Lo que nos roba Electricaribe
Electricaribe, la empresa privada que suministra energía eléctrica a siete de los ocho departamentos de la región Caribe, la misma que en los últimos meses ha saltado a la palestra pública por el pésimo servicio que ofrece, a unos costos nada irrisorios, nos tiene al borde de un shock colectivo.
Se ha convertido en el factor que finalmente ha logrado que todos nos pongamos de acuerdo. Hasta los políticos. Nadie quiere que alcance la mayoría de edad, a la que llegaría el año entrante. Anhelamos que por fin el Gobierno central se pellizque y deje de ser cómplice mudo de tantos atropellos contra los usuarios.
En octubre se cumplirá un año del debate de control político que le hicieran a Electricaribe los treinta y dos representantes a la Cámara costeños. Entre los argumentos esgrimidos por los honorables estaban las muertes por electrocución que se derivan de los problemas de redes y las fluctuaciones de voltaje, que ocasionan daños en los electrodomésticos por los que nadie responde.
Para nada sirvió el debate. Las cosas en materia de prestación del servicio eléctrico en lugar de mejorar se ponen peores.
Electricaribe nos roba. Tranquilidad, bienestar, horas de sueño reparador, dinero –al cobrar por servicios que no presta de manera óptima-. Nos roba eficiencia en nuestros trabajos porque nadie puede rendir al máximo luego del desvelo que producen las altas temperaturas a las que nos vemos sometidos sin poder remediarlas con un simple ventilador. En el caso específico de Barranquilla y de acuerdo con los cálculos elaborados por la Cámara de Comercio de esta ciudad, por cada hora sin el servicio de energía en Barranquilla, los sectores industrial y comercial pierden alrededor de 3 mil 300 millones de pesos.
Y las cosas están pasando de claro a oscuro. La gente de la Costa Caribe, tan bacana, tan gozona, tan paciente, ya no lo es tanto. Se han tomado vías de hecho para protestar contra la empresa. Bloquean carreteras interdepartamentales, incendian llantas, palos, basuras, gritan, protestan, hacen bulla. Pero de nada sirve. Sólo para que los policías que deberían velar por la integridad de los ciudadanos, aprovechen para dar rienda suelta a sus rabias reprimidas, levantando a bolillo, bota o patadas a quien sea capaz de protestar tratando de hacer valer sus derechos.
De nada sirven las protestas, las quejas airadas, la atención de los medios de comunicación. Lo único que se ha logrado, pero creo que tampoco sirve de mucho, es que se incrementaron las multas a empresas prestadoras de servicios y eso le da mayores herramientas a la Superintendencia de Servicios Públicos para ajustarlas. Sin embargo, poco se escucha de sanciones por parte de ese órgano de control a Electricaribe.
En silencio cómplice y asesino, el gobierno central permanece de brazos cruzados y oídos tapados. No toma medidas contra la empresa. ¿Ha de ser por el poderío que se esconde tras ella? Electricaribe es filial de la trasnacional española Gas Natural Fenosa cuyos accionistas mayoritarios son la multinacional energética Repsol y el grupo bancario catalán La Caixa. Y nuevamente los españoles aparecen en escena. En la época de Colón se llevaron nuestros tesoros y en la época de Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe y Santos nos venden la luz a precio de oro. Qué ironía.
No entiendo las razones por las cuales el Gobierno central no se organiza y ajusta a Electricaribe, como si lo hace con los operadores de telefonía celular. A ellos, la Comisión de Regulación para las Comunicaciones (CRC) los obliga a compensar, el tiempo que han dejado de prestar el servicio. Y ello aplica tanto para el servicio prepago como para el pospago. En ambos casos, el proveedor compensa mensualmente en la factura por las fallas en la prestación de los servicios. Y esto le es notificado a cada usuario, mes a mes, a través de un mensaje de texto gratuito, que indica los minutos o segundos (según como lo cobren normalmente) que tendrá por compensación.
Esa compensación automática aplica cuando los servicios contratados (voz o datos), no se encuentran disponibles como consecuencia de alguna falla en la red del operador, y, cuando las llamadas finalicen sin que el cliente o su interlocutor, hayan decidido colgarla.
En el servicio de energía que recibimos los usuarios por parte de Electricaribe, son recurrentes las fallas en el servicio. Los apagones se registran en cualquier momento, sin previo aviso y en la mayoría de los casos por tiempo indefinido.
No obstante y pese a que el servicio es dejado de prestar por fallas atribuibles exclusivamente al sistema operativo de Electricaribe, no es compensado por la empresa. En la facturación no se reflejan las largas y tortuosas horas que nos obligan a pasar sin energía. Sin poder dormir, ni leer, ni ver televisión, ni escuchar música. Dando vueltas y vueltas. Exponiéndonos a atracos al sentarnos en las terrazas de las casas buscando mitigar el calor que nos agobia y amenaza con ahogarnos. Por el contrario, la facturación se incrementa de manera desproporcionada y absurda.
Esta es la mayor queja de los usuarios, quienes no entendemos cómo puede aumentar el costo de un servicio cuya prestación disminuye como consecuencia de las fallas repetitivas que mantienen a barrios enteros en pie de lucha, sin esperanza de lograr un trato justo que se traduzca en la corrección del monto facturado. Todos sabemos que de nada servirá presentar el reclamo oficial. Mentira, si servirá. Para perder el tiempo y poner a prueba la paciencia. Los trámites interminables, las largas filas, las malas caras, los malos tratos, las acusaciones sin fundamento serán los factores a los que nos enfrentaremos para al final, salir apaleados porque la decisión final favorece a Electricaribe, cuyos funcionarios han adquirido un nivel de experticia para trasladar la responsabilidad a los clientes.
Basta ya. Es hora que el gobierno central haga algo. Definitivo y que haga primar el bien colectivo sobre los intereses particulares del grupo de accionistas que están apertrechados en Electricaribe.
@MaTeRuMa