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Una clase de copamiento comunicacional

El gobierno del presidente José Antonio Kast aún no cumple un mes en su ejercicio, pero para aquellos que estamos acostumbrados a seguir la agenda pública, nos parece que ha pasado mucho más tiempo, ya que la actuación del gobierno ha instalado tal cantidad de información a la agenda, que para muchos ciudadanos resulta difícil de seguir, digerir y mucho menos analizar. La pregunta que resulta de lo anterior es si esto ha sido fruto del azar o de una estrategia política muy razonada previamente.

Para aquellos que estamos convencidos de que esto no es azaroso, nos instala en una concepto político y mediático utilizado para describir una estrategia, la del “copamiento comunicacional”. Se relaciona con prácticas de un actor político, especialmente un gobierno, que busca dominar el espacio mediático y discursivo, saturando la agenda pública, reduciendo y desplazando las voces alternativas o críticas.

Esta estrategia comunicacional tiene su fundamento en varias teorías, por ejemplo en la Agenda Setting, que establece con claridad la influencia que tiene los medios de comunicación en torno a lo que “piensa la gente”; en el llamado “Espiral del silencio” que se relaciona con la idea de que las personas callan si sienten que su opinión es minoritaria; y, por último la teoría Framing, popularmente llamada “del encuadre”, plantea que la forma  en que los medios de comunicación o los actores políticos presentan la información influye directamente en cómo el público interpreta y procesa la realidad.

En definitiva,  la estrategia comunicacional del “copamiento” combina estos efectos de forma intencional y estratégica, apoyada en el uso intensivo de los medios de comunicación aliados y oficiales, con alta frecuencia de un mismo discurso, muchas veces reducido a frases hechas o slogan, que buscan deslegitimar a los medios y voces opositoras, generando una sobre carga de ruido informativo, que no siempre se sustenta en hechos reales y que termina siendo un pariente más que cercano de la máxima fascista de “miente, miente, que siempre algo queda”

Desde el mismo día en que el gobierno de ultraderecha asume el poder en Chile esta estrategia se echó a andar con una intensidad pocas veces vista en el escenario político chileno. En pocos días los distintos actores del gobierno “coparon” la agenda pública con la creación de la “Zanja de Kast” en el extremo norte de Chile;  con el recorte de un 3%  del presupuesto de cada uno de los ministerios; con las vocerías referidas al “llamado gobierno de emergencia” e incluso  con la alocución de un “Estado en quiebra”;  el retiro del apoyo a la candidatura de Michele Bachelet a la Secretaría General de la ONU; la petición de renuncia, de la ministra de Seguridad Trinidad Steinert a la prefecta Consuelo Peña, tercera jerarquía en la línea de mando al interior de la policía de investigaciones; el retiro a tramitación que terminaba con  la Ley Longueira; el alza de los combustibles en un nivel inédito en la historia de nuestro país, a través de un decreto presidencial que no pasó por incluir una discusión legislativa, como sí se hizo con el congelamiento del precio de la parafina para los meses de otoño e invierno, que incluso registró una baja substancial en sus precio; el retiro de 43 medidas de protección medioambiental que se encontraban en trámite en la Contraloría General de la República; e incluso la solicitud de renuncia no voluntaria de Priscilla Carrasco al Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género, a pesar del tratamiento oncológico que la funcionaria mantiene hace más de un año, que había ascendido al puesto por concurso de antecedentes tal como reza en los cargos de alta dirección pública y, que por lo mismo, no debería entenderse como un cargo de confianza.

El tema del “copamiento comunicacional” no repara en aspectos claves como la real necesidad de las medidas comunicadas, ni menos de la eficiencia de éstas, más allá de encuadrarse en los famosos slogan de “Gobierno de Emergencia” o “Estado Chileno en Quiebra”. Repasemos un poquito algunos de ellos.

Ya en una columna anterior explicité comentarios de especialistas sobre la inutilidad de la “Zanja de Kast” para una frontera de casi 400 kilómetros, con un impedimento de no más de 30 y con una profundidad que no impide el paso peatonal, principal medio utilizado por la inmigración ilegal en dicha zona.

 El recorte del 3% en cada ministerio no reparaba en aspectos claves de la distribución presupuestaria, no todos los ministerios reciben los mismos recursos y menos en la especificidad y trascendencia de sus funciones. No se puede comparar el impacto que dicha medida puede tener en áreas sensibles, como la salud o la seguridad, con respecto a carteras asociadas a sectores económicos, extranjería e incluso, para la realidad actual de Chile, con el ministerio de Defensa. Al mismo tiempo quiebra con la preocupación que el gobierno dice tener por los temas de seguridad, ya que el recorte habría tenido consecuencias muy complejas de enfrentar para carabineros e investigaciones.

El comentario de la vocera de gobierno sobre el “Estado en quiebra” acompañado de un documento oficial del circulo más cercano del presidente en La Moneda, tuvo que ser desmentido por el ministro de Hacienda, que advirtió del daño irreparable y con consecuencias económicas lamentables para el país de prosperar en dicha narrativa.  El Banco Central salió a realizar aclaraciones al respecto desmintiendo la narrativa instalada desde el gobierno.

La renuncia solicitada a la prefecta Consuelo Peña aun no queda clara por parte del gobierno y específicamente por parte de la ministra de seguridad. Se ha deslizado una pasada de cuenta personal de la ministra a la prefecta por una situación anterior, cuando ejercía como fiscal en la región de Tarapacá. Las dudas se instalan en términos de legitimidad, una ministra no puede pedir la destitución de una prefecta, y si lo realizó con la debida autorización del presidente Kast, abriría una puerta en que el máximo representante del poder ejecutivo debería aclarar los elementos considerados al respecto.

La no profundización en los aspectos referidos a transparencia y probidad contenidos en el proceso de retiro de la Ley Longueira, una reforma que abre espacios relevantes de dudas sobre el manejo del Ejecutivo en temas de corrupción.

El alza de los combustibles, desmesurada para muchos e incluso, si se le compara con las medidas tomadas por el gobierno anterior ante un escenario similar producto del inicio de la invasión de Rusia a Ucrania, con un correlato contradictorio en la rebaja de 4 puntos a la tributación de las grandes empresas y con poca sintonía con el discurso del “Estado en quiebra”.

El retiro del apoyo de la candidatura de Michele Bachelet no se condice con las políticas de Estado que dice el gobierno expresar en otras materias, como por ejemplo en la extradición de Galvarino Apablaza desde Argentina, sindicado como el responsable intelectual de la muerte de Jaime Guzmán, alma matter de la Unión Demócrata Independiente y formador del actual presidente José Antonio Kast. A diferencia de lo anterior se puede explicitar el apoyo del presidente Boric para el proceso de extradición del mismo Apablaza y también en la reelección de Andrés Allamand para el cargo de Secretario General Iberoamericano.

El caso de Priscilla Carrasco le abrió un frente al ejecutivo en su propio sector. Figuras femeninas relevantes como Evelyn Matthei y Karla Rubilar salieron a explicitar la falta de sensibilidad en la materia. Lo más preocupante es que el Ejecutivo, que tuvo que echar pie atrás en la medida por un tema de resguardo laboral, sigue instalando, maliciosamente y sin mayores antecedentes, las causales de pérdida de confianza por la labor de la secretaria general de la mujer y equidad de género. Tendrían relación, desde la versión gubernamental, con deficiencias en la calidad y gestión del servicio, irregularidades o debilidades en la gestión institucional y observaciones en el uso de los recursos públicos. La realidad es que estamos hablando de una funcionaria pública que ha recibido el apoyo de distintos sectores por el trabajo realizado, por la fuerza que la ha imprimido al Servicio, por la valentía con que ha enfrentado un problema de salud, a quien se le puede enlodar gratuitamente con frases generales, que instalan dudas pero que no dicen nada y que no entregan antecedentes que confirmen la veracidad de las posibles interpretaciones que instalan.

Medidas sensibles, que podrían haber tenido consecuencias ciudadanas potentes han sido acalladas y ocultadas por una y otra medida, el alza de los combustibles fue ocultada por el 3% de recorte y por la situación de la Secretaría General de la Mujer y Equidad de Género; el no apoyo a Michele Bachelet ocultó el retiro del apoyo a la ley que ponía fin a la Ley Longueira y la rebaja impositiva a las grandes empresas; el retiro de los 43 propuestas ambientalistas desde la Contraloría general de la República pasó casi inadvertido para muchos sectores por la avalancha diaria de información.

Hoy, la posibilidad de gobernar una democracia indignada, a través del “copamiento comunicacional”, parece darle resultado al gobierno de Kast. Sólo la disminución en el apoyo de las encuestas parece abrirle un flanco de cuidado, con una ciudadanía que parece que poco tiempo es capaz de aceptar alzas de combustibles desproporcionadas, frases alejadas de la realidad, medidas injustas y desprecio por el medioambiente