Más allá del amor
Cuando los libros tocan a mi puerta, siento que un nuevo huésped viene con todos los rituales a habitar los estantes de mi biblioteca y a hacerme compañía. Así que ha llegado uno de ellos y es el tiempo de hablar de este poemario titulado: “ME SALVA UN POEMA” de Miriam Castillo Mendoza cuyo seudónimo es Mara Castell.
Lo primero que se me vino a la mente, fue la relación de su seudónimo con el personaje Juan Pablo Castel, de la novela El Túnel de Ernesto Sábato. Simple curiosidad. El personaje es Castel y ella, la poeta, Castell también. Los diferencia una letra pero Mara está unida al personaje porque ambos padecen de amor, de soledad y Juan Pablo lo demuestra a través de sus cuadros, mientras ella, a través de la poesía. Así como el personaje está motivado por el amor y desea salir de la soledad, Mara también tiene la esperanza de ser libre, de abandonar ese encierro asfixiante, de soltar las ataduras de su soledad y los nudos de las ausencias o abandonos.
Pero, de ese detalle no les voy a seguir hablando, no tiene tanta trascendencia. El poemario posee otros temas tan interesantes que lo conduce a uno por los pasadizos del amor, de la soledad, de la libertad. Diría, según mi criterio como lector, que es un libro de poemas cuyo macrotexto es EL AMOR Y LA LIBERTAD, así en mayúsculas. El primero es un sentimiento intenso que busca el encuentro y la unión con otro ser o también el afecto, inclinación y entrega a algo. Y el segundo, según el diccionario, es el estado o la condición en que se encuentra una persona que no está prisionera, coaccionada o sometida a otra.
Puede decirse, entonces, que a lo largo de este poemario estas dos palabras recorren los versos, fluctúan entre esos dos términos. Con estos dos tópicos, seré más explícito. Son muchos elementos que se hallan en el trasfondo poético que, además de su amor por el hombre que no tiene a su lado, en la medida en que ella va desmadejando sus emociones en cada poema, también va entregando una multiplicidad de aspectos que se conjugan con el amor y la libertad. Especialmente la palabra Amor tiene varios significados relacionados con contextos diferentes como, por ejemplo: amor- sexo, amor-olvido, amor-soledad, amor-ausencia, amor-desesperanza, amor-raza, amor-distancia, amor-tradiciones, amor-paz, amor-lucha, amor-territorio.
Más allá del amor, es el título de este comentario, pues considero que sus poemas de amor van más allá de esa simple relación hombre-mujer. Más allá de: “Pregúntale a mi piel/de qué hablan mis sentidos/y a mis sentidos pregúntales/ de qué piel estoy enamorada/.Estoy hecha de tu voz/ de tu piel/ de tus ojos”/. “Soy la mujer que espera tu llegada…/”, “Algo me dice que extrañas/ el galope de mi cuerpo”, “del olor de tu cuerpo/ aprisionado en mi cuarto”, más allá de la descripción erótica de los dos seres, de los labios que quieren besar, del latir de una caricia suya, del amor que tortura con la ausencia, derivo en muchos poemas otro significado de la palabra amor, como lo había anotado en uno de los párrafos de arriba.
Esa multiplicidad semántica del término amor se encuentra relacionada con el apego a las tradiciones, a la música (fandango, cumbia); el amor a su territorio, a los orígenes (Zenúes): “soy una gota de sangre en las venas del Caribe, / azul del Sinú, / del San Jorge/ de las ciénagas/…” El amor a la solidaridad y a la lucha cotidiana: “y esas que parieron gritando a voz en cuello/para espantar al miedo que amenazaba a sus crías”, “Soy una minga/una marcha/una arenga que no agota, memoria y presente, Soy Zenú, un pueblo amenazado que camina”. El amor a su prójimo y a la paz: “Paz el latido que te recorre…”, “Que no te escandalice/sentir la paz en la alegría del porro”, “Que no te extrañe ver ondeando/la bandera de paz sobre la mesa vacía”. “Un nuevo Bojayá, El Tomate, Chengue, /se levanta entre banderas blancas, / fronteras invisibles y cercas electrificadas”.
Jaime Arturo Martínez, su prologuista, dice que “La visión del amor de su amado no concuerda con la idea del amor que ella tiene. Más allá del sexo hay un ser que se exige y exige más...y su sed se acrecienta hacia otros pliegues, hacia otras zonas, hacia otras inquietudes”. En ese sentido, pienso también que más allá de ese complicado juego de cuerpos desnudos en la cama, de esa penumbra que ciega, de ese abandono o ausencia que aparecen como un eterno quejido, de ese saturado y profundo silencio, incluso, de traer a mi memoria los versos de Pablo Neruda para subrayar mi opinión: “ Morir y todavía/ amarte más./ Y todavía/ amarte mas/ y más/”, más allá de la falta de sueños, de los anhelos, del otro lado encuentro “otros pliegues”, “otras zonas”, “otras inquietudes” en donde el amor que palpita busca la libertad de la mujer, que luchen para no tener obstáculos ni ataduras y ser libres definitivamente. O esa solidaridad que se transforma en amor a su prójimo: “el poema llegó/ como un trozo de piedra en el papel/para hacerle calle de honor a los que no verán/ el primitivo color de sus viviendas, /ni comerán el fruto de sus naranjos…”, “Sin importar que conoce la respuesta, / el niño de la mirada de hielo/tiende su mano famélica.”, “Soy la mirada de todos…”
No en vano la autora ha trajinado por otros sectores sociales como escribir Crónicas sobre (La trama del desplazamiento: un universo de texturas que se entrelazan), (En Córdoba nos estamos volviendo viejos (impacto demográfico de la violencia), Buenos días señor alcalde, (Impacto de las alcaldías populares en el desarrollo de los municipios). Estos trabajos le han permitido volcar toda esa experiencia en este poemario pleno de emociones y de fuerza lingüística: “esa daga que destaja una a una las raíces/esa puerta cerrada carcomida de polillas”, poemas escritos a veces con rabia y otras con amor: “Soy una gota de sangre en las venas del Caribe”, “otra mañana de sol hirviente/que todo lo desluce y lo desgasta”, “El tiempo pasa y se fuga entre los dedos”, “El frío del olvido/está tocando a la puerta”, “Algo me dice que más allá/de tu silencio profundo/siempre estoy junto a ti.”
Es un viaje de la autora por el cuerpo ausente de su amado pero también es un viaje por la piel de su raza, por los territorios amenazados, por la búsqueda de la libertad como mujer que quiere ser libre, que quiere romper ataduras, “por eso mi pluma canta libertad”, su anhelo es retar y romper convencionalismos. En este poemario la poesía es el vehículo para comunicar la soledad, la lucha individual que debe librar toda mujer para alcanzar sus sueños, no quiere que su voz se apague, ser libre desde su nacimiento: “libre para derribar muros”.
Es la poesía la que le ha permitido a esta poeta estar con los pies sobre la tierra para desarrollar una labor como gestora cultural y llevar allí y dejar la poesía como presencia suya: “Soy los hombres y mujeres que ofrendaron su esencia por la etnia…”, “Soy Zenú, un pueblo amenazado que camina”. “Eres libre y estás allí, / arcilla/gesto/palabra/, a la raza”. “Soy lo que soy, un pueblo de hombres libres”, “libre siempre libre”.
Admiro su valentía, soltando sus velas en el mar de la poesía, inflando su pecho, retando al mundo, a la sociedad, incluso, al mismo amante. Se escucha su voz firme con vigor poético, diciendo que es una mujer que viene a luchar por su amor, su soledad, su libertad que solamente la salvará --igual que a toda la humanidad-- la poesía: “Sí, /me salva un poema/…y me levanta”.
Es importante hablar de otra de sus luchas individuales que se vuelve colectiva: Penélope, la figura mítica de la literatura griega. Mara, en su breve poema Sentencia, decide “terminar el mito de Penélope”, manifestando: “Soy Penélope que teje un manto que no acaba. Contigo y sin ti, /contigo siempre, /viviendo un presente/ saturado de silencio”. Justamente es una mujer de retos en la vida, que toma decisiones, que debe enfrentarse sola a la lucha cotidiana, por eso, cualquier día, se mira como la figura opuesta a la Penélope, es decir, mujer de “otras inquietudes” situación que la lleva a expresar: “el día en que me decida/a terminar el mito de Penélope/, desataré mi barca/ y zarparé/ a construir una nueva ciudad”/ sin sueños, /sin esperas,/ en donde la soledad no duela.”
La palabra libertad no es solo una suma de letras sino un concepto con el cual ella desea que, a través de su poesía, la mujer tome conciencia y no abandone la búsqueda permanente de la libertad: “libre para derribar los muros/y romper ataduras./libre para sentir y cabalgar sobre ti/ .Libre, siempre libre…Por esa libertad mi pluma canta”.
“Me salva un poema” es un hermoso ramo de poemas escritos con personalidad, rabia, ternura, sensualidad, erotismo y firmeza. Es una invitación a la lectura de una pasión abierta, escrito sin palabras tímidas. Escritura que va destilando el dulce veneno de la irreverencia. Es también un canto de amor a la libertad, a la lucha, a la vida, a la tierra, a la raza, para no morir ni en el silencio ni en el olvido.
Octubre 2 de 2015
Santa Marta, cerca del mar.