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La "paraescritura" y las redes sociales

El término “paraescritura” no se encuentra registrado en el Diccionario académico y dudo mucho que la Real Academia Española lo incluya dentro de su rico arsenal lingüístico, pero a juzgar por la analogía que guarda este vocablo con el conflicto paramilitar que aquejó a los colombianos en una época aciaga de nuestra historia reciente, vemos que se ajusta perfectamente por las siguientes razones:

En principio, el responsable, precursor y culpable de accionar la “motosierra lingüística” fue sin duda el celular y su poca capacidad o longitud para la redacción de los mensajes de móviles (SMS). Únicamente contaba con 160 caracteres. Lo anterior, dificultaba la escritura como consecuencia de un  teclado pequeño y limitado en teclas. Es así, como observamos SMS con una escritura cercenada y por lo demás afrentosa de toda norma gramatical. (ver imagen aquí)

Con el advenimiento del internet y la subsecuente masificación de las redes sociales, el desmadre ortográfico y gramatical logró proporciones titánicas y sublimes ya que a través de estas últimas, se logró palpar y dimensionar con mayor claridad la gravedad del asunto, aunque coincido con muchos expertos en Gramática cuando  aseguran que el problema de la “paraescritura” tiene otro origen considerando que es injusto satanizar a los nuevos medios electrónicos, optando entonces, por orientar la búsqueda en las escuelas;  sitios de las verdaderas causales de la problemática ortográfica que arrastran los niños y los adolescentes.

Así las cosas, en el lenguaje actual de las nuevas generaciones es muy común y cotidiano observar el uso distorsionado de nuestro lenguaje, en el que se resalta una notable característica distintiva generacional: una escritura alterna, cercenada, permutada, relevada, cambiada y trocada. Es así como en los mensajes de móviles y chats de Facebook, Messenger, Twitter y Wasap, entre otros, observamos todo un coctel de sustitución de caracteres, palabras y expresiones a saber: (ver imagen aquí)

Reitero entonces, que las redes sociales no son las únicas responsables. La misma escuela ha venido perdiendo su capacidad docente de la ortografía. En nuestras escuelas de secundaria se les enseña a nuestros jóvenes lengua castellana como una asignatura cuyos errores se corrigen en la hora de lenguaje, lo cual constituye un error ya que la gramática es la vía de enseñanza de todas las materias o asignaturas. De manera que, es responsabilidad de todos los docentes enseñar el uso correcto de nuestra lengua en el momento en que los estudiantes exponen o cuando   corrigen sus trabajos orales o escritos.

Esta ortografía relajada de hoy día, no puede seguir siendo admisible en los chats y los mensajes de texto so pretexto de que la rapidez debe primar sobre la pulcritud. Así las cosas, todos, por simple higiene gramatical, debemos aplicar con rigurosidad las normas ortográficas que ningún medio electrónico moderno puede condicionar por limitaciones de espacio o de tiempo.

En conclusión, y parodiando los acuerdos a que llegaron el Estado colombiano y los paramilitares en el pasado reciente, debemos propender por lograr un acuerdo de “Justicia Gramatical” y “Paz Ortográfica”, en un contexto donde la Real Academia Española ya marcó el derrotero. Hace falta entonces, que las políticas de Estado en materia educativa, terminen por poner a buen recaudo a tanto “asesino” de nuestro idioma.