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Un homenaje sincero

Mucho se habla de la capacidad de trabajo de las personas nacidas en regiones como Antioquia y Santander. De igual manera e injustamente, los nacidos en el Caribe colombiano tenemos que soportar, con paciencia, los frecuentes comentarios acerca de nuestra supuesta pereza, por parte de algunos compañeros de patria que se dejan llevar por los prejuicios y la desinformación. Insisten en confundir alegría con desinterés y paciencia con desidia. La verdad es que en Barranquilla somos incansables, creativos y apasionados. No es casual que una ciudad tan joven, sea protagonista de primera línea en la historia de nuestro país.

Sin importar el grado de educación o los años de experiencia, los barranquilleros nos ganamos el pan con el sudor de nuestras frentes. Obreros, artesanos, técnicos o profesionales, choferes o doctores, comerciantes, artistas o ingenieros, sacan adelante sus familias con tenacidad, trabajando cada día, a cualquier hora y a 40 grados de temperatura, si es necesario. Casi siempre, con una sonrisa en el rostro y un comentario jocoso en la punta de la lengua. Ese patrimonio humano, invaluable, es la principal garantía de que lograremos hacer de Barranquilla una #CapitalDeVida.

Eso sí, trabajamos de sol a sombra, pero el swing no nos lo quita nadie, así que, parafraseando a Fruko, es tiempo de tributar un homenaje sincero, al trabajador barranquillero por ser este muy singular, pues sí sabe disfrutar del trabajo como nadie y no hay quien le “tumbe el plante”, cuando se trata eˈcamellar.

¡Feliz Día del Trabajo!

P.D. Hablando de trabajadores incansables, aprovecho estas líneas para felicitar a Elsa Noguera De la Espriella por su nombramiento como Ministra de Vivienda. ¡Orgullo barranquillero, orgullo de mujer!