El yo-yo ma, en concierto de Ángel Loochkartt
Al terminar la hora de natación que realizo tres veces a la semana en la piscina olímpica de la Universidad del Atlántico, y al regresar a la oficina de Coordinación del programa de Filosofía, en la Facultad de Ciencia Humanas, me tropecé en el camino con el crítico de arte, Álvaro Suescún, y de inmediato me invitó a que lo acompañara a la rectoría del alma mater porque se iba a develar una obra del pintor expresionista barranquillero Ángel Loochkartt, quien la donó a la rectoría de la Universidad del Atlántico.
Se realizó un acto sencillo, trascendental y único. Sencillo, porque se improvisó un pequeño auditorio donde acudieron, arquitectos, pintores, profesionales de la Facultad de Bellas Artes, comunicadores, fotógrafos, amigo de la infancia del pintor y las directivas de Universidad.
Trascendental, porque fue un acto sublime que desbordó la cotidianidad burocrática y se puso en práctica ese pensamiento que dice “lo esencial de la estética es enseñarnos a coincidir con el acto creador, a discernir, en cada obra importante, no en el reflejo de un mundo que ya existe, sino, el proyecto de un orden posible”.
Y único, porque son muy pocos los cuadros que han donado a la rectoría sus propios artistas, y también porque, el señor rector, dejó a un lado su labor administrativa y atendió al crítico de arte, quien explicó a los asistente los orígenes, el desarrollo, y la importancia de la pintura expresionista del pintor barranquillero. Y Álvaro Suescún, argumentó contundentemente que la Universidad del Atlántico debe retomar su rumbo académico premiando a sus mejores hombres y mujeres del Caribe colombiano, que han aportado un grano de arena a las Bellas Artes; otorgándoles el título de Honoris Causas a esas personalidades, como Julio Olaciregui, Joaquín Mattos Omar y Carlos Arcieri.
La segunda intervención fue la del señor rector Carlos Prasca, dando los agradecimientos de semejante regalo del pintor barranquillero, hizo un breve informe para dónde va la Universidad con todas sus propuestas académicas que se están adelantando en estos momentos. Y algo importante fue la promesa pública que hizo delante de todos los presentes, que para el día 24 de agosto se entregarán los títulos Honoris Causa que recomendó el marchante de artes.

Acto seguido, la distinguida dama Susie Estekerl de Schmulson hizo la entrega del cuadro al señor rector, pues ella fue recomendada para entregar la obra del pintor barranquillero, por ser amiga del pintor desde los cuatro años.
El cuadro entregado a la rectoría se titula: Yo Yo Ma en concierto. Y en él podemos encontrar toda la influencia que tiene el pintor de los creadores expresionistas.
Yo Yo Ma, es un músico de padres chinos, nacido en París. Estudió música de alto nivel en Nueva York. Realizó conciertos prestigiosos desde niño. Se especializó en Violonchelo, actuando como solista en orquestas de todo el planeta.
Grabó más de 90 discos, de los cuales 18 ganaron un premio Grammy. Fue embajador de la paz de las Naciones Unidas, en 2006. También fue nombrado consultante artístico de la Chicago Symphony Orchestra.
“Yo Yo Ma posee dos violonchelos notables: un Doménico Montagnana de 1733. Y el Davidov de Estradivari que lo dedica a repertorio Barroco… Su versatilidad le valió el calificativo de “Omnívaro” y lo llevó a interpretar además de repertorio clásico, melodías del repertorio tradicional chino, unos tangos de Piazzola, música de cámara, música brasileña con Carlos Jobim o Pixinguinha. Yo Yo Ma es reconocido por sus sonido rico y suave y su gran virtuosismo.
El cuadro donado a la rectoría al observarlo con mucho cuidado, notamos mientras el músico ejecuta el violonchelo, su mente proyecta imágenes intangibles en trazos con diferentes sinfonías de colores, donde las figuras femeninas y masculinas se estiran manifestándose su sexo. Aparecen nomos, trapecistas, Saltimbanquis, hombres y mujeres haciendo el amor en el aire, expresando el artista su mundo interior. Busca ritmo y construcción geométrica con escaleras que conducen al infinito, notándose el mensaje como la libertad de la forma, es como un sueño que pasa a la pesadilla, al lado de unas mujeres lánguidas. Es como exteriorizar sus propias obsesiones en sueños oscuros y tormentas interiores como la exploración del lado oscuro de la naturaleza humana. Ese es nuestro pintor Loochkartt. Como la manifestación del expresionismo en nuestro Caribe colombiano.