Mujer de oro y bronce
A veces la veían caminar sin mucha prisa, dando la impresión a primera vista que era una niña tranquila y de poco hablar. Muchos años atrás, frente a la avenida del Ferrocarril, jugaba con su hermano bajo la tutela y la mirada inquietante de su abuela.
Ha pasado toda su vida en la calle 19, cerca del colegio La Milagrosa y con el transcurrir de los años, formó un hogar a temprana edad en el que vino al mundo un hijo de nombre Daniel. Nunca imaginó que su vida daría un viraje cuando le diagnosticaron que debían amputarle una pierna por razones de salud. Así como se le vino el mundo encima aquel horrible día, de la misma manera, se le vino encima la alegría, la satisfacción, cuando en la Cancha Múltiple de Cali, se dio cuenta de que ella había lanzado la Jabalina a 11 metros, y luego la Bala a 6.8 metros, una bala o bola de 3 kilos. Se sintió orgullosa de haber realizado tal hazaña, lo hizo sentada en una silla especial, “compitiendo con 4 o 5 participantes habilidosos de otros departamentos. La preparación para estos Juegos Paralímpicos fue en poco tiempo, aparte de los lanzamientos, hicimos muchas pesas todas las mañanas, levantamiento de pesas para obtener la fuerza necesaria, aparte de la técnica que se aplica para el lanzamiento de jabalina.”
El haber obtenido una medalla de oro en jabalina y una de bronce en bala, la tenía feliz, muy sonriente mostrando la blancura de sus dientes y expresando con amabilidad sus ideas, me decía que “No se lo creía, juro que no me lo creía”.
Estoy hablando de Lida Castro, samaria, bachiller del Hugo J. Bermúdez, jornada nocturna, la mujer de oro y bronce. Una mujer joven, morena, que ha puesto en alto el deporte del Magdalena en la modalidad de Lanzamiento de Jabalina y de Bala en el Open Paralímpicos en la ciudad de Cali para clasificar a Río de Janeiro. El triunfo la ha vuelto bastante emotiva. De personalidad amable y condescendiente. Ese empeño que se trazó unos meses atrás, hoy, la llevó a obtener esos galardones.
En medio de la conversación, le pregunto si ella algún día pensó que sería campeona y obtendría una medalla de oro y de bronce. Me cuenta que “nunca, tampoco se lo imaginó que algún día habría de estar lanzando la jabalina, pues, su vida estaba tranquila, haciendo los oficios de la casa, atendiendo a veces otros negocios, buscando la manera de mantener también el hogar, de sobrevivir en este medio tan duro en donde un salario no alcanza ni siquiera para los tres golpes diarios.”
Esa actitud positiva, en la que la discapacidad no es un obstáculo, al contrario, es un motor para ser mejor y vencer todas las adversidades. Ello me hace pensar que las mujeres de cualquier clase social, raza, edad, ya no son el sexo débil y me permite nombrar algunas destacadas en el deporte que según las estadísticas de cada 10 medallas 7 son de mujeres y eso es algo extraordinario. Por ejemplo, La Chechi Baena, en Patinaje. Mariana Pajón, en ciclismo. En atletismo Ximena Restrepo, Caterine Ibargüen en salto triple; en pesas Mabel Mosquera y María Isabel Urrutia. Jackeline Rentería y Yuri Alvear, en lucha.
Lida Castro sigue hablando, notándosele la felicidad en la cara: “La verdad es que yo cuando fui a ver para qué me llamaban, y que me decían Lida vas a viajar, yo me dije, voy a gozarme ese viaje. Yo iba con ese espíritu de divertirme y la experiencia me resultó hermosa, super espectacular, sobre todo con ese montón de gente que mostraba solidaridad, alegría y mucho compañerismo, dándole ánimo a uno. Por lo menos, yo nunca he querido utilizar mi prótesis, el tiempo la ha acabado, ahí está dañada, no me siento bien con ella, no me gusta cómo me veo, no sé, le doy gracias a Dios que me siento bien así, pero uno allá los ve a ellos con su prótesis, por eso esta experiencia me ha dejado esa inquietud como de ver si puedo ponerme la prótesis. Me voy animar porque yo ahora quiero usarla.”
Me imagino que aquellos segundos en los que iba a lanzar la jabalina, pensó en muchas cosas, ella en mitad de la pista, sentada en la silla y la película de la vida pasándole por la mente: su futuro, sus familiares e hijo, los amigos y amigas de la calle 19, la madre fallecida hacía años de quien guardaba muchos recuerdos, su abuela, también fallecida, la que le dio la crianza, su hermano deambulando por la fría Bogotá, recordó el frondoso palo de mango, la banca de concreto y la de madera en la que se sientan todos los días a conversar sobre los problemas diarios, la música que todos los domingos o sábados emerge de un picot grandísimo que su marido mandó a fabricar para alegrar la calle 19 y cuya música se escucha más allá de diez cuadras después de la Escuela Santander, todo ese conjunto de imágenes, le pasó por la mente, en segundos, en instantes, como fotos rápidas, y lanzó la jabalina bajo el pleno sol caleño, para recibir minutos después el grito victorioso: ¡Excelente marca, ganaste medalla de oro!
Lida es una mujer bastante ocupada, por ello le pregunto cómo distribuye el tiempo y me responde: “Ahora me está dando un poquito duro porque son tres cosas que necesitan tiempo: atender el estudio dirigido de unos niños, los oficios de la casa y el entrenamiento. Pero me levanto temprano, me voy a entrenar y en la tarde atiendo a los niños que tengo a mi cargo, sí es complicado pero es bueno, yo siempre pensé qué voy a hacer con mi vida, yo tengo que hacer algo, y me decidí por este deporte porque siempre me habían insistido, también me habían venido a buscar los compañeros discapacitados hasta que me decidí y me siento muy dichosa, feliz de estar practicando este deporte. “
En el momento de la premiación, ¿qué sentiste? ¿Qué pensaste? “Emocionada, chévere, todo mundo alegre, encima de uno, allá nos hicieron entrevistas, las fotos en la prensa. Fue emocionante pero más emocionante fue cuando llegué a mi casa, toda la calle 19 me recibió, todos estaban reunidos y alegres por mi triunfo. Gente que recuerdo así: La alarma de Efra a todo volumen, Julio, Rovira, el profe, Roger, Milton, Eucaris, Dani mi hijo, mis amigos, familiares, y hasta me molestaban que dizque yo había lanzado con más fuerza la Jabalina, cuando vi al fondo una foto de Milton, mi marido, y que fue por eso que gané, pero todo eso hace parte de la alegría de la gente que le produjo mi triunfo. Feliz, emocionada. Impresionante el recibimiento. No me esperaba eso porque yo me imaginaba que todos estaban en la banquita, bajo el palo de mango, conversando, reunidos frente a la casa.
¿Qué te ofreció el departamento del Magdalena por el triunfo?
“La verdad, verdad, nada, nada, ningún trabajo. Falta mucho más apoyo al deporte. Donde entrenamos, no están las condiciones para este deporte, la delegación nuestra fue muy pequeña cinco representantes: cuatro participantes y el entrenador, Martín Suárez, quien nos ha apoyado en todo. Los recursos a veces no se dan para estas actividades, la gente tiene que pelear para poder alcanzar el apoyo económico por parte del departamento. He luchado mucho aparte de eso, ya lo dije, aquí no tengo donde entrenar, en estos momentos estoy entrenando en la liga de Boxeo, y eso no es que esté muy bien adecuado. En general, falta mucho apoyo. Lo poco que se consigue es muy luchado, gracias a la gestión de Alfonso Guerrero, el presidente de la Liga, quien ha peleado para conseguir estos recursos.
¿Qué perspectivas tiene para el futuro? La idea es seguir con los entrenamientos para participar en los próximos eventos que se vayan a realizar a nivel nacional e internacional, creo que hay uno para el segundo semestre en Paipa La idea es que siga Martín Suarez porque, como entrenador, con lo poco que consiguió de recursos, ha hecho mucho. La idea es que continúe el proceso este año.”