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García Márquez: literatura y memoria

Con un título que resalta, por un lado, La Literatura de García Márquez a través de  investigaciones serias y rigurosas,  escritas por 31 autores entre escritores, profesores, periodistas y ensayistas. Y por el otro, La Memoria de la cual Juan Moreno Blanco,  el quijote de esta edición,   dice en la introducción: “Más que un homenaje al hijo mayor del telegrafista de Aracataca, el presente proyecto quiere dar cuenta de la vital y actual presencia del genio que enriqueció nuestra memoria desde la publicación de su primer cuento en el periódico El Espectador en 1947”. Este libro fue publicado por la Universidad del Valle, Programa Editorial, cuyo editor, Juan Moreno Blanco, es profesor de la escuela de Estudios Literarios y del Doctorado en Historia Cultural de Colombia en la Universidad del Valle.

 La memoria es la extensión de la vida y ella está llena de recuerdos, justamente García Márquez manifestaba que la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo lo recuerda para contarla. No pretendo abarcar todos los ensayos que son  sensatos y lúcidos sino destacar puntos importantes de esta interesante edición. Sé que fueron ensayos escritos con el corazón, con la rigurosidad científica e investigativa que caracteriza a estos 31 autores que se adentraron en la obra garcíamarquiana para develar sus demonios y confirmar la grandeza de este autor caribeño que nos ha dejado un innegable y portentoso legado para la memoria. En ese sentido, me llamaron la atención los trabajos de Juan Moreno Blanco titulado García Márquez: la clave Wayúu  que habla de la herencia verbal y cultural wayúu recibida en la infancia y de la representación del concepto muerte a lo largo de la obra garcíamarquiana. Julio Olaciregui  titula su ensayo: García Márquez dejó pendiente “el problema del negro” porque, según él, “la rebelión, el cimarronaje, la lucha por la vida, la cultura de resistencia de los africanos en América está sobre todo en los libros de historia y no en las obras de García Márquez, donde aparecen casi como personajes de teatro, sobre todo en Del amor y otros demonios”. María Isabel Martínez  López: “ El humor en la obra de Gabriel García Márquez” quien se vale de lo hiperbólico, lo grotesco, la parodia y lo irónico. Y el ensayo de Edgar Rey Sinning.

Imagino que este proyecto pasó por distintos procesos:  gestión,  financiación, convocatoria,  selección,  lectura, revisión y definitivamente la publicación, todo ello trabajado con ese mismo amor que uno le profesa a su mujer y la misma alegría y tenacidad con la que se crían los hijos para que los resultados fueran agradables a la vista de todos, que fueran lecturas sustanciosas, que fuera un libro atractivo y que cada  ensayo seleccionado se convirtiera en un estímulo  digerible como  alimento del espíritu y de la memoria para la historia de nuestro país.

Justo es reconocer la labor encomiable de la Universidad del Valle por hacer realidad este proyecto literario y dejar en la memoria de los hombres este libro como fruto de extensión de la Editorial para las nuevas generaciones quienes sí tendrán esa segunda oportunidad sobre la tierra  de releer hasta ahora al gran premio Nobel de  literatura y conocerlo a través de  cada uno de estos ensayos.

Bajo un sol inclemente, un mensajero me trajo el libro y, sin esperar más, eché un vistazo a los títulos y a los autores. Palpé su lomo grueso y la suave brillantez del papel de la carátula en la que aparece el rostro de García Márquez en actitud contemplativa en el jardín de su casa. Confieso que me sumergí en sus lecturas. El texto se encontraba frente  a mí, abierto en toda su esplendidez ensayística, amplio, de papel fino, cuyas apreciaciones de quienes lo escribieron me invitaban a la lectura. Además, una serie fotográfica  de Gabo tanto en el jardín de su casa de la Calle del Fuego, México D.F., como en Bogotá. Sencillamente, a partir de las lecturas se desparramó el chorro de los recuerdos, de las imágenes. Vinieron a mi memoria otros libros frondosos como la Biblia, Don Quijote de la Mancha, Las Mil y una Noches en los que aparecen mundos maravillosos, personajes míticos, historias fantásticas. Y, no podía faltar, el cuento de Borges titulado “El libro de Arena”, que se me ocurrió  relacionarlo con lo que interpretan los autores, señalando cómo lo invisible se vuelve visible en las narraciones, cómo la realidad fluye hacia lo fantástico o maravilloso. La mención de estos libros no es gratuita, sobre todo,  el cuento de Borges porque leyendo Literatura y Memoria me sentí sumergido  como en  un Libro de Arena cuyas  páginas son infinitas,  sin principio ni fin, igual que  la memoria.

Un libro, como el que en esta noche presentamos, fecha del natalicio de Gabo, 6 de marzo,  considero que es el mejor homenaje que se le puede brindar a un genio de las letras latinoamericanas, un hombre que se peinaba con la lengua de Cervantes. Cito la conocida frase de Borges en la que dice que un libro es la extensión de la memoria y de la imaginación. Así mismo  este volumen ratifica, a través de la interpretación de cada una de las voces críticas, la prueba fehaciente de lo que somos los hombres del Caribe. Cada obra de García Márquez  fortalece nuestra  memoria colectiva, permite sentarnos a la puerta de nuestras casas y observar con pausas  nuestro pasado, nuestra historia y nuestra realidad latinoamericana.

El texto nos ofrece el placentero oficio de la relectura de  las obras de Gabo. Mencionar la palabra relectura, me  remite de nuevo a Borges quien expresó que ha tratado más de releer que de leer, porque cree que releer es más importante que leer, salvo que para releer, se necesita haber leído. Precisamente, este volumen de Literatura y Memoria,  que nos pone en las manos la Universidad del Valle, convirtiéndonos en lectores afortunados, nos permite gozar de los múltiples puntos de vista de 31 autores aportando sus interpretaciones, sus perspectivas y sus opiniones. En ese sentido aparecen ensayos con títulos maravillosos, sugerentes, plenos de realismo mágico. Por ello, los invito a escuchar la forma en que su editor Juan Moreno Blanco repartió el libro:

“Las dos primeras partes de este libro nos brindan testimonios, semblanzas e interpretaciones de momentos centrales del itinerario biográfico y literario del escritor, así: Estocolmo día a día, de Germán Vargas Cantillo. Transparencia de un Nobel de Alfonso Fuenmayor. Las varias vidas de Gabo, de Michael Palencia-Roth. De Gabito a Gabriel García Márquez, de Harold Alvarado Tenorio. El retorno a la Cartagena de sus comienzos, de José Luis Garcés González. García Márquez y un mundo que declina, de Piedad Bonnett.

La tercera parte presenta interpretaciones  de la relación de la literatura garcíamarquiana con la cultura y la historia del Caribe colombiano. Es en este capítulo en donde aparece nuestro amigo Edgar Rey Sinning con su ensayo: La obra de García Márquez: Más allá del litoral, pero antes de los Andes”. También están: La Barranquilla de Gabriel García Márquez de Ramón Illán Bacca, la ciudad y las letras. La Arenosa en la obra de García Márquez de Orlando Araújo Fontalvo. García Márquez dejó pendiente “el problema del negro” de Julio Olaciregui. Gabriel García Márquez en clave wayú de Juan Moreno Blanco. García Márquez y la crítica reciente en el Caribe colombiano de Ariel Castillo Mier.

 La cuarta parte reúne  trabajos sobre los entramados e irradiaciones literarias y culturales que esta obra convoca. Ensayos de: Moisés Limia Fernández, “  Gabriel García Márquez y la novela de “la violencia” colombiana. El humor en la obra de Gabriel García Márquez de María Isabel Martínez López. Los personajes femeninos en la obra de Gabriel García Márquez de Aracely Esparza. O veneno da madrugada de Ruy Guerra. Una interpretación cinematográfica de La Mala Hora, de Carlos- German Van der Linde. Gabo: el escritor bengalí de América Latina de Arundhati Bhattacharya. Malentendidos alrededor de García Márquez de Juan Gabriel Vásquez. Cervantes y García Márquez: una tentativa de comparación de Álvaro Bautista-Cabrera.

La quinta parte contiene análisis centrados en la escritura de obras particulares del Nobel colombiano. Por ejemplo: García Márquez, un periodismo que construye realidades de David Lara Ramos. Navegando en tinieblas: Gabriel García Márquez y los motivos fantásticos en el último viaje del buque fantasma de Alejandra G. Amatto Cuña. Oralidad ficticia en Los funerales de la mamá Grande: ¿Entronización de la cultura oral del Caribe colombiano? ¿Reconfiguración de la idea de nación en Colombia? ¿Deconstrucción de una economía de lo escritural? De Amílkar Caballero de la Hoz. El coronel no tiene quien le escriba: realidades y fantasías de Carmiña Navia Velasco. Tutela de El coronel de Armando Baena Cifuentes. Otra mirada a El espejo hablado: Gabriel García Márquez y Virginia Woolf de Suzanne Jill Levine.  La  madre del dictador: otra lectura para el otoño del patriarca de  Fernando Moreno Turner. El espejo trizado como símbolo de la realidad re-construida en Crónica de una muerte anunciada de Rodrigo Arguello G. García Márquez y la escritura del amor de Humberto Quiceno Castrillón. El laberinto de Gabriel García Márquez: una metáfora del paisaje colombiano de Fabio Martínez. Yo, anciano japonés a estas alturas: el diálogo intertextual de dos premios nobel, Kawabata y García Márquez de Diógenes Fajardo Valenzuela.

Y en ese conjunto  de ensayistas, aparece nuestro gran amigo  sociólogo, historiador,  culturólogo y docente Edgar Rey Sinning, uno de los seleccionados con su artículo: “La obra de García Márquez: más allá del litoral, pero antes de los Andes” en él aborda la cultura popular de los pueblos y veredas de la costa Caribe y cómo esa cultura popular fue la savia que alimentó la obra literaria de Gabriel García Márquez. Por ello, merece ser destacado. Su ensayo presenta los siguientes subtemas: Nos comenta las noches de velorios y de las narraciones lúdicas. Nos introduce en la cocina tradicional caribe, ribereña y mojanera, aplicando el refrán popular que donde comen dos, comen tres. Explica el concepto de  familia extendida en la costa que no termina con los hijos, la mamá, el papá, los abuelos sino que se prolonga más allá por los lazos de familiaridad del costeño. Nos habla de las ciencias ocultas y la adivinación. En el imaginario del caribe hay curanderos, hay  la que lee la suerte y las cartas  e interpreta  sueños como  en Cien Años de Soledad, Fernanda del Carpio. Siguen en su orden los subtemas: Gallos y palabra de galleros. El mito de la virginidad y la querida, la concubina. Pájaros, pajareros y jaulas. El contrabando y el rebusque. Úrsula, expresión de la familia Caribe y El lenguaje cotidiano del caribe y otras características.

Finalmente, como lector de esta antología de ensayos sobre las obras de Gabo, siento que la vida me ha dado un regalo maravilloso.  Las interpretaciones de las obras analizadas  enriquecerán la memoria y estimularán el deseo de releer los cuentos y las novelas. Este libro maravilloso, fue un colectivo de alegría, como aseguró su editor. Por lo tanto, manifiesto que soy un lector agradecido. Y estoy convencido de que quien se sumerja en sus páginas  también se sentirá gratificado.

 

 

Santa Marta, cerca del mar.