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Triunfo reconfortante, pero…

Al calor del triunfo, reconfortante desde luego, y que mantiene abierta la ilusión de ir escalando para llegar a Rusia 2018, la Selección Colombia pudo darse un banquete de goles frente a Venezuela y aunque lo quedó debiendo, sentenció prácticamente la suerte de los venezolanos en esta eliminatoria mundialista.

Fue el festival del desperdicio en una tarde metida en sombras y asfixiante calor para la afición y para los propios jugadores colombianos. Carlos Bacca, con la pólvora mojada en más de dos oportunidades, Macnelly, el propio James y Roger Martínez pudieron haber cosechado una victoria muchísima más amplia.

Lo importante, sin embargo, fue la consecución de los tres puntos. Especialmente por todo lo que alrededor del juego se comentaba  sobre Venezuela al que Colombia no podía vencer hace varios años. Hasta cierto morbo se tejió en torno al encuentro. Pero Colombia se plantó firme y aunque con mucha precaución frente al rival, logró lo que pretendía con cierta comodidad.

Para la hinchada local fue grato ver en acción a tres barranquilleros: Macnelly Torres, Carlos Bacca y Luis Fernando Muriel. Todos cumplieron a cabalidad y aunque Muriel y Bacca perdieron ocasiones claras de goles, la participación de ellos y la de Macnelly anotador del segundo tanto, fue vital en la consecución del triunfo.

En términos generales todo el equipo estuvo atento y cumplió la encomienda. Pero no por ello vamos a dejar de señalar el desperdicio que en el Estadio Roberto Meléndez quedó en la retina de los hinchas que por lo menos en cinco ocasiones ahogaron el grito de gol que se presentía.

Son situaciones para corregir. Porque en este tipo de eventos eliminatorios cualquier gol perdido puede dejar por fuera la clasificación al Mundial, como ya sucedió en una oportunidad en la que Uruguay nos sacó del paseo por diferencia de un gol.

En  ese aspecto la responsabilidad le queda al cuerpo técnico que creemos no quedó totalmente contento con tantas oportunidades perdidas. Materia futbolística en la que los jugadores deberán mejorar sus aciertos frente a los arcos rivales.

Pero también, y en eso creemos nosotros, las condiciones de la cancha juega papel importante. Si bien lo que es igual no es ventaja y el estado de la cancha era igual para Colombia como para Venezuela, preferimos creer que es más perjudicial para la tricolor que para los contendores. Ello fundamentado en las condiciones técnicas de los protagonistas de Colombia.  En el juego de este jueves pudimos palpar que la cancha no estaba en sus mejores condiciones, el balón parecía no correr mucho y el dominio del balón también  se hacía dificultoso por momentos.

Y fue precisamente el estado del campo de juego lo que también originó cierto tipo de polémica por la suspicacia que despertaron algunas críticas de periodistas, especialmente del interior del país. Se aseguró que el cuerpo técnico colombiano estuvo muy molesto y que inclusive José Pékerman había dejado entrever la idea de llevarse la selección para Medellín. Técnicos especialistas en materia de agronomía y el propio secretario de la SDRD (Secretaría Distrital de Recreación y Deportes) Joao Herrera, salieron al quite de las críticas señalando que la falta de verdor en la grama se debía a la variedad de la misma y al rigor a que ha sido sometida la cancha últimamente; pero que de ninguna manera esto debía afectar la competencia futbolística.

Aunque sean ciertas estas manifestaciones, es a la administración del estadio a quien corresponde mantener en excelentes condiciones todo el escenario. Y en particular la cancha donde se desarrollan encuentros de carácter internacional y de especial significado.

Desde que se han jugado eliminatorias mundialistas en el Estadio Roberto Meléndez, creemos, es la primera vez que se hacen críticas severas por el mal estado de la cancha. Y más significativas las críticas si nacen del cuerpo técnico de la Selección Colombia que confían que en su patio pueden sacar óptimos resultados.

Que sea esta una lección bien aprendida para no volver a ser blanco de comentarios negativos y que sirvan para alimentar intenciones de llevarse la selección para otra ciudad. Siempre en cada eliminatoria aparecen los señalamientos negativos de quienes pretenden cambiar la Casa de la selección, que por derecho propio, le corresponde a Barranquilla.