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Trump y la prensa

El valor de los medios de comunicación para la sociedad es indiscutible. Cada uno de nosotros como ciudadanos, nos alimentamos de la información -cualificada o no-  que estos nos brindan. Es cierto que la forma en la que consumimos noticias ha variado drásticamente, sin embargo, esto no significa que la importancia de los medios haya disminuido, por el contrario, simplemente la responsabilidad de los mismos ha aumentado.

Si se analizan los incidentes de Trump con el portal digital Buzzfeed o con CNN, además de percibirse dos maneras radicalmente diferentes de hacer periodismo, se hace evidente que el presidente de EEUU próximo a posesionarse ha marcado una línea de cómo reaccionará cada vez que se sienta mínimamente cuestionado por los medios de comunicación: los ridiculizará e intentará desecharlos de forma pública. La Casa Blanca que tanto se ha caracterizado durante décadas por tener un diálogo meticuloso y planificado con la prensa, pasa a estar encabezada por un hombre que es capaz de mandar a callar a un corresponsal del canal de televisión noticiosa, más importante a nivel global.

Trump el candidato, nos tenía acostumbrados a esto. A su irreverencia, atrevimiento, desfachatez y cinismo, pero muchos guardábamos la esperanza de que este tipo de actuaciones fuesen solo parte de su estrategia de campaña para llamar la atención y generar controversia, que en últimas es lo que mejor sabe hacer. En cambio, de Trump el presidente, se esperaba mucho más. No que continuara por la misma senda mediática que venía, sino que como líder en ejercicio de un país democrático entendiese que su comportamiento empezaría a marcar el rumbo de cuestiones que lo sobrepasan como persona y figura. Tristemente, todo indica que así no será. Que el magnate se mantendrá como hasta ahora.

Que la mayoría de miembros y representantes del Partido Republicano no se sienten identificados con la línea editorial de CNN y que en cambio sí lo hacen con la de FOX NEWS, no es ningún secreto; que de forma abierta –como muchos otros medios- la cadena con gran incidencia en el mundo hispano, se dedicó a mostrar en los meses de campaña las maneras erráticas del hoy presidente, tampoco es una verdad que se pueda ocultar; pero nada de esto le “daba permiso” o licencia para comportarse como lo hizo. Las implicaciones democráticas de este hecho son gravísimas, dejan ver a un mandatario que guardará poco respeto por el contrario y que intentará anular las instituciones que le producen descontento. Donald Trump ganó a pesar de la prensa e intentará gobernar por encima de ella, ahora habrá que ver si los medios lo dejan.