La tecnología al servicio de la música
En la era de la economía digital, ninguna disciplina se escapa del alcance de la tecnología. La música, por supuesto, no es la excepción. Y no me refiero precisamente a la digitalización y síntesis de sonidos de distintos instrumentos, ni a la generación de nuevos sonidos a través de equipos tecnológicos. En la actualidad, el Internet de las Cosas, el Big Data, la Inteligencia Artificial y todas las tendencias digitales impactan de manera positiva el desarrollo de la música.
Hace algunas semanas se supo que Andrés Cepeda está componiendo una canción con la ayuda de la Inteligencia Artificial. Esto a través de los servicios de la plataforma Watson, de IBM, que se alimenta de un sin número de canciones y de esta manera aprende el estilo musical común entre estas. Además, el software recibe como insumo la letra de la canción y analiza la longitud de los versos para hacer la composición musical en base a esto y al estilo rítmico aprendido con las canciones ingresadas previamente. Por último, el canta autor hará los últimos ajustes a la obra generada.
Esta no es la única experiencia de composición musical con inteligencia artificial. Hace más de un año, el software Flow Machines de Sony compuso la canción Daddy’s Car, que cuenta con la particularidad de tener el estilo musical de los Beatles. Google también ha incursionado en este tipo de herramientas de inteligencia artificial. Por supuesto, en nuestra Región Caribe no nos quedaremos atrás, y en Uninorte ya estamos explorando las distintas plataformas para componer música del caribe con la ayuda de inteligencia artificial.
Esta práctica puede verse como buena o mala desde distintos puntos de vista. ¿Nos van a reemplazar las máquinas en la generación de productos de creatividad? Es una pregunta que salta enseguida a la vista. Lo cierto es que estamos viviendo ya en un mundo en el que los computadores son capaces de muchas cosas, y en ese orden de ideas, las personas debemos concentrarnos en fortalecer, como en todas las profesiones, las competencias que no podrán desarrollar los computadores, y el mundo artístico no es la excepción. Muy seguramente una máquina podrá componer e interpretar una canción, pero no será capaz de incorporarle el sentimiento que puede darle un gran artista.
No puedo escribir de tecnología y música sin mencionar un emprendimiento que están desarrollando mis estudiantes. Se trata de TrainEars. Una herramienta informática que facilita a estudiantes de Música el desarrollo de competencias auditivas, que consisten en la identificación de distintas estructuras musicales con solo escucharlas. Esta aplicación es un asistente de estudio y práctica para adquirir habilidades de entrenamiento auditivo.
En otras utilidades, podemos hablar también de incorporar realidad aumentada a las actividades musicales, donde una aplicación puede identificar con una cámara las teclas que se tocan en un piano (solo por dar un ejemplo de un instrumento) y de esta manera escribir la partitura de la canción interpretada.
Creación de obras, desarrollo de competencias auditivas, escritura de partituras y muchas aplicaciones más, son utilidades en las que la tecnología está al servicio de la Música. Como vemos, el sector artístico no esta exento de ser apoyado y fortalecido a través de la tecnología.