¿Y quién eres tú para condenarlo?
Se cuenta en un pasaje bíblico, que un ciego a quien Jesús había devuelto la vista durante una de sus correrías en tierras judías fue presentado ante los fariseos quienes no solo rechazaron el milagro por haber sido en día sábado, sino que condenaron al ciego porque el haber nacido sin vista era por ser pecador. Ese pasaje bíblico recordado en las iglesias por estos días, se parece mucho al caso reciente de condena que se le hizo al futbolista Pablo Armero y al técnico de la selección José Pékerman por haberlo llamado a la selección.
Cuando el ciego contestó a los fariseos que Jesús lo había curado de su ceguera, ellos (los fariseos) le dijeron que acaso debían creerle a un pecador de nacimiento (así llamaban a los que nacían con algún defecto o falencia física). No aceptaban tampoco que alguien que predicaba en nombre de Dios y se le llamara Mesías, fuera a hacer ver a un ciego cuyo defecto se debía a que nació pecador o sus padres fueron pecadores.
El llamado del técnico Pékerman al jugador Armero para la selección, desató una serie de controversias y opiniones de medios de comunicación y periodistas. Algunos que fungen como defensores de la mujer. En el caso que nos ocupa, el jugador Armero fue condenado por una periodista de una cadena radial y televisa de Colombia. La comunicadora Andrea Guerrero en el programa “La Noche” que dirige la también periodista Claudia Gurissati, no solo condenó el llamado a la selección del jugador, sino que desató, con su radical e imponente posición, una andanada de señalamientos
Más allá de expresar sus comentarios, en el programa, telefónicamente se comunicaron con la madre del futbolista y le preguntaron en más de una ocasión, si no sentía vergüenza de que su hijo estuviera en una selección de Colombia cuando recientemente había sido sancionado y señalado públicamente por haber golpeado a su esposa. Como si la madre de Armero tuviera la culpa de los golpes a la esposa de este.
La posición de Andrea Guerrero desató a nivel nacional en redes sociales y luego en distintos medios, el pronunciamiento de muchas personas. En algunos medios escritos, por ejemplo en El Heraldo, aparecieron notas de reconocidas columnistas en las que no solo se palpaba el respaldo a la periodista, sino que las mismas también dejaron sentir sus sentencias condenatorias al jugador. Incluso también aparecieron otras expresiones de la ONU Mujeres, -yo les llamaría Liga Feminista- exigiendo a la Federación Colombiana de Fútbol una explicación al llamado de Armero a la selección. Al técnico José Pékerman se le tilda de traicionero a la patria y se le pide explicación por haber convocado al jugador que se constituye un pésimo ejemplo para los colombianos.
Me gustaría saber si estas mismas periodistas y columnistas expresaron iguales opiniones en casos como por ejemplo el de “El Tigre” Castillo quien en más de una ocasión cometió actos similares, inclusive siendo responsable de la muerte de dos jovencitas en Cali tras conducir en estado de alicoramiento y chocar su auto. O en el caso de Valenciano hace muchos años cuando también en un accidente automovilístico causó lesiones graves a una niña en el norte de la ciudad.
En el mundo son conocidos los muchísimos casos de hombres causantes de vejámenes, golpizas y hasta de muertes en compañeras, esposas o personas del género femenino. Pero en ningún caso-creo-se les condenó al responsable antes de un juicio y antes que un juez dicte sentencia. Y en casi todos los casos aunque se les haya responsabilizado, no se les quitó el derecho a seguir ejerciendo su profesión u oficio, ya que el boxeo, el fútbol, el baloncesto o cualquier deporte que ejerzan constituyen su actividad y medio de subsistencia.
Por ello, y aunque desde luego no podemos cohonestar, por el contrario también rechazamos todo acto atentatorio y más si es a una mujer, tampoco creemos que al señalado haya que marginarlo de su actividad profesional o medio de trabajo con el que subsiste.
Si así fuera, reconocidos personajes en el mundo del arte de la música y el cine como Richard Burton (Liz Taylor), Ike Turner (Tina Turner), Enrique Guzmán (Silvia Pinal), Sean Penn (Madonna), Bobby Brown (Whitney Houston) Sean Connery (Diane Cliento), Oswaldo Ríos (Shakira) golpearon o maltrataron a sus esposas o compañeras y aunque se les castigó y algunos pagaron cárcel, siguieron ejerciendo sus oficios.
Otros ejemplos como los de Maradona, Monzón, “Bolillo” Gómez, Jairo “Tigre” Castillo, futbolistas como Jorge Bolaño, Luis Fernando Oviedo, Jefferson Cuero, Jhon Fredy Pajoy y Dairo Moreno en Colombia también cometieron actos contra las mujeres. Su profesión de futbolistas luego de haber cometidos hechos atentatorios a sus compañeras o mujeres de cualquier condición o estrato social nunca les fue truncado.
En el caso de Armero, creo que se extremó al máximo hasta solicitar a la Federación de Fútbol excluirlo del seleccionado y llevar a un señalamiento al técnico Pékerman por la convocatoria. No podemos creernos más papistas que el Papa. Lo deportivo y lo personal no debe mezclarse en casos como estos.
No pretendo aparecer como defensor del diablo ni mucho menos acolitar o aceptar los actos violentos contra la mujer; solo que en el caso de Armero se desató lo que podríamos llamar una jauría feminista contra un deportista, un ser humano que cometió un error, pero que lo ha tratado o lo ha enmendado. La mejor prueba es, como lo afirma su esposa Ana María, el de seguir viviendo y conviviendo como una familia cristiana que quiere seguir unida por siempre.
Hay que recordar que el perdón es una de las mayores virtudes pregonadas por Jesús. ¿O es que estamos todos libres de pecado? El que así lo esté que tire la primera piedra. O como en aquel pasaje bíblico habría que preguntar ¿Y quién eres tú para condenarlo?