Share:

¡Qué viva el Viche!

Para propios y visitantes, viajar por la geografía colombiana y recorrer los maravillosos paisajes de hermosas regiones como la del Pacífico Colombiano, bordeados de la riqueza cultural y ancestral que respiran los departamentos de Nariño, Cauca, Valle del Cauca y el Chocó, no solo confluye a despertar el agrado de contemplar la vistosidad de este atractivo turístico y cultural, sino el encanto de deleitar una famosa bebida natural y artesanal, conocida con el nombre del Viche, la cual es fermentada y está compuesta por productos innatos como la caña nativa o endémica. Para muchas de estas personas, deleitar en su paladar la ricura de este exótico néctar que es preparado por las mujeres de las comunidades negras, representa saborear la exquisitez de una sustancia refrescante que tiene más de 400 años y que ha sido empleada por las mujeres afrocolombianas como un remedio casero para tratar distintos dolores en el ser humano.  

Por eso, a lo largo de estas experiencias viajeras que sumergen a los turistas por los paradisiacos lugares del Pacífico colombiano, muchos de estos han aprovechado el poder curativo que ostenta el Viche, teniendo en cuenta que el mismo se ha convertido en un elemento de gran utilidad para que las madres gestantes no sufran molestias en los partos de sus bebés. Además, quienes han tenido el placer de aterrizar en estas tierras, podrán ilustrarse acerca de cómo esta bebida ayuda a la población femenina a calmarle los cólicos de la menstruación. Todo esto me deja entrever que el Viche, más que una bebida refrescante es una medicina tradicional con la que trabajan los maestros yerbateros de la geografía Pacífica para curar heridas, sanar mordeduras de culebras y controlar los parásitos mediante la mezcla de la bebida con el ajo. 

De modo que, ante este panorama natural he quedado inmensamente sorprendido y feliz, toda vez que la diversidad cultural y ancestral que yace en estos emblemáticos lugares me ha permitido apreciar cómo los usos medicinales de este preciado líquido no solo están integrados al sistema médico tradicional y mágico-religioso afropacífico, sino también al motor de reactivación económica de una población que, con iniciativas propias, sacan a flote su acuciosidad para proyectar este tipo de emprendimientos como estrategia para aportar a la erradicación del desempleo y la pobreza en estos territorios. 

La famosa bebida natural y artesanal

En virtud de ello, puedo vislumbrar que la línea de tiempo en cuanto a los siglos de existencia que han venido sosteniendo esta maravillosa bebida, se ha convertido en el sustento económico, medicinal y cultural para miles de familia que en todo el Pacífico preservan este gran y tradicional legado, pasando de generación en generación. 

Por tanto, el devenir histórico del Viche permite retratar en mi memoria, de forma clara y contundente, que este producto natural tiene un gran potencial para generar desarrollo económico en las comunidades y de mejorar sus prácticas productivas. En este contexto, como su nicho de mercado ha venido concentrándose con más fuerza en el Festival Petronio Álvarez, en Cali, es de resaltar que su consumo se está extendiendo por fuera de los festivales a otras ciudades como Bogotá y Medellín, entre otras regiones a nivel nacional, con miras a seguir promocionando y comercializando la delicia ancestral de esta exquisita bebida natural.

Tras este proceso de evolución y transformación, los representantes a la Cámara, Reyes Kuri y Jhon Arley Murillo, en compañía de otros congresistas de la región Pacífica, asumieron, desde hace más de un año, la tarea titánica de liderar la creación y promulgación de la Ley del Viche, cuya redacción si bien estuvo a cargo de estos parlamentarios, tuvo todo mi respaldo en mi calidad de Ponente en el Senado de la República. 

Así mismo, quiero destacar el acompañamiento proporcionado por la ministra de Cultura, Angélica María Mayolo Obregón, que ha sido clave y fundamental, toda vez que su gestión por incluir en la Ley en mención un Plan de Salvaguardia y auspiciar la declaratoria de Patrimonio Cultural de esta bebida tradicional que representa el símbolo de lucha, esperanza y resistencia para los pobladores afrocolombianos, ratifica su compromiso con las comunidades del Pacífico. 

De manera que través de este estatus que hoy en día representa el Viche como patrimonio colectivo de las comunidades afrocolombianas, el país tendrá la oportunidad de reconocer, impulsar y proteger, con más ímpetu, esta bebida ancestral, garantizando el debido respeto a la propiedad intelectual de quienes la crearon originariamente para su posterior producción. De modo que esta reglamentación oficial busca blindar a esta región para que sus nativos, específicamente quienes trabajan en esta industria, puedan registrar marcas o patentar productos derivados del Viche para su fabricación, exaltando la protección de saberes y el acervo cultural que circula alrededor de su magna producción. 

El Viche es una gran oportunidad para Colombia y para el Pacífico, ya que nos avala la posibilidad de seguir posicionándonos con más fuerza a nivel internacional, tal como lo vienen haciendo países como México, en calidad de anfitrión del Tequila, y países como Chile con el Vino y Perú que comanda la batuta con el Pisco.