Share:

El cielo que me tienen prometido, se desvaneció

“¿No os da vergüenza, ¡oh cristianos nobles y vulgares, sabios e ignorantes cristianos!, no os da “vergüenza” que tenga que ser un “anticristo” quien os muestre la esencia del cristianismo en su verdadera y desembozada faz?... “

Feuerbach: Lutero y Strauss (1882)

 

 

Desde la promulgación de la nueva constitución política de Colombia a partir del año 1991, lo único que se ha puesto en práctica es el artículo relacionado con la libertad de culto. Desde esa época hasta nuestros días han proliferado una cantidad de credos religiosos que se han tomado el país por sus cuatro costados.

En veredas, pueblos, ciudades intermedias y grandes. En los barrios de todas las clases sociales se han montado templos grandes y pequeños. Los antiguos teatros al aire libre los han transformado en iglesias arregladas a sus gustos. Hasta los mormones tienen ya su bello templo ubicado en el corredor universitario de una suntuosidad jamás vista aquí en Barranquilla.

Jóvenes con corbata azul o de color turquí y camisa blanca, predicando de puerta en puerta con su biblia en mano. A señoras de 50 a 65 años, los “famosos pastores” las mandan a predicar, luciendo unas faldas largas que les llegan hasta los tobillos y paraguas para los rayos del sol caribeño y no ser tan canicular la prédica. Los pastores dueños de las iglesias de barrio, se dan cuenta después de adoctrinar sus ovejas  y están dan su diezmo y se han convencido que ya han interiorizado “su fe”, para ganar el cielo los mandan a buscar más ovejas para hacer crecer el rebaño del pastor. Estos pastores de barrios pobres, alquilan una casa humilde y a medida que van avanzando en la prédica sobre todo dominical, el diezmo o la siembra como dicen ahora, se va multiplicando, los bolsillos se van llenando y van ascendiendo de clase social. Las nuevas iglesias las ubican en los barrios de clase media y alta porque el diezmar es más voluminoso y su nivel de vida cambia rápidamente.

Parece que para ser un nuevo rico en Colombia, existen dos formas rápidas de conseguirlo. Llevando cocaína al exterior y fundando una iglesia de barrio. A medida que las ovejas se van multiplicando, estos nuevos pastores van adquiriendo el poder político y dominio absoluto. Ellos les dicen por quién tiene que votar y van como ovejas al matadero electoral. Están tan alienadas las ovejas que defienden a su pastor a sangre y fuego; cuando alguien se atreve a contradecirlo o ponerles querellas de su pastor, se comen vivo al blasfemador.

El ejemplo político más palpable es la salida de un grupo político de “cristianos” del partido “centro democrático” porque el ex presidente U no les dio participación en su reparto de curules para aspirar al senado y como saben que ellos son votos seguros y disciplinados buscaron otro charco político. Y también no tienen duda que fueron mayoría en el plebiscito anterior ganando con “el NO”. Por eso es que uno de la casa politica Name, el hijo de David, es candidato a la vicepresidencia con el ex procurador Ordoñez Alejandro.

Como vemos, la prédica no es para la salvación y ganar el cielo, sino para tomarse el poder aquí en la tierra. El cielo que me tienen prometido se me desvaneció en el aire; porque el diablo político se apoderó del nuevo pastor y la consigna ya no es la que gritaban en las calles los jóvenes de la época de la década del año 1970 del siglo pasado:

“En cada mano un fusil.

En cada casa un comando.

En cada barrio un cuartel,

Solo así con el fusil en la mano llegamos al poder”

Si no:

“En cada mano una biblia.

En cada casa una iglesia.

En cada barrio un grupo de oración,

Solo así con la biblia y el voto en la mano,

Ganamos el poder terrenal”

Y como dice mi madre de 94 años Tilsa Tulia Olivera: ñerda esto se jodió.