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Gracias a la vida

Escribo estas palabras justo después de salir de dos resonancias magnéticas que mi médico me ordenó. Llevaba varias semanas con dolor y por supuesto, con la angustia que esto genera. Cada una de las resonancias tomó media hora. Alex agarraba mi mano para mantenerme en calma y mientras tanto, yo pensaba y pensaba y pensaba.

Pensé en lo frágiles que somos los seres humanos, en la misión de cada uno de nosotros, en el agradecimiento.

Pensé que debemos poner todo de nuestra parte, ser las mejores personas que podamos y rogarle a Dios que nos acompañe. Cuidemos de nosotros y de los nuestros. No dejemos para mañana lo realmente importante.

Reconocí que todos tenemos una misión. Estoy convencida de que estamos en este mundo para ayudar, para dar y para servir al necesitado. Doy gracias a mi posición como Primera Dama porque hemos podido ayudar a muchos, pero sé que es demasiado lo que falta.

Tuve claro, más que nunca en mi vida, que debemos ser agradecidos. Dar gracias a Dios, a la vida y a nuestros seres queridos, por todo lo recibido. Invitar a nuestra familia y amigos a que hagan lo mismo. Estimular a los demás, todo lo que podamos, para que sientan y entiendan la importancia del agradecimiento.

Se acerca el final de un año más y yo los invito a dar sin reparo alguno. Hagamos de este mundo un mejor lugar. Ayudemos sin esperar nada a cambio y agradezcamos, una y otra vez. Les aseguro que entre más agradezcamos, más motivos nos dará la vida para seguir agradeciendo.