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La dura tarea del nuevo Ministro

La crisis producida por el fallo de la Corte Constitucional toma a un nuevo protagonista: Guillermo Rivera, quien llega al Ministerio del Interior en reemplazo de Juan Fernando Cristo, quien renunció por evidentes pretensiones presidenciales.

El abogado Rivera tiene como labor conseguir la implementación definitiva de los acuerdos de paz con la guerrilla de las FARC, convirtiéndolo en pieza clave en la consecución de estos propósitos. Tiene, además, dos tareas de gran relevancia que debe desarrollar de inmediato. La primera es conseguir la prórroga del fast track y la segunda la promulgación de la Ley estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

Para lograr la prórroga del fast track por seis meses, debe enviar una nota al Congreso de la República en donde indique la necesidad que suscita la extensión del mecanismo de legislación rápida. Si esta no se consigue, los acuerdos entrarían en ‘jaque mate’, teniendo en cuenta la dificultad legislativa en la que caerían los acuerdos de paz, es decir que como consecuencia de esto, la estructuración legislativa sería de cualquier proyecto de ley presentado.

En este sentido la Jurisdicción Especial para la Paz pasaría de un tratamiento especial al conducto regular de ley estatutaria lo cual conllevaría a que el proyecto de ley estatutaria deba conseguir la mayoría absoluta del Congreso de la República y que sus debates se efectúen en una misma legislatura; es decir entre julio de un año y junio del año siguiente, y una vez aprobada, pasar el estudio de constitucionalidad por parte de la Corte.

El escenario se dificulta por los debates intensos que se presentarán para conseguir la aprobación del proyecto de ley que traería como consecuencia un posible vencimiento de los términos constitucionales para el estudio de este tipo de leyes que desembocaría en la obligación de presentar nuevamente el proyecto de ley si no se avalara. Este es un riesgo que se asume si no se consigue la prórroga del fast track.

Por estos motivos, el Ministro debe enviar de manera inmediata la solicitud de la prórroga del fast track al Congreso de la República para que la estudie y adopte una decisión de fondo. Tiene un camino lleno de espinas y tendrá que lidiar con la polarización política propia de nuestra cultura, como su peor enemigo, pero debe, a como dé lugar, sacar a flote estas tareas, so pena de fracasar en su labor. Dura tarea señor Ministro, pero no imposible después que sea por la paz.