos.

Chelito De Castro manifestó compartir la preocupación de quienes lo conocen por su estado de salud. Asegura que el artista ha sido privatizado.  Que quienes le rodean no dicen nada olvidando que el hombre, el artista, el ser humano es patrimonio de todos.  Y fue aún más allá. Aseguró que la gente del círculo más cercano al cantante no se preocupa por su salud, sino que se deja llevar por otros intereses sin importarle su salud. “Sólo quieren poner al hombre en la tarima esté como esté y cobrar su billete”.

Honestamente, eso fue lo que pensé al escuchar la vehemencia de la señora Ramón ante la insistencia de Jorge Cura. La malicia indígena me llevó a ello. Claro, si la opinión pública se entera de la afección de salud del Joe, no habrá contratos ni anticipos. Y fue precisamente su incumplimiento de los contratos anunciados en Sincelejo y Cartagena los que permitieron descubrir que la esposa actual del artista no es más que una mentirosa, que quedó al descubierto, no solo en cuanto a la verdadera y delicada condición de salud del ídolo sino de la crueldad a la que lo somete imponiéndole dolorosos esfuerzos para cumplir sus presentaciones y privándolo afectivamente del amor de sus hijas.

Si. Ella quisiera que el Joe estuviera mejor que nunca para seguir montándolo en escenarios y cobrando sus presentaciones y si el pago es en moneda extranjera, mejor! De momento, no podrá continuar vendiendo sus espectáculos. Ojalá el acercamiento de las personas que lo aman de verdad le permita recibir la dosis de amor que necesita para romper las cadenas a las que lo tienen sometido y salir de este trance. Esa estrella debe seguir brillando en nuestro cielo artístico mucho tiempo más.