Filosofía para jóvenes
“Estoy pensando en que tenemos que darles herramientas a los muchachos para que verdaderamente, puedan salir adelante (…) un muchacho de esos, que tú le das filosofía ¿De qué le sirve? si estos son muchachos que tienen que salir a jugar es a la calle… Ese sale de grado 11 y resulta que no sabe nada de nada. Tú ves un pensum en la ciudad de Cartagena donde este muchacho está estudiando filosofía y tú dices: Bueno, este muchacho ¿qué va a hacer con eso?”. (Alcalde de Cartagena de Indias).
Estas son las tristes declaraciones del burgomaestre de la ciudad de Cartagena de Indias, que expresó públicamente en un programa de opinión en la TV local. Son declaraciones desafortunadas y criminales contra la juventud de las barriadas populares. Son expresadas por una persona que nunca en su vida estudió ni la cartilla Alegría de leer y mucho menos la Cartilla Charry o Nacho lee.
Recordemos que la filosofía “es un negocio griego”, que nació en Occidente, en los pueblos de las Costas del Mar Egeo y en la ciudad de Atenas se consolidó con la aparición de la democracia en el siglo VI antes de nuestra era, en el gobierno de Pericles. Y fue el momento cuando el filósofo Sócrates la sacó de los palacios de los ricos y la instaló en la pocilga de los pobres. Y usted señor alcalde, ahora se la quiere negar a los jóvenes pobres. ¡Que tristeza!
Pensadores como Sócrates, Platón, Protágoras, Pitágoras y Aristóteles. O mujeres pensadoras como Hiparquía, Aspasia o Lastenia, todos sus esfuerzos eran conducido a que la juventud se apertrechara de la filosofía, para profundizar más y más en la democracia; porque el peor enemigo de ella, es la ignorancia y creo que ellos fueron los que lo eligieron en esta falsa democracia colombiana que nos cobija. Y usted quiere que no se le enseñe porque no sirve para nada útil. Y está usted en lo cierto. Esa enseñanza de la filosofía no sirve para nada a la juventud de nuestra barriada. Pero no se le olvide que ella, la filosofía sirve para todo. Y aquel gobernante que no tenga ni idea de esta disciplina hoy, es analfabeta e imbecilita. “Vive en el desierto donde el agua es poca/ el aire es impuro/ camina tropezando/ vive muerto”. (Cartilla Alegría de leer. Libro cuarto. Pág. 17. Evangelista Quintana R. 1938).
La filosofía, señor burgomaestre, desde su nacimiento, siempre ha sido el tribunal de la crítica. El tribunal de la razón. Sin ella no puede existir una sociedad democrática. Sin democracia no existe la filosofía y sin filosofía no existe la democracia.
Cuando se asume una conducta como la de usted, primera autoridad de la ciudad de Cartagena de Indias, ¿qué puede esperar la educación en una urbe que se parece a Saigón antes de la guerra, con sus Tristes Trópicos?
Quienes piensan como el señor alcalde, en ellos se anida un peligro y pueden llegar a actuar peor que El Califa Omar que quemó la biblioteca de Alejandría.
Señores de las bibliotecas tanto públicas como privadas de Cartagena de Indias, no se extrañen que su primera autoridad emita un decreto donde autorice a sus colegas quemar todas las reliquias bibliográficas e históricas que existen en Cartagena. ¡Así que alerta!
Los jóvenes pobres señor alcalde, tienen derecho a que se les enseñe la filosofía, aunque ella no sirva para nada útil, les ayudará a salir de la caverna donde se encuentran, y le servirá cuando la estudien bien, salir de la Doxa, quiero decir opinión, ignorancia y así podrán gritar a boca llena: Sapere Aude: ya nos atrevemos a pensar por cuenta propia y a valernos por nosotros mismos y estoy seguro que esos jóvenes pobres le van a gritar; parafraseando a Diógenes el cínico: “No me quites el sol”.
Por favor señor alcalde estudie con sus asesores, un libro antiguo: Apología Socrática, de Platón. Y uno contemporáneo: Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades, de Martha C. Nussbaum. Katz editores, Buenos Aires 2011. Para que cuando realice sus declaraciones públicas, no se hunda en la monserga.