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Cuento sin cuentas

Sergio Fajardo ha acusado, con razón, a Gustavo Petro de mezclar “cuentas con cuentos” en su discurso político. Respecto de Rodolfo Hernández, también habría que reconocerse que, con frecuencia, echa un cuento sin siquiera hacer las cuentas.

En particular, me ocuparé de uno: el de las sanciones a los corruptos. 

Alguna vez, Rodolfo Hernández propuso comprar 200.000 hectáreas en los Llanos Orientales para albergar a 200.000 presos peligrosos (dentro de los que incluyó, por supuesto, a los corruptos). Hernández es tan anti-sistema que su propuesta llevaría a una situación tan diametralmente opuesta al hacinamiento que ni siquiera tenemos un nombre para ella en el argot de la política penitenciaria. Habría que llamarle “disgregación penitenciaria” a la situación en la cual se cuente con un (1) solo preso para cada hectárea, como lo propone el candidato. 

En esta “ciudad cárcel” (como la bautizó), “Cada preso consigue su trabajo. No se le da de comer, él tiene que trabajar para comer, no puede salir de esa ciudad, todos tienen un brazalete de titanio adherido al tobillo, como un esparadrapo”. Para una persona obsesionada con reducir el gasto y aumentar la productividad del Estado, no es claro cómo la monumental adquisición de un terreno casi seis veces (5.7x) más grande que Pie de Cuesta (Santander) para este proyecto contribuye a ello.

Sin embargo, creo yo que eso sí es puro cuento. Por fortuna, cuando se abre su programa de gobierno, no se encuentra ninguna alusión a hectáreas en los llanos ni brazaletes de titanio. Lo que sí se encuentra es lo siguiente:

  • “Cero impunidad” para corruptos
  • “La no prescripción de los delitos cometidos por los políticos”
  • “Una norma que exija revisar la vida económica de los servidores y funcionarios del Estado”
  • Inhabilidad de por vida para tener “vínculos con el Estado”
  • “No habrá trato preferencial, en especial si el privado de la libertad es corrupto”
  • Una “apuesta” hacia la “Ciudad Resocializadora”

En resumidas cuentas, estas propuestas que se leen en su plan de gobierno son redundantes, inútiles o vacías. 

Redundantes, porque en Colombia expresamente ya existen algunas -como la inhabilidad de por vida, prevista en el art. 122 de la Constitución y avalada por la CC, C-652/03; la obligación de revelar la situación económica de funcionarios públicos, Ley 2013 de 2019, o la prohibición de beneficios y subrogados penales para condenados por delitos contra la administración pública (art. 68A del CP). 

Inútiles, como la imprescriptibilidad de delitos cometidos por políticos. Hoy, en caso de servidores públicos, la prescripción se aumenta en la mitad; eso quiere decir que si alguien comete peculado simple (ni siquiera agravado) muy temprano en su vida profesional, pongámosle, 35 años, podría ser perseguido por el Estado casi hasta que cumpla 70 (art. 397 cc. 83 CP).  

Y, finalmente, vacías, como la “Ciudad Resocializadora” de la cual nada se dice adicional a su nombre (¿será esa la cárcel llanera de 200ht.?) o la “cero impunidad” para corruptos, sea lo que eso signifique. 

Democracia no es lo mismo que elección popular. La democracia es lo que queda cuando la meritocracia se define a través del voto popular. A veces el mito fundacional de la democracia en la Grecia antigua se cuenta incompleto. En aquél entonces, la elección era poco popular (de hecho, estaba restringida a los ciudadanos, hombres, blancos, libres, mayores de edad y con bienes). Sin embargo, no fue eso lo que heredamos, sino la noción de un pueblo ilustrado, capaz de deliberar por sí mismo y discernir, en ejercicio de su libre autodeterminación, de entre todas las propuestas, la mejor. 

Colombia se enfrenta a una decisión crucial. No por los candidatos, sino por la democracia misma. Independientemente de quién acumule la mayor cantidad de votos, sería una lástima que, al final, la elección popular estuviera dictada por algo más que la deliberación informada. Si así lo fuera, no habría perdido el contrincante, sino la idea de democracia. 

Por eso: vote como quiera, pero vote informado(a). Lea propuestas, contraste la información, exija debates. Saquen sus propias cuentas para que entiendan bien cómo es el cuento.

1. https://www.semana.com/nacion/articulo/ciudad-carcel-para-los-corruptos-esta-es-la-propuesta-de-rodolfo-hernandez/202238/