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Del zika y otros virus: soluciones estructurales o “paños de agua tibia”

Como resultado del desmadre por la propagación del virus del Zika, miembros del Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos implementarán un plan de acción o de choque para luchar contra la nueva pandemia viral por la que atraviesa nuestro país. Para ello, fue escogida Barranquilla como modelo  experimental en donde se iniciará dicho plan.

De antemano podemos deducir que ese grupo de expertos recomendarán al gobierno distrital la ejecución de obras de saneamiento básico indispensables para el mejoramiento y la preservación de las condiciones sanitarias de los barranquilleros.

Con toda seguridad dichos miembros recomendarán al Instituto Nacional de Salud que se pellizque y comience a cumplir con una de sus principales funciones, cual es, es el control de vectores.

No creo que los gringos traigan consigo la varita mágica para hacer desaparecer las consecuencias de un extendido fenómeno de El Niño junto con el impacto negativo que produce el virus en las regiones por debajo de los 2200 metros sobre el nivel del mar.

No creo que dicho comité de expertos y sus consabidas acciones y recomendaciones logren amortiguar, atenuar o menguar en el corto y mediano plazo, los embates de una pandemia que, según los pronósticos, se propagará hasta mediados del presente año y que hoy tienen padeciendo a más de 31000 personas incluidas 5013 embarazadas ya que su origen es muy complejo y estructural debido a la escasa inversión social en obras de saneamiento básico, a la inoperancia y politización del Instituto Nacional de Salud y a la irresponsabilidad política de este y los gobiernos anteriores que tuvieron y tienen serias dificultades para controlar las enfermedades transmitidas por vectores. A lo anterior, se le suma,  la interrupción periódica de las campañas educativas y la escasa inversión en investigación.

En Colombia, se prevén más de 600 000 infectados por el virus este año, más medio millar de casos de microcefalia y Guillain-Barré si se tiene en cuenta la proyección de la enfermedad hasta el mes de junio del presente año.

¡Qué vaina con esta «virera»! la comunidad aún no se repone de la epidemia de Chikunguña que nos significó un millón de enfermos. De los cuales, el 8%, es decir, 80.000 personas quedaron con artritis postviral crónica como secuela,  sin olvidar también que, cerca de 100 compatriotas fallecieron como consecuencia de las  complicaciones a partir de dicha infección viral que se está recrudeciendo con otra enfermedad  como el Zika, la cual es más peligrosa y devastadora y que actualmente se encuentra fuera de control.

Así las cosas, el resultado de tanto desgreño en las políticas de salud no se va a contrarrestar rápidamente con un puñado de técnicos extranjeros a través de un plan de acción reactivo toda vez que, la solución de fondo es mejorar el acceso al agua potable, ejecutar obras de saneamiento básico, disponer adecuadamente las basuras y planificar y urbanizar ordenadamente, lo que según expertos planificadores, son acciones a largo plazo.

No queda otra opción que, continuar aplicando paños de agua tibia sobre las recomendaciones improvisadas producto de la corrupción, la ineficiencia y la desidia de un Estado que, como sabemos, solo reacciona cuando la emergencia está encima y queda poco por hacer.