Un libro de historia de la clase obrera de Barranquilla
Acaba de aparecer el texto Barranquilla, 1900-1950. Ciudad, élite y conciencia obrera, escrito por el historiador y profesor de la Universidad del Atlántico Jesús Rafael Bolívar Bolívar.
La obra se inscribe en lo que se ha denominado historia desde abajo, es decir, un tipo de investigación para hacer visibles a las clases o grupos definidos por Gramsci como subalternos, o sea, aquellos que no detentan el poder y son objeto de la dominación o la hegemonía.
A este enfoque, consolidado con los trabajos teóricos y prácticos de los ingleses (sobre todo los de E.P Thompson), el historiador Bolívar Bolívar le agrega el complemento de una historia desde arriba, en el sentido de mostrar cómo los integrantes de la élite conciben a los trabajadores, sus ideologías y luchas.
El eje que cruza los cuatro capítulos del estudio es el de la historia de la clase obrera, incluidos los casos en que el autor indaga las fuentes para captar las posiciones de la élite con respecto a los trabajadores. Hasta en esa indagación se nota su simpatía con los obreros, y la inquina que le despiertan los empresarios o los políticos, percibidos como sus enemigos de clase.
Son muy pocos los trabajos microhistóricos en que se ha analizado sistemáticamente a los trabajadores de la ciudad. Este estudio representa, indudablemente, un buen aporte de historia desde abajo que coloca como epicentro a la clase obrera.
El historiador describe la conciencia de los proletarios, sus condiciones materiales de vida, algunas de las luchas desarrolladas en el período delimitado y las formas organizativas que se dieron. Todo esto en un contexto nacional e internacional donde están en pugna los argumentos comunistas (o socialistas y anarquistas) contra los que defienden el capitalismo, desde la orilla liberal o conservadora.
En esos asuntos se entrega adecuada información sobre las fuentes donde localizar los hallazgos, y una interpretación desde la óptica marxista que exalta con simpatía a los trabajadores de la ciudad.
En cuanto a las fuentes primarias, se destaca la prensa (o los medios de divulgación) tanto de los propios obreros como la que existía en la urbe, entre la que estaba El Progreso, Aurora Social, El Obrero, El Porvenir, El Intransigente, El Heraldo y El Nacional, entre otras.
Al lado de las fuentes primarias convencionales (como los Acuerdos del Concejo, el Boletín Municipal de Estadística o los documentos de notaría), el historiador utilizó fuentes orales, especialmente líderes obreros aún vivos para la época de la investigación, quienes le ayudaron a reforzar la perspectiva de exaltación de la clase trabajadora, a través de la memoria histórica de algunos de sus luchadores.
La técnica de la historia oral usada en la escala microhistórica le permitió al historiador escudriñar en los detalles, sobre todo en lo referido a la organización y a las luchas que desarrollaron los investigados. Tales son, entre otros, algunos de los matices que no se pueden captar en una investigación macro que no tenga por objeto de estudio el eje definido por Jesús Bolívar.
Es seguro que avanzar en la producción de conocimientos sobre Barranquilla contribuirá a una mejor comprensión de lo que hemos sido como urbe, y a un entendimiento más cabal de nuestro país.
Los trabajos microhistóricos no solo benefician a la ciudad (en el sentido de que sabemos más de ella), sino a la nación, cuyo entendimiento profundo se amplía a través del mejor conocimiento de las regiones y localidades y de sus estratos sociales o clases.
No está de más felicitar al autor de esta obra, destinada a andar un camino que proseguirá él mismo y otros investigadores con intereses similares. La historia de Barranquilla debe abarcarlo todo: lo de abajo, lo de arriba, lo económico, lo político, etcétera. Este libro es buen un ejemplo en el marco de esa perspectiva.