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Un Junior que aumenta la ilusión

El triunfo del Junior este jueves frente al Sport Arrecife, devuelve sin duda, la gran ilusión que tiene la afición de ver a su equipo ganar cosas grandes.  La victoria 2-0 sobre los brasileros coloca al cuadro barranquillero en inmejorables condiciones para acceder a las semifinales de la Copa Suramericana. Y, aunque no es para creer que todo está definido, sí se puede afianzar la idea que por lo menos el camino parece despejado para el juego de vuelta en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez.

Fue una victoria nítida que mereció lograrse desde el mismo primer tiempo si se hubiera tenido más afinada la puntería de Ovelar y Yonny González en claras oportunidades que no supieron aprovechar. El propio Teo Gutiérrez y Yimmi Chará malograron el parte final otras ocasiones que pudieron haber hecho más contundente la ganancia.

No solo es el hecho de haber ganado, de visitante y en tierras brasileras, es la manera en que se logró la conquista. Junior futbolísticamente estuvo por encima de su oponente que quiso amedrentar a los jugadores junioristas a punta de patadas malintencionadas bajo la complacencia de un árbitro argentino que por momentos nos hizo creer que el juez era colombiano.

Fue la actitud del equipo, sin temer a la pierna alevosa, y por el contrario, mostrando  una disciplina en cada acción, evitando errores en la entrega y haciendo perder la paciencia de los brasileros que, con este equipo, contradice la filosofía propia de los jugadores del Brasil en la práctica de juego armonioso, técnico y bien manejado.

Sport Arrecife fue apenas un reflejo del futbol que caracteriza a los cariocas. La fuerza bruta y la velocidad que imprimió no amilanaron al visitante que manejo tiempos y espacios y que hizo ver a los locales ridículos ante su propia hinchada que terminó por cantarle el ole, ole, en cada toque- toque del rojiblanco.

Y como lo que es de Dios se le da a Dios y al César lo que es del César, esta vez hay que reconocerle a Julio Comesaña su certeza la hora de conformar la nómina inicialista y en los cambios durante el juego. Seguro estamos que casi nadie podría anticipar la alineación para comenzar. Sorpresa que el técnico sorprendió y que le arrojó óptimos resultados.  

Más de treinta años debió esperar Junior para volver a ganar en tierras brasileras. En 1984 lo hizo frente al Santos en la primera ronda de la Copa Libertadores. 3-1. Fue en aquella ocasión en la cancha santista, con dos goles de Didí Valderrama y uno de Amín Bolívar. Aquella vez la victoria no aportó nada más porque el cuadro rojiblanco quedó eliminado por Flamengo días después.

En cambio ahora, significa un paso importante para seguir avanzando. Si confirma el paso a la siguiente ronda (semifinal), probablemente su próximo rival sería el Flamengo o en su defecto el Fluminense. Uno u otro, la contienda nos ubicaría frente a otro brasilero. Nueva prueba para un examen seguramente más riguroso, pero también esperado por la hincha  juniorsta.

Mención aparte para Yonny González y Mier. El primero, por el enorme desgaste a lo largo del juego, con llegadas, propuestas y los dos goles; y Mier por su claridad para colocar pases que sirvieron para abrir el marcador y quien también aportó en defensa de su club. En términos generales el aplauso es colectivo por la enjundia, la actitud y el valor técnico futbolístico de principio a fin. 

Con este Junior, la hinchada acrecienta la creencia en muy buenas cosechas para el club, tanto en la Copa Colombia, la Liga y la misma Copa Suramericana. Pero hay que atemperar el momento y entender que cada conquista se consigue paso a paso, sin desmayar ni confiar  en que todo está logrado. Cabeza fría en lo que resta ojalá para un final feliz.