El país de las "cortinas de humo"
Por un lado, los noticieros atiborran al auditorio de videos en los que aparecen los delincuentes utilizando todas las maniobras para robar, extorsionar, atracar y hasta asesinar. De otra parte, cuando sale a la luz pública la intimidad de algún personaje nacional, machacan y machacan hasta el cansancio, convirtiendo el hecho en un espectáculo escandaloso. Cada día la noticia abruma, asombra e incomoda, razón tenía nuestro nobel García Márquez cuando dijo que la realidad supera la ficción.
“Escándalo” se define como “Dicho o hecho que causa gran asombro o indignación en alguien, especialmente por considerarlo contrario a la moral o a las convenciones sociales” dicha palabra siempre está presente en la mesa mientras desayunamos, almorzamos o esperamos el sueño por las noches.
No hay un día en que el país no esté estremecido por un hecho bochornoso que cause indignación. Tal es el caso de los siguientes titulares: “Escándalo por presiones en la Policía: coronel denuncia al general Palomino”. “Escándalo por presunto acoso, salpica a defensor del pueblo”. “Escándalo por viaje de congresistas colombianos a Suiza”. “Policías recibían cuota semanal por operación de 'ollas'. “Este año, 268 hombres han sido destituidos de sus cargos por hechos de corrupción en la institución”. “Capturan a coronel de la Policía por presuntos nexos con narcotráfico”. “Comisión especial investiga presunta corrupción en puerto de Cartagena”. “Se pretende establecer si hay uniformados involucrados con mafias del narcotráfico”. “Escandalosas grabaciones de coronel en líos por relación con bandas”. “Grupo criminal pagaba hasta con favores sexuales a policías y militares corruptos”. “Alerta por bandas de ex policías al servicio de criminales”, todas estas noticias impacientan, producen impotencia y me han hecho recordar aquella canción del cantante Piero: “Y todos los días, y todos los días/ los diarios publicaban porquerías, / todos los días, todos los días...”
La noticia escandalosa de este mes fue: “Coronel dice que fue perseguido por el General Palomino por no "haberle aceptado sus pretensiones amorosas y sexuales". Esta información se vuelve importante “por su carácter novedoso, sorprendente, insólito, escandaloso y espectacular” como dice Mario Vargas en su libro “La Civilización del Espectáculo”. Esta noticia señala que, poco a poco, el poder del estado colombiano se desmorona moralmente. Hablar de “una comunidad del anillo” cuya idea es la existencia de una supuesta red de prostitución homosexual en la Policía, da para pensar que es un despropósito y hay una doble moral. A sabiendas de que La Policía Nacional de Colombia es un cuerpo armado de seguridad pública cuyo propósito es establecer un servicio confiable y efectivo a nivel nacional y regional.
A ese descojonamiento moral, se suma la corrupción, ese salitre que va carcomiendo los estrados civiles, militares, judiciales, como dijera Hamlet en su Tragedia, escrita por William Shakespeare entre 1600 y 1602: "Algo está podrido en el estado de Dinamarca”. Y todo el mal estado del estado tiene una causa fundamental que se resume en esta frase de un autor anónimo: “Un pueblo que elige a corruptos, no es víctima, es cómplice”.
Estos titulares que traigo a colación: “Capturan a coronel de la Policía por presuntos nexos con narcotráfico”, “Escándalo sexual que salpicó a Palomino revive denuncias sobre redes de homosexualismo”, “Viceministro renuncia por escándalo sexual”, nos dejan perplejos pero no debemos alarmarnos. ¿Por qué? Porque en otras épocas esta clase de delitos ya han sido protagonizados también por figuras públicas y famosas, sin embargo, ello no quiere decir que a los de nuestra época se les vaya a perdonar o exonerar. Ser famoso o figura pública los hace más responsable puesto que son mirados como modelos por las nuevas generaciones que van creciendo.
Es cierto que la historia de la Humanidad está plagada de ejemplos de corrupción, de traición, de homosexualismo, de prostitución, hechos ocurridos entre grandes personajes como gobernantes, escritores, presidentes, filósofos, altos mandos militares, ministros, ministras, figuras públicas que detentan el poder y, de repente, los descubren poniéndolos en la picota pública. Por ejemplo: Sócrates, pilar de la cultura de Occidente, de la institución ateniense, maestro y amante de hombres jóvenes. Sócrates puede ser considerado el gay más influyente de la historia. Cayo Julio César, primer emperador romano, una de las familias Romanas más aristocráticas y más viejas. Era un político nato. Un aguerrido general e historiador romano que llegó a ser uno de los más temidos en Roma, antes de irse a conquistar las Galias había sido llamado la Putita de Bitinia por haber sido el favorito de Nicomedes, monarca de ese reino. Alejandro Magno fue un genio militar que en 11 años de guerra jamás perdió una batalla, Discípulo de Aristóteles, no dejó ningún heredero, a pesar de tener esposas. Su amor principal fue Hefestión, un hombre. Leonardo, a los 24 años fue acusado junto con otros 3 personas, de haber cometido "actos impuros" con un joven modelo de 17 años. En 1519 Leonardo murió en brazos de Francesco Melzi.
Miguel Ángel, a la edad de 57, se enamoró de un joven llamado Tommaso deŽCavalieri a quien dedicó el resto de sus años. Oscar Wilde había mantenido una íntima amistad con Lord Alfred Douglas, fue acusado por el padre de éste, el marqués de Queensberry, de sodomía. Aunque Douglas había sido la causa de su infortunio, él y Wilde se volvieron a unir en agosto de 1897 en Ruán. Elton Jhon, cantante, compositor y pianista británico, de música pop, rock. Se casó por lo civil con su novio David Furnish en diciembre de 2005. Enrique Martín Morales más conocido como Ricky Martin, es un cantante, compositor, actor y filántropo puertorriqueño. El 29 de marzo de 2010 hizo pública su homosexualidad a través de Twitter.
Todas estas acciones condenadas unas, aplaudidas otras, se han realizado a lo largo de todos los tiempos. Naturalmente produce rabia, indignación, que sean esos personajes de alto rango los que estén involucrados en situaciones de inmoralidad, mostrándose como Jano, la imagen que representa las dos caras en la antigua Mitología Romana.
Después de todo ese maremágnum informativo, del despliegue sorprendente de la “Comunidad del Anillo”, del escándalo del director de la Policía, la vida del colombiano parece volver a la normalidad y en “este pueblo no ha pasado nada, no hay ladrones, no hay caos”. El silencio de la prensa, de la radio, de la televisión es impresionante, los temas que fueron algarabía en el país, semanas después, van a parar en el foso del silencio. El capítulo se ha cerrado. Nadie señala a nadie. Nadie se acuerda de lo que pasó la semana anterior, la peste del olvido ha caído sobre todos nosotros: “Los espectadores no tienen memoria; por esto tampoco tienen remordimientos ni verdadera conciencia. Viven prendidos a la novedad, no importa cuál sea con tal de que sea nueva. Olvidan pronto y pasan sin pestañear de las escenas de muerte y destrucción de la guerra del Golfo Pérsico a las curvas, contorsiones y trémulos de Madonna y de Michael Jackson. Los comandantes y los obispos están llamados a sufrir la misma suerte; también a ellos les aguarda el Gran Bostezo, anónimo y universal, que es el Apocalipsis y el Juicio Final de la sociedad del espectáculo.” (Vargas Llosa, 2012)
Por eso, me asalta otra idea como para concluir este artículo, que esa realidad denunciada por los medios sobre la corrupción en la Policía fue como un chaparrón que cayó y amainó. Es lo que se ha llamado jocosamente: “Cortinas de humo”, distracción para encubrir una acción, disimular la verdad de la inseguridad social, la escasez de agua a nivel regional y nacional, la muerte por desnutrición de los niños indígenas guajiros, la venta de Isagen, los distintos problemas del ICBF, los diálogos de la Habana, noticias de “drama, dolor, misterio y frustración” (Vargas Llosa, 2012).