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Terror y humanismo

Sábado 27 de enero. 6 horas más 40 minutos. C.A.I. del barrio San José de Barranquilla. Cambio de guardia de la Policía Nacional. Y explosión infernal.

Mi madre de 94 años, dormía como un bebé. Y la detonación fue tan descomunal que la onda explosiva la elevó como medio metro de su cama. Y madre gritaba: corre mijo. Corre, que explotó fue debajo de mi cama. Apúrate. No veo humo. Mira si fue la estufa.

Salí despavorido del cuarto, donde estaba durmiendo al lado de su cama. Fui a la cocina y la estufa estaba en su sitio. Abrí la puerta de la calle y todo el vecindario se encontraba  confundido por el taponazo. Ladraban rabiosamente los perros, gritaba la gente, lloraban los niños y todo el vecindario corrió hacia la esquina del cachaco.

De un momento a otro pasó el vendedor de periódico y nos dijo a todos los presentes:

Estallaron dos cargas de dinamita en el C.AI. y vi tres muertos y pedazos de cuerpos regados por todos los lados.

Y la barahúnda seguía hacia el lugar de los acontecimientos. Ya se escuchaban el ruido de las ambulancias y los comentarios se desbordaban por doquier:

Fueron los del microtráfico como venganza porque la policía les ha dado duro últimamente.

Otros decían:

Nombe, eso fue que les explotó unas granadas. Ellos no están preparados para eso. Ni lo uno ni lo otro, eso fue la misma policía

Ya la noticia le había dado la vuelta al mundo y los medios de comunicación informaban que los habitantes del mismo barrio, habían ayudado a capturar al ejecutor del terror. Un joven que había abandonado los estudios de filosofía de una universidad de la capital colombiana, lo identificaron como militante del Ejército Nacional (E.L.N). Le habían encontrado  en su mochila, un mapa donde figuraba la ruta y los lugares de sus acciones terroristas.

Madre no entendía lo que pasaba y solo se limitaba a decir:

¡Que barbaridad¡ ¡que barbaridad¡

Cuando informaron que el autor del hecho era del Ejército de Liberación Nacional (E.L.N) y el comando urbano de esa organización se había responsabilizado de sus actos y ratificado por los otros comandantes que se alistaban para el diálogo en la ciudad de Quito- Ecuador, la duda se me hizo certeza. Y he meditado mucho ese acto terrorista. Es decir, asesinó personas y consiguieron aterrorizar al pueblo. Al barrio proletario y clásico de la ciudad de Barranquilla y a toda la comunidad. Hay una tristeza en el ambiente y muchos no gozarán sus carnavales porque el terrorismo se caracteriza por actuaciones de grupos, en el mayor de los casos jóvenes extremados que para llegar a su objetivo cometen asesinatos, secuestros, extorsiones, lanzamientos de bombas y explosivos en lugares determinados. Uno de sus comandantes, que participa en los diálogos en Quito con esta organización manifestó que “ese acto terrorista era rutinario en su organización”. Y otro comandante argumentó que el ataque “fue una respuesta de los desmanes que la policía hace al pueblo trabajador”.

Claro que la policía se ha “pasado de piña”. No es la institución como tal, sino algunos policías que no han sido educados por esa entidad y que aprovechan su uniforme para aplicar los procedimientos legales a su acomodo, agrediendo a los vendedores ambulantes y arrojándoles sus mercancías al suelo, comparendos injustos, mucha prepotencia ante el ciudadano y otros que se dejan corromper. Pero esto no es óbice para agredir con explosivos en una forma cobarde como lo hicieron en los barrios populares. Parce que estos nuevos guerrilleros del E.L.N y sus comandantes antiguos nunca han estudiado “la “guerra de guerrilla” de Ernesto “Che” Guevara, cuando les aconseja a sus camaradas que el terrorismo cuando no representa simplemente una forma de justicia primaria, con sus consecuencias indiscriminadas, puede provocar víctimas inocente e incluso la ruptura de la relación con las masas. “Es un arma negativa, que no produce en manera alguna los efectos deseados, que pueden volcar a un pueblo en contra de determinado movimiento revolucionario y que trae una pérdida de vidas entre sus actuantes, muy superior a lo que rinde de provecho”. Norberto Bobbio. 2002. Diccionario de política. Tomo II (terrorismo).

Ese terrorismo que fue realizado contra el pueblo, contra el hombre sencillo, contra los humildes agentes indefensos, denota la esencia, la condición humana degrada y perversa, de unos “combatientes” que han perdido la esencia de lo humano, demasiadamente humano. El terror, el miedo, la angustia, el temblor, la zozobra, arropó a todo el barrio San José. Porque ya los niños no juegan a la bola de trapo en las calles, y las señoras no sacan las mecedoras y sillas a la terraza para recibir la brisa de la tarde. Y madre solo observa la calle desde la ventana, porque ella cree que en cualquier momento esos Elenos harán estallar contra el pueblo otra bomba.