¡Paz, hermano lobo!
Nadie imaginó jamás que Félix Rubén García Sarmiento nacido en Nicaragua en 1867, y quien fuera mundialmente conocido por el seudónimo de Rubén Darío, hoy, su grandioso poema “Los Motivos del Lobo” sirviera para cotejar la historia descrita en el poema con los sucesos que han venido ocurriendo en nuestro país referente a los acuerdos de Paz en la Habana así como aconteció con el conflicto armado y el proceso de paz, que vivió Nicaragua durante la década de los ochenta.
Rubén Darío pasó casi todo el año de 1913 en París y fue difícil por sus continuos quebrantos de salud. Sin embargo, el poeta, pese a los excesos que minaban su salud, escribió importantes poemas, entre los que sobresale, el tan popular: “Los Motivos del Lobo”, poema que este año cumple ciento dos años de haber sido escrito.
Anoto algunas circunstancias: En Colombia, aparecen los primeros intentos de diálogos durante el gobierno de cada presidente. Belisario Betancur da un primer acercamiento de paz. Después, César Gaviria adelanta diálogos de paz. Las conversaciones en el Caguán con Andrés Pastrana, se frustran. De modo similar, en el poema se describe la situación en la que San Francisco va a hablar de paz, intenta dialogar para hacer frente a tan temible Bestia. Por ejemplo: “el mínimo y dulce Francisco de Asís, /está con un rudo y torvo animal, /bestia temerosa, de sangre y de robo,/ las fauces de furia, los ojos de mal: /el lobo de Gubbia, el terrible lobo, /rabioso, ha asolado los alrededores; /cruel ha deshecho todos los rebaños;/devoró corderos, devoró pastores,/ y son incontables sus muertes y daños./
En el 2002, el presidente Álvaro Uribe Vélez intensificó la ofensiva militar contra los grupos rebeldes, no les dio tregua alguna. Igualmente, en el poema, en el espacio ficcional de Rubén Darío, también encuentro que se producen actos bélicos: “Fuertes cazadores armados de hierros /fueron destrozados.” Nadie intentaba hablar con la Bestia. Por lo que no hubo manera de vencerla, de convencerla, ni siquiera capturarla, de ahí que la lucha entre ambos bandos fue cruenta: “Los duros colmillos /dieron cuenta de los más bravos perros, /como de cabritos y de corderillos.”
En el 2010, con Juan Manuel Santos se acuerdan conversaciones de paz bastante formales y se propone que el diálogo se realice en Cuba. Justamente en el poema se empiezan a formalizar los diálogos de paz con la Bestia: “Francisco salió:/ al lobo buscó /en su madriguera./ Cerca de la cueva encontró a la fiera enorme, que al verle se lanzó feroz /contra él. Francisco, con su dulce voz, /alzando la mano, /al lobo furioso dijo: ¡Paz, hermano lobo!”
En el 2013, se formaliza un acuerdo preliminar entre las partes sobre la reforma de la tierra y, además, se plantea que se debe alcanzar un pacto de paz futura con la participación política de las FARC. Así que en los siguientes versos se encontrarán similitudes, es decir, no está muy lejos nuestra realidad de la ficción literaria. En la historia de Rubén Darío las partes en conflicto llegan a un acuerdo o convenio iniciático entre el Santo Varón y el lobo con el fin de calmar la furia del animal y los alrededores permanezcan en paz, en sana tranquilidad:
“El animal/contempló al varón de tosco sayal;/ dejó su aire arisco,/ cerró las abiertas fauces agresivas,/ y dijo: ¡Está bien, hermano Francisco!/ ¡Cómo! ¿Exclamó el santo?/. ¿Es ley que tú vivas de horror y de muerte?/ ¿La sangre que vierte tu hocico diabólico, el duelo y espanto que esparces, el llanto de los campesinos, el grito, el dolor de tanta criatura de Nuestro Señor, no han de contener tu encono infernal?/ ¿Vienes del infierno?/ ¿Te ha infundido acaso su rencor eterno Luzbel o Belial?/
En la mesa de negociaciones en la Habana, para iniciar los diálogos, las partes propusieron una agenda que contenía los siguientes puntos: Política de desarrollo agrario integral, Participación política, Fin del conflicto, Solución al problema de las drogas ilícitas, Víctimas. En el texto literario también existen alternativas para darle solución al conflicto: “Tú vas a tener/ desde hoy qué comer./ Dejarás en paz/ rebaños y gente en este país./ ¡Que Dios melifique tu ser montaraz! /Está bien, hermano Francisco de Asís./ Ante el Señor, que todo ata y desata, /en fe de promesa tiéndeme la pata./ El lobo tendió la pata al hermano de Asís, que a su vez le alargó la mano. / Fueron a la aldea./
El gobierno y las FARC anunciaron que en el mes de marzo de 2016 deben haber firmado un acuerdo definitivo de paz. Así mismo, en el poema se establecen reglas para la convivencia, facilitando relaciones de solidaridad y amistad con la Bestia para que la comunidad pudiera vivir en paz:
“La gente veía y lo que miraba casi no creía./ Francisco llamó la gente a la plaza y allí predicó. /Y dijo: He aquí una amable caza./ El hermano lobo se viene conmigo; /me juró no ser ya vuestro enemigo/, y no repetir su ataque sangriento./ Vosotros, en cambio, daréis su alimento/ a la pobre bestia de Dios. ¡Así sea!, contestó la gente toda de la aldea. Y luego, en señal/ de contentamiento, movió testa y cola el buen animal,/ y entró con Francisco de Asís al convento.”
No obstante, frente a estos diálogos de paz, la sociedad colombiana está dividida. La incertidumbre gana terreno sobre la fecha de la firma. Los escépticos siguen atrincherados y convencidos de que la Paz no es posible porque, según sus argumentos, ese no era el camino correcto y se les está otorgando mucho terreno a la FARC. Algunos medios de comunicación nadan entre la duda y la verdad. Muchos expresan que el país no está preparado para este proceso que se avecina. En las encuestas existen contradicciones de los colombianos sobre el proceso de paz. Unos rechazan, otros aprueban. El camino no ha sido fácil sino pedregoso y todavía faltan por recorrer y establecer políticas por parte del gobierno en lo relacionado con los recursos económicos que pondrán en marcha cada uno de los acuerdos firmados después de marzo de 2016.
Ojalá Dios quiera que podamos construir un país en Paz. Sin embargo, la duda inquieta. El escepticismo ronda. El final del poema es trágico, doloroso. Ello me hace pensar que ojalá no vaya ocurrir en la realidad colombiana lo que describió Rubén Darío en su poema, que sería una frustración así como lo expresó el Papa Francisco, en su homilía, “que no tenemos derecho a permitirnos otro fracaso”. Transcribo apartes del final del poema para que los lectores comparen, interpreten y den rienda suelta a su imaginación:
“Y el lobo dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,/ desapareció, tornó a la montaña, y recomenzaron su aullido y su saña./… Francisco de Asís se fue a la montaña a buscar al falso lobo carnicero./ ¿Por qué has vuelto al mal? /Hermano Francisco, no te acerques mucho... /Yo estaba tranquilo allá en el convento;/ al pueblo salía,/ Mas empecé a ver que en todas las casas/ estaban la Envidia, la Saña, la Ira, /y en todos los rostros ardían las brasas de odio, de lujuria, de infamia y mentira./ Hermanos a hermanos hacían la guerra,/ perdían los débiles, ganaban los malos,/ hembra y macho eran como perro y perra, /y un buen día todos me dieron de palos…/ Y así, me apalearon y me echaron fuera. /Y su risa fue como un agua hirviente, /y entre mis entrañas revivió la fiera, /y me sentí lobo malo de repente;/ Déjame en el monte, déjame en el risco,/ déjame existir en mi libertad, …”