Vuelve la gallina a cacarear
Contrario a lo que podría pensarse, la excelente presentación de la Selección Colombia en sus jornadas últimas de eliminatorias suramericanas, en vez de revestirnos de entusiasmo y felicidad, lo que hizo fue despertar de nuevo ese egoísmo regionalista que nos identifica nacionalmente.
Y fue apenas el pronunciamiento no “extraño” pero sí-creemos nosotros, desafortunado- del entrenador Reynaldo Rueda sobre la evaluación o revaluación de ser Barranquilla la Casa o Sede de la Selección porque “cada vez son menos los jugadores que se adaptan al calor del Estadio Roberto Meléndez”, para que en medios de comunicación y redes sociales se desbocaran toda clase de comentarios. Unos a favor de cambiar la sede. Otros defendiendo la condición de la capital de la costa caribe.
Quienes consideran que la sede debería cambiarse para Bogotá o Medellín, son. desde luego. hinchas pertenecientes a dichas regiones antioqueñas, bogotanas y caleñas. Argumentan para ello que otras ciudades tienen y merecen oportunidad de ver de cerca a sus jugadores ídolos y gozar la fiesta que en los últimos tiempos le ha pertenecido a Barranquilla. Aspiración respaldada por algunos periodistas y comentaristas que en poderosos medios radiales y televisivos defienden la idea pero denigrando de Barranquilla.
Es normal y aceptable la aspiración de otras ciudades por tener a la selección. Pero no es denigrando de la ciudad que históricamente ha sido la sede victoriosa. Es necesario aspirar con argumentos valederos. Los resultados son fehacientes de que en Barranquilla el equipo colombiano tiene mejores posibilidades de lograr cupo a los Mundiales. Las muestras están a la vista: después de 1962 en Chile, clasificación lograda con triunfo y empate en Bogotá y Lima frente a Perú, el resto de cupos logrados han sido teniendo por sede la capital del Atlántico.
De 1990 (Italia) a Francia (1998) pasando por Estados Unidos (1994) en forma consecutiva y 2014 (Brasil) estas cuatro clasificaciones se lograron en plaza barranquillera. Reinaldo Rueda, quien fuera técnico de la selección sin fortuna, se equivoca cuando dice que el calor y condiciones climáticas de Barranquilla ya no causan afectación a los rivales de Colombia. Sería tanto como desconocer que la altura de La Paz causa estrago en los deportistas. Y sus apreciaciones de que Ecuador podía superar a la tricolor por las condiciones de sus jugadores tampoco fueron acertadas.
Por el contrario, pudimos apreciar que Ecuador ni futbolística ni físicamente se mostró superior. Inclusive hubo momentos en que los visitantes parecieron sentir el rigor del canicular sol nuestro. Pero además de este aspecto climático que no se puede descartar, algo sumamente incuestionable que le da a nuestra ciudad la mejor condición, lo es ese calor humano con que se rodea al equipo. Factor que sicológicamente juega a favor. Ejemplos hay por montones. Los propios futbolistas sean cachacos de Bogotá, Medellín, Cali etc. así lo expresan siempre. Y así lo expresaron siempre técnicos como Maturana y Bolillo Gómez que fueron testigos presenciales de que ese calor humano solo es posible en nuestra tierra.
El más reciente ejemplo lo dio el propio Sebastián Pérez, anotador del segundo gol frente a Ecuador. “Feliz de haber anotado ese gol y orgulloso de que fuera en mi debut en Barranquilla”.
Sabemos que desde el interior del país se viene orquestando una campaña para que se cambie de sede. Animados desde el pulpito que a través de una pantalla de televisión condicionan dos conocidos comentaristas de la cadena RCN y su filial Win y que pertenecen a la misma familia dueña del equipo Atlético Nacional. Esa misma que maneja y programa los partidos a su antojo y acomodo de los intereses nacionalistas.
Pelea casada con Caracol que ostenta los derechos de transmisiones de la selección. Pelea casada además por dos grandes empresas de bebidas como son Postobón (gaseosas) y Águila (Cerveza), una de la firma de bebidas refrescantes y la otra de bebidas embriagantes.
Desde que Barranquilla fue escogida como sede y en cada una de las eliminatorias de 1989, 1993, 1997, 2013 y en esta de 2016 siempre ha existido esa retaliación regionalista. Pero por tradición e historia es en esta plaza donde se cosecharon y se cosechan los mejores logros. Equipos como Brasil y Argentina podrán superarnos en nuestra plaza. Es hasta entendible si por tradición y fama futbolística han tenido por encima de nosotros Pero hasta allí, pare de contar. Rivales como Uruguay, Chile, Paraguay, Perú y Ecuador mas o menos parejos con nosotros, han sucumbido ante el rigor de nuestro calor climático y nuestro calor humano.
Por muchísimas razones, entre las cuales las expuestas en este criterio periodístico, no nos sorprende las posiciones de quienes quieren llevarse la sede para otra parte. Las razones históricas por lo pronto nos asisten. Y los resultados hablan por sí solos. Tal vez en otros tiempos consigan lo que pretenden. Mientras tanto seguiremos viendo y oyendo detrás de bambalinas a las gallinas volviendo a cacarear.