Se instala el gobierno de Kast en Chile: “otra cosa es con guitarra”
“Otra cosa en con guitarra” reza la frase popular que hemos escuchado muchas veces y que al menos en una oportunidad ha sido expresada por una autoridad en ejercicio, por una crítica de un sector opositor e incluso por una ciudadanía que se había esperanzado durante el proceso electoral, pero que cae en un cierto nivel de decepción con la entronización de la autoridad que apoyó y salió electa.
La frase viene del mundo musical y nos instala en la idea de que cualquiera puede decir que sabe cantar o tocar, pero cuando le pasan la guitarra, ahí es el momento en que se puede evaluar si está, realmente, en condiciones de hacerlo. Una cosa es hablar o decirlo, pero otra muy distinta es hacerlo de verdad, ya que cuando te toca hacerlo, la experiencia común nos dice que, por una serie de motivos, externos o internos, cambia la dificultad.
Esta expresión ya fue expresada por el expresidente chileno Gabriel Boric, a muy pocos meses de asumir su administración, en especial cuando se vio impelido a enfrentar, desde una postura distinta a su trinchera ideológica, el conflicto y la violencia en la llamada Macrozona de la Araucanía, decretando, muy a regañadientes, el Estado de Emergencia que favorecía la presencia militar en la zona. Dicho Estado de Excepción Constitucional se mantuvo por los 4 años del mandatario. La misma expresión puede tener validez para la relación que tuvo la administración anterior con Carabineros, el retiro de los fondos previsionales e incluso con el manejo transparente de los recursos administrados a través de los ministerios y fundaciones.
Hoy asume, hace un poco más de una semana, una nueva administración, de cuño político muy diferente y con señales potentes al respecto. Se siente en el ambiente una ciudadanía muy pendiente de cada paso que dan las nuevas autoridades, en temas claves como crecimiento económico, empleo, migraciones, seguridad, administración de las finanzas públicas, medioambiente y reconstrucción de zonas afectadas por mega incendios.
En muchas de estas materias las expresiones del entonces candidato José Antonio Kast no eran muy claras, tenían sin duda una connotación hacia lo que la gente quería escuchar, pero sin fundamentar el cómo se llevarían adelante. En no pocos casos, al ser interpelado en una entrevista o en un debate, terminaba su alocución expresando, “a partir del 11 de marzo todo va a estar bien”. Dicha expresión pudo generar, en su momento, un alto nivel de confianza y respaldo de parte de la ciudadanía, tal como lo expresó el resultado electoral, pero que, al momento de tomar la guitarra, se transforma en una vara, desde varios ámbitos, a través de la cual la ciudadanía lo evaluará.
Ha existido, entre los especialistas en materias económicas, un debate en torno a la situación general de las finanzas públicas, que ponen en contradicción expresiones de uno y otro sector. A diferencia de lo que plantea la actual oposición, el gobierno de Kast ha instalado, con mucha presencia mediática, la idea de que la situación económica era peor de lo que ellos imaginaban, lo que los pone en una situación compleja, que permitiría justificar medidas de emergencia, por ejemplo, un recorte fiscal del 3% parejo para cada uno de los ministerios y la revisión del instrumento instalado hace algunos años para controlar el precio de los combustibles. Las luces dadas a uno y otro tema parecen encaminadas a tener una baja aceptación ciudadana, en especial de algunos sectores que parecían cercanos al nuevo mandatario, como, por ejemplo, el gremio de los camioneros, que está siempre muy alerta a responder a cualquier amenaza de prebendas históricas para el sector.
En tema de seguridad pública el gobierno de emergencia no se ha expresado con claridad. El asesinato de un carabinero en el sur del país vuelve a ponernos en discusión sobre el tema de la violencia y la presencia de armamento en manos de particulares. Incluso la oposición ha cuestionado que, en la Comisión de Seguridad del Congreso, no se le ha dado urgencia a ningún trámite que potencie las medidas de control de la delincuencia y aporte de manera decisiva al orden público.
En el tema migración irregular, a lo mejor uno de los caballitos de batalla electoral de la actual administración, una aparatosa ceremonia en la frontera norte de Chile, con la creación de una zanja de tres metros de profundidad y 30 kilómetros de largo, copó los matinales chilenos al otro día del cambio de mando. Estamos hablando de una frontera que tiene casi 900 kilómetros, con un país que hace más de cien años no se tienen relaciones diplomáticas normales. Para los especialistas en la materia la “Zanja de Kast” tendría un efecto limitado como barrera física, que puede dificultar el paso de los vehículos, pero que es relativamente fácil de rodear o cruzar a pie, lo que genera una relación negativa beneficio/costo y que no apunta a la solución real del problema. Sin dudas que impacta desde lo mediático, situación que el actual mandatario conoce y bien.
En otras materias el presidente se ha planteado con claridad desde su perspectiva política, pero que puede abrirle la puerta a que la oposición, en cierta medida dividida por el resultado del gobierno anterior y el último proceso electoral, pueda reorganizarse desde una misma trinchera. Por ejemplo, un tema sensible, ha sido el retiro de 43 decretos ambientales desde la Contraloría General de la República. Es un tema, además, muy sensible para las organizaciones ambientalistas que tienen importante capacidad de movilización ciudadana. Los decretos incluían medidas del gobierno anterior orientadas a la creación de parques nacionales y áreas protegidas, protección de especies, normas de calidad ambiental y emisiones, regulaciones sobre biodiversidad y cambio climático. Kast responde a la línea de Donald Trump en esta materia y percibe que los temas ambientales no pueden paralizar inversiones económicas que generen empleo y crecimiento. Para todos los sectores opositores esto es un verdadero retroceso en temas ambientales, debilita las zonas protegidas y favorece la economía por sobre el medioambiente.
Una tema que debe enfrentar el gobierno tiene relación con su definición con respecto al apoyo que la expresidenta Michele Bachelet demanda para su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas. Aquí no hay mucha claridad e incluso ello llevó a que la misma candidata haya solicitado al presidente una reunión con el fin dilucidar cuál será la postura del nuevo gobierno. La reunión se desarrolló por el lapso de una hora y media y la prensa no fue capaz de obtener una información que diera luces al respecto.
La pregunta es, ¿qué se juega el gobierno de Kast en esta pasada? A mi parecer un dilema no menor y que debe evaluar todas las consecuencias de su decisión. Sin duda que la no definición habla de una presión interna del oficialismo que, a través de los partidos más relevantes que lo apoyan, ya se han expresado a favor de una negativa e incluso de apoyar una candidatura de otro país, por ejemplo, del candidato de la Argentina de Milei, Rafael Grossi.
El apoyo a Michele Bachelet podría generar cuentas alegres futuras para la actual administración, ya que se vería como una verdadera política de Estado, que reforzaría la imagen exterior del país y demostraría inteligencia al aprovechar el peso internacional de la exmandataria. Si retira el apoyo, se está moviendo en la política del corto plazo, satisfaciendo a su partidarios, marcando un quiebre político con el gobierno anterior y teniendo que dar cuentas de ello en el largo plazo.
Temas asociados a los gastos en salud, al financiamiento de la educación superior, también abren debates interesantes. Van recién diez días de gobierno, la guitarra parece no estar muy afinada, a diferencia de los oídos de los ciudadanos, cada vez más atentos para escuchar sus interpretaciones.