Si quiere un Junior campeón, déle lo que pide el técnico Mendoza
“Si a Alexis no le dan herramientas, difícilmente saldremos campeones”. En esta frase contundente del “Bombardero” Iván René Valenciano adornando el titular de una entrevista aparecida en un periódico local, se resume el pensamiento que por igual han expresado desde hace más de un año los hinchas barranquilleros, la prensa y en general todo el pueblo de la Costa Caribe.
No se necesita ser erudito en la materia ni experimentado director técnico de fútbol para saber que sembrando peras no se pueden producir mangos. Desde el momento mismo en que Alexis Mendoza aceptó el cargo, se le dijo reiteradamente que no fuera conforme. Inclusive se le sugirió condicionar su puesto a que se le entregaran los elementos requeridos para optar al objetivo pretendido como lo es la octava estrella de campeón. Pero el técnico Mendoza finalmente aceptó lo que le dieron: material de segunda. Nada de primera clase. “Refuerzos”, si es que así se les puede llamar, a los jugadores que llegaron al club para aportar en búsqueda de la meta trazada.
Y aparecieron entonces los nombres de Toloza y Mena, los desgastados Domínguez y Vélez, los Jhony Vásquez, Yorley Mena y otros tantos que poco o nada aportaron a la causa. Llegaron en medio de nombre y fama recomendados por seudos conocedores de fútbol y han salido una, dos y tres veces, en medio del rechazo público por su inicuo rendimiento.
Alexis Mendoza es reconocido nacional e internacionalmente por su capacidad y trabajo incansable. Pero igual que muchos otros técnicos criollos que han pasado por Junior, se dejó “manosear” o manejar-para no ser demasiado punzante-por los dirigentes o dueños del equipo.
Su conformidad le ha pasado cuenta de cobro como afirma Iván Valenciano. “Él sabía (Alexis) que necesitaba otro delantero goleador porque Ovelar solo no era suficiente.” Simplemente al técnico no le dieron las herramientas necesarias para desarrollar un exitoso trabajo.
Pero como ya lo pasado, pasado es, y como dice la canción interpretada por Joe Arroyo “agua derramada no hay quien la recoja”, toca ahora pensar y repensar en lo que viene, que es muy próximo, como es el campeonato del segundo semestre, y la Copa Águila y la Copa Suramericana.
Cuando nada más se tienen los titulares y no hay quienes les hagan sombra, esos titulares viven relajados, hacen y rinden cuando quieren. “Por ejemplo-afirma el “Bombardero”, si Toloza tuviera alguien detrás que le hiciera sombra, téngalo por seguro, Toloza no pateara al revés y se preocuparía por meter el gol porque sabe que si no lo hace no juega más. Toloza patea hoy mil veces al arco y mil veces la manda para arriba, porque ni siquiera patea al arco”.
Todas estas manifestaciones de Valenciano las recogemos y reproducimos en esta nota para reafirmar lo que ha sido nuestra posición y creo que la de muchísimos críticos del fútbol a quienes nos preocupa de verdad sentirnos impotentes frente a los rivales colombianos que nos siguen relegando a segundas posiciones. Porque del segundo puesto (subcampeón) en breve tiempo nadie se acordará. Solamente el campeón se mantiene en el recuerdo. Y la ilusión es que Junior como equipo grande que se dice ser, muestre títulos de campeón. Que la octava, la novena, décima y más y más se hagan presentes y muy rápidamente porque ya se ha esperado bastante.
No sabemos si a larga todas estas apreciaciones y consideraciones tengan eco en quienes tienen la gran responsabilidad de responder. Nos referimos a los directivos del club y más concreta y directamente al máximo accionista Fuad Char Abdala. Es él quien deberá responder a todas las inquietudes.
Fuad Char y los directivos del club siempre han hablado de su pretensión de hacer del Junior el mejor equipo de Colombia. Pero sus decisiones van en vía contraria a lo que dicen. Porque no invierten en refuerzos de verdad, como sí lo hacen equipos como Nacional, Cali, Millonarios, Santa Fe, los considerados rivales más fuertes del elenco rojiblanco.
Las declaraciones del presidente Alfredo González Rubio de que se están buscando refuerzos de primera línea nos parece el discurso calcado antes de cada torneo. Y estamos preparándonos para la respuesta final a pocas horas del cierre de inscripciones. “No hay nada más, vamos a jugar con lo que tenemos”. Y la frase autoritaria y sentenciada para el técnico. “Lo toma o lo deja”.
Y nos acude entonces a la mente la cantidad de “chontaduros” -dizque “refuerzos” que trajo a finales de los años 90 el “Zurdo” López que pelecharon hasta más no poder y que nada entregaron a cambio.
A pocos días de comenzar el segundo torneo y cuando Nacional, Cali, Millos y Santa Fe anuncian contrataciones de alto nivel, en Junior no aparece la voz oficial que diga vamos a contratar un zaguero central, dos laterales, un volante y dos delanteros de primera línea que nos permitan competir con lujo. En cambio se asegura que Celis no seguirá en el club y que Vladimir podría ser vendido al exterior y que Arias regresa al Medellín porque Junior no tiene plata para contratarlo.
¿Por qué otros equipos se dan el lujo de reforzarse con grandes figuras y Junior en cambio, que pertenece a una de las familias más poderosas económicamente del país no lo hace? Es uno de los grandes interrogantes de la gente seguidora del equipo. Y como respuesta a estas inquietudes hay quienes afirman que al Junior, sus dueños lo manejan como una tienda y como un juguetico de entretenimiento.
Señores directivos, señores dueños del club, señor Fuad Char Abdala si de verdad quieren un equipo grande como se le conoce históricamente al Junior, hagan el esfuerzo y contraten jugadores de primera línea. Como aquellas figuras que en el 77 y en el 80 y en el 93 y 95 rindieron en la dimensión de su calidad. Y por eso fuimos campeones. No pretendamos ganar títulos con remiendos como los que nos han entregado últimamente.
Ustedes tienen la decisión en sus manos. O seguimos siendo un equipo segundón con jugadores como los que están en la actual nómina o enderezamos el camino con verdaderos valores nacionales y extranjeros. Con jugadores que sientan la camiseta y tengan sentido de pertenencia. ¡La afición barranquillera y de toda la Costa Caribe lo exige, porque se lo merecen!