Por un país donde quepamos todos y no se limite a nadie
Qué gratificante ha sido conocer historias inspiradoras y admirables de personas con discapacidad en Colombia. De ellas he aprendido que la discapacidad no es un obstáculo, al contrario, es una oportunidad de la vida para saber responder a las dificultades aún sin cambiar la situación.
Desde el ejercicio legislativo fijé como meta aportar un granito de arena al enorme reto que representa incluir en la cotidianidad, en las políticas públicas, en los planes de gobierno y en cualquier acción, a este porcentaje de la población que también tiene sueños y ganas de salir adelante. En departamentos y ciudades, como los nuestros, se pueden notar importantes pasos en el marco de la política pública nacional para la población con discapacidad.
De hecho, durante la emergencia por COVID-19 una de las prioridades del Gobierno Nacional con la Consejería Presidencial para la Participación de las Personas con Discapacidad, liderada por Jairo Clopatofsky, ha sido acompañar a esta población y apoyarlos con generación de empleo o proyectos productivos, a través de recorridos por el país que permitieron un mejor acercamiento y comunicación con ellos y sus familias.

En Colombia, 3.134.036 habitantes manifestaron tener alguna dificultad en el Censo Nacional de Población y Vivienda del Dane 2018, es decir, el 7.1% de la población. En el Atlántico, según el Registro de Localización y Caracterización de la Población con Discapacidad Departamental, actualmente se registran 31.347 personas con discapacidad, el 34% presenta discapacidad de movilidad, un 23% discapacidades cognitivas y el 14% discapacidades múltiples.
Mientras que, con corte a julio de 2020, en Barranquilla residen 22.870 personas con discapacidad, en su mayoría entre los 19 y 39 años. La física, intelectual y múltiple representan la mayor condición de esta población.
Barranquilla y el Atlántico son referente nacional en materia de inclusión. Poder visibilizar a las personas con discapacidad ante los demás ha sido la apuesta, como también fomentar la formación artística y cultural que los ayuda a desarrollarse y en algunos casos se convierte en oportunidades de emprendimiento para ellos y sus familias.
La Gobernación, en cabeza de Elsa Noguera, ha tenido un notorio compromiso con esta población. En lo que va del año ha donado en los municipios sillas de ruedas, caminadores, muletas, bastones, entre otras ayudas técnicas y humanitarias como asistencia a la actual emergencia de salud; en instituciones de educación entregó tapabocas inclusivos y celulares con acceso a internet a jóvenes con discapacidad para que pudieran seguir estudiando y dispuso créditos para poner en marcha negocios de personas emprendedoras con algún tipo de discapacidad. El carnaval es sello de nuestra cultura y para disfrute de ellos al arte que este representa, existe el Carnaval del Atlántico Inclusivo.

Es un ejemplo también para otros departamentos que aquí esté activo el Comité Departamental de Discapacidad a través del cual se establecen compromisos para desarrollar un plan de acción que disminuya las barreras de accesibilidad de la población con discapacidad.
Si hablamos de la ciudad, el trabajo del Distrito empieza desde los más pequeños, entre los 0 y 5 años. Los Centros de Desarrollo Infantil izan la bandera de la inclusión, atienden niños con discapacidades para formarlos en valores, aportar a su desarrollo integral y descubrir sus talentos. Igualmente, con el liderazgo de otra mujer, la primera dama, Silvana Puello, existe una interesante iniciativa que reconoce a las empresas que vinculen laboralmente a personas con discapacidad y que, a su vez, se comprometan con la adecuación de espacios que les facilite a ellos un desplazamiento por el lugar que visiten, como ya se ve en algunos centros comerciales.
Y en los parques de la ciudad, también. Espacios de esparcimiento queridos por los barranquilleros que se caracterizan por ser inclusivos, de fácil acceso y con zonas de descanso para las personas en condición de discapacidad. En particular, en el suroccidente, está el parque y polideportivo El Edén, el primero en contar con un gimnasio biosaludable de seis máquinas para el uso exclusivo de esta población lo cual demuestra que se puede adaptar lo existente a las necesidades de todos los ciudadanos.

Legislar por la inclusión también es responsabilidad de nosotros como Congresistas. Cuando llegó la pandemia me motivé a radicar un proyecto de ley que establece el uso de tapabocas inclusivos en lugares con atención al público teniendo en cuenta la barrera que generan en la comunicación los tapabocas convencionales para más de 540.000 colombianos con problemas auditivos que se apoyan de la lectura de labios y la lengua de señas. El debate se está dando y buscaremos que sea una realidad en el país como está siendo en otras partes del mundo.
Le apostamos también, junto al senador Richard Aguilar, al sistema de lecto-escritura braille para la inclusión de las personas ciegas y los que tienen baja visión en un proyecto de ley de etiquetado novedoso de medicamentos para reducir la probabilidad de confusión en la dispensación, formulación y uso de los mismos. Este método les permitirá identificar el nombre comercial de los medicamentos, la fecha de vencimiento y el gramaje.
Desde antes venía analizando el tema y el camino que todavía nos falta como país para lograr una Colombia incluyente. Garantizarlo es deber de todos, de gobiernos, del Estado, del sector privado y de la sociedad. Promover la inclusión va más allá de lo social, hay que mirar hacia lo laboral, lo educativo y la prestación de los servicios de salud, sobre todo a los más vulnerables.
Generar más igualdad, también es progreso.