Espacio para la palabra
Esta oportunidad, mi columna periodística ofrece el espacio para un texto interesante cuya temática ofrece la posibilidad de la reflexión. A su disposición el texto:
¿Filosofía en Santa Marta?
Por Eimar Pérez Bolaños[1]
Hasta plantearse la pregunta por la existencia de la filosofía en Santa Marta, resulta extraño para quienes desconocen del tema. El año pasado tuve la oportunidad a través de un medio virtual (zonacero.com), de referirme al tema de la filosofía en el caribe colombiano; dicha publicación de manera fortuita coincidió con las declaraciones del alcalde de Cartagena (Manuel Duque ), quien afirmaba: “la filosofía no sirve para nada”. Obviamente, disiento totalmente de tal aseveración. Sin embargo, pese a dichos prejuicios exacerbados y atropello en contra de los librepensadores y críticos de la realidad actual, un mundo líquido como diría Bauman, que se entrona en la consciencia y nos lleva cada vez más al caos humano.
Aun así, esta vez, quiero dirigir mis acotaciones a la filosofía en Santa Marta si es que puede hablarse de la existencia de tal “cosa rara” en la ciudad. Sabiendo de antemano todos los prejuicios y supuestos que despierta no sólo por el ciudadano común sino también en muchos casos hasta por los mismos académicos cuando alguien se refiere a esta disciplina humana y que a la vez constituye una rama del saber.
Dentro de estos prejuicios, encontramos quienes nos hemos preocupado por el estudio y profundización de la filosofía principalmente en la costa caribe colombiana, todo tipo de estigmatizaciones, que en el lenguaje y la jerga “costeña” se resumen en: “está loco” “¿tú estudias pa’ sacerdote?” “de qué vas a vivir” “¿dónde está la barba?”, “vive en las nubes, porque fuma m…”, etc.
No obstante, pese a todos estos estigmas provenientes de la doxa (mera opinión), la filosofía como disciplina humana adscrita al desarrollo cultural y social de las civilizaciones, cobra mucha vigencia y valor en la actualidad. Aunque en el caso del caribe colombiano y el samario en particular dentro de las universidades hacen falta facultades con programas especialmente de filosofía, con el fin de fortalecer las reflexiones en torno a los problemas que son de carácter urgente pensar, replantear, y construir desde lo conceptual (teórico). Temas desde lo político, lo social, lo económico, lo cultural, lo científico-tecnológico, que en su praxis en gran deterioro tienen a la condición humana.
Con lo anterior, no se puede negar el papel de la ciencia y la tecnología como sinónimo del desarrollo cultural y social que, desde diferentes aspectos, con sus grandes aportes han facilitado la vida. En contraposición, es evidente que su desarrollo de la mano de los modelos económicos y políticos ha conllevado a la racionalización de estos avances del conocimiento, convirtiéndolos en instrumentos del poder y dominación mental, donde lo que se promueve es la exactitud científica, la precisión del mundo, negando así las posibilidades del reconocimiento de la diferencia, al monopolizar las ideas. Esto históricamente ha contribuido a la aniquilación del ser humano a través de la guerra, al exterminio de sí mismo. Por eso, reflexiono sobre la necesidad de reivindicar la enseñanza de las humanidades en las universidades de Santa Marta y especialmente la filosofía, como disciplina humana anterior a todo conocimiento científico. Ella, Sophia nos permite pensar el ser del hombre, desde su naturaleza y cotidianidad, desde su esencia y existencia en el mundo. Sin embargo, desde la misma academia colombiana en general y para el caso de la costa caribe y samaria en particular se hace eco a la disputa ciencia-humanidades promoviendo la inclinación más por las ciencias aplicadas y prácticas, reproduciendo el discurso de la competitividad, la educación para el trabajo, etc.
En ese orden de ideas, se debe propender al estudio de las ideas filosóficas en la ciudad de Santa Marta, su importancia radica como lo expresa el maestro Manuel Guillermo Rodríguez en su libro intitulado la filosofía en Colombia: Modernidad y conflicto: “la formación de hombres es la formación de personas, de seres pensantes, con intereses autónomos; razonables y mayores de edad intelectual, humanos que pueden convivir con otros porque pueden comprender la necesidad de cooperar, pero asumen una reserva mental porque también comprenden que no necesariamente ven las cosas como los demás y se pueden sentirse inconformes con las cosas existentes y sus estados”. Es decir, se necesita contribuir a través de la filosofía a construir reflexiones que contribuyan al desarrollo del pensamiento, posibilidad de transformación desde de lo ético-político, cultural, antropológico, estético, epistemológico, entre otras perspectivas de la realidad. Todo lo anterior permitirá el desarrollo de la vida desde dinámicas más humanas, como el reconocimiento por el otro, la comprensión de la política como “arte de gobernar bien”, que la ciencia es un tipo de conocimiento que permite mejorar la calidad de vida y no la destrucción de la naturaleza, etc.
A pesar de lo dicho, surge el interrogante: ¿Dónde estudiar filosofía en Santa Marta? Antes de dar respuesta, vale la pena contextualizar que el desarrollo de la filosofía en Colombia tiene una historicidad compleja que involucran factores políticos y sociales propios de los procesos de conquista y colonia española, del cual no considero conveniente ahondar en este momento. Más bien comentaré sobre lo que se denomina el periodo de normalización de la filosofía en Colombia “significa la apertura a la enseñanza de auténtica filosofía, desde la no neutral perspectiva de la secularización, esto es la filosofía necesaria para la consolidación de un espíritu autónomo en los ciudadanos y a partir de allí, lograr la consolidación cultural suficiente para movilizar las fuerzas sociales en torno de los proyectos comunes” (Rodríguez, Op. cit.). Así que, en 1946 se da apertura al programa de filosofía en la Universidad Nacional de Colombia. Por consiguiente, en la actualidad en muchas ciudades, las universidades cuentan con programas de filosofía, cada año se desarrollan congresos nacionales e internacionales en el que se pone en práctica el desarrollo de las ideas, como factor fundamental para la constitución de mundo y de la vida misma.
Ahora bien, atendiendo a la pregunta, en Santa Marta encontramos dentro de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), el programa de filosofía, actualmente única institución pionera del desarrollo y la reflexión filosófica en la ciudad. Su modalidad a distancia y virtual permite el desarrollo de actividades en horarios flexibles que se acomodan al estilo de vida de cada estudiante. Donde se promueve la autonomía, gran legado de la Ilustración ¡Sapere aude! (Ten valor de servirte de tu propia razón). Actualmente, el programa de filosofía de la UNAD cuenta con un encuentro denominado filosofía en RED, en el cual cada quince días se desarrollan diferentes temáticas en torno a los problemas actuales de la filosofía.
Considero, entonces, que es una oportunidad para el samario que tenga la inquietud por el estudio de la filosofía como disciplina universal, inherente a la reflexión, al debate, al desarrollo del pensamiento y por ende de las ideas, que su ciudad cuenta con un programa de filosofía, lo cual constituye un factor preponderante para la intelectualidad del distrito, turístico e histórico como también para su desarrollo cultural.
[1] Filósofo, Magister en filosofía contemporánea. Docente Universidad Nacional Abierta y a Distancia (Santa Marta).