Sin Junior femenino, otro castigo para la afición
La eliminación del Junior de la Copa Suramericana estaba prevista. Con anticipación se había dicho que el equipo rojiblanco había avanzado quizás más allá de lo previsto. Solo era cuestión de tiempo para confirmar lo que todos dábamos por hecho. Argumentos sólidos como el de no tener una nómina capacitada, entre otras, respaldaban esta creencia. Los brasileros de Chapocoense en una noche llena de charcos se encargaron de ahogar las últimas esperanzas.
Fue la segunda decepción en menos de una semana. Días atrás, el pasado sábado, la derrota ante el Cali nos había dejado marginados de posibilidades en la Liga. Aún así, no es para extrañarse, ya que todo estaba presupuestado de esa manera y así lo entendían tanto la crítica periodística como la afición que son quienes sopesan a los jugadores en la cancha de juego. Quizás los que podían creerse con posibilidades eran el técnico y sus dirigidos. Pero la calidad del fútbol mostrado no brindaba a nadie la confianza como para creer que se podía llegar más lejos. Resta solo la final por la Copa Águila, la misma que mostrará al alicaído Junior ante el “súper poderoso” Atlético Nacional. ¿Será esa la tercera, la vencida? o ¿será la tercera nueva desilusión?
Pero bien, no era, ni es de eso de lo que queremos hablar hoy. Nos importa más comentar sobre el tema del fútbol profesional femenino que arrancará el próximo año en Colombia. La semana anterior en Cartagena se confirmaron equipos y se dieron pasos firmes para la organización del certamen en el que muchas ciudades del país van a estar presentes. Y, contrario a lo que se creía, Barranquilla, pionera de tantas manifestaciones deportivas y no deportivas, no va a tener representación. A tal punto de descrédito y poca ambición hemos llegado que ya nuestra ciudad, madre del fútbol colombiano se da el lujo de no participar en un campeonato que está de moda en el mundo y que tantas puertas abiertas están dando a figuras del balompié femenino.
Ciudades y regiones de menos tradición deportiva estarán representados en equipos como Envigado, Bucaramanga, Cúcuta, Fortaleza, Equidad, Huila, Pasto, Popayán, Cortulúa, Alianza Petrolera, Real Cartagena, Unión Magdalena, Santa Fe, Pasto, América, Orsomarso y Quindío, se apuntan a la nueva empresa futbolera del país, pero el Atlántico y Barranquilla prácticamente huérfanas de otros espectáculos que no sea bajo el nombre del Junior, ignoran lo valioso que puede ser competir en torneos de tal naturaleza. ¿Ignorancia o desazón de la dirigencia deportiva nuestra?
¿Será posible que en Barranquilla y todo el departamento del Atlántico no se pueda conformar un equipo de mujeres para el torneo del próximo año? ¿O es que los directivos del Junior no quieren tener un club femenino? Si a los dueños del equipo rojiblanco no les importa estar representados, entonces abran el paso y denle a otros dirigentes empresariales la oportunidad de sí hacerlo. Nos resistimos a creer que tal como lo hicieron con Uniautónoma a los que le negaron el escenario del Roberto Meléndez, quieran hacerlo ahora con cualquier equipo que sea conformado por directivos diferentes a los del Junior.
El certamen tiene asegurado 18 clubes, todos participantes del profesionalismo masculino. Pero Junior, de tan pobre campaña este año y en medio del caos en que se sumió tras la salida de Alexis Mendoza por fuerza mayor de sus directivos o de su principal directivo y máximo accionista Fuad Char Abdala, en vez de intentar recomponer el camino, sigue empeñado en ahondar más la distancia con la afición. Al parecer no existe voluntad directiva como para creer en que la temporada venidera será más esperanzadora. Por el contrario, se piensas que la intención es la “castigar” más severamente la exigencia de una hinchada agotada de esperanzas por un nuevo título para la escuadra rojiblanca.
Dirán que una cosa no tiene nada que ver con la otra. Junior masculino nada tiene que ver con un Junior femenino. Entonces –preguntamos- ¿por qué los otros equipos colombianos si se preocupan por tener su representación femenina? El derecho que le asiste al cuadro local por ser socio fundador de la Dimayor en 1948 se perderá de hecho si no se compite en la temporada primigenia el año entrante.
En el interior del país desde hace varios años se viene compitiendo en torneos nacionales de distintas categorías. La más reciente la de la categoría prejuvenil en la que Cundinamarca se tituló campeona superando a Antioquia y en la que se pudo apreciar verdaderas estrellas con capacidades y virtudes tan y muy por encima que muchos de los futbolistas hombres que actúan en la Dimayor.
Hoy cuando en que todo el mundo se practica el fútbol de mujeres, que existen campeonatos mundiales, copa libertadores y demás, nos imaginamos la fiesta y espectáculo que se vivirán en los estadios colombianos viendo a las niñas jugando al fútbol. Y no poder contar en Barranquilla con tal espectáculo en el que se combine la belleza, la gracia y la calidad de crack haciendo maravillas en los pies de las mujeres.
¿Será posible cambiar de parecer de los dirigentes de nuestro club rojiblanco decidiendo si participar? Si ello pudiese suceder, resultaría un gran golpe de opinión para la hinchada. Especialmente en estos momentos tan difíciles y desesperanzadores para el público juniorista.