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Shakira, desdeñada en su propia tierra

La presencia de Shakira en Barranquilla ha despertado toda clase de sentimientos encontrados. Unos felices por tener cerca a nuestra diosa de la música pop; otros que critican y califican de desagradecida y prepotente a la artista.  Hay quienes dicen que Shakira debería darse más  a su gente,   “a su público” quien la llevó a la gloria y la fama.

Recientemente y con motivo de su llegada a la ciudad para la realización del video clip musical con el samario Carlos Vives, leí unas declaraciones de Flash, el descubridor de la cantante y compositora. A una pregunta hecha a Edgar García Ochoa, si era cierto que Shakira guardaba algún resentimiento con Barranquilla, el columnista dijo que sí, porque los barranquilleros le habían cerrado las puertas y dado la espalda a los padres de Shakira cuando ella apenas despuntaba y ellos solicitaban ayuda y apoyo para su hija.

Respuesta que de ser cierta, no debería tener nada de extraño.  Porque en esta ciudad estamos acostumbrados a actuar así. Con nuestros valores, en cualquier ámbito o nivel. Pocos creen en lo que tenemos y lo que valemos. Ni periodistas, ni empresarios, ni los grandes medios de comunicación, ni las casas disqueras-en el caso que nos compete- y mucho menos administradores del manejo público distrital o  departamental  creen en el talento de nuestra tierra.

“Nadie es profeta en su tierra” reza el refrán. Y en Barranquilla sí que hay ejemplos por montón. Así que si Shakira guarda resentimiento con la gente de su ciudad sus razones tendrá. No por ello debemos condenarla. En esta ocasión ella vino a realizar un trabajo propio de su actividad profesional. Si no sale a las calles a rodearse con todo el mundo, si no quiere conceder entrevistas y si quiere pasar desapercibida, tiene todo el derecho de hacerlo.

Ya vendrán otros momentos en que pueda y quiera compartir con su gente. Aquí periódicamente nos presentan artistas vallenatos, de música moderna, de salsa, de bachata etc. etc. Y los empresarios y las administraciones invierten millonarias sumas para contratar a los músicos y artistas extranjeros o colombianos. Ejemplos, Pipe Peláez, Silvestre, Maluma, Martín Elías, Juan Luis Guerra,  Kevin Flórez, J. Balvin, Marc Anthony, Pipe Bueno, Daddy Yankee, entre tantos. Y nos olvidamos de contratar a Shakira que es nuestra. Y después nos tildan de desagradecidos porque la artista barranquillera no aceptó presentarse gratis ante el público.

Shakira, como muchos o casi todos los artistas y valores nuestros que han triunfado mundialmente, deben sus logros por las oportunidades conseguidas fuera del país y no en su propia tierra donde las grandes empresas comerciales, de licores, de gaseosas, cervezas o productos de consumo popular le niegan esas oportunidades. Y como Shakira hay otros ejemplos; para muestra, un botón: Sofía Vergara “La Toti"” y también Silvia Tcherassi. Y ni hablar del talento deportivo, nuestros atletas que son desdeñados y parten  a representar a otras regiones que sí le ofrecen estudio o trabajo o bienestar para sus familias.  Otros, como en el caso de los futbolistas deben emigrar a Europa y otras tierras para triunfar.

Aunque no pretendo oficiar como “defensor del diablo”, en el caso de Shakira, creo que razones no le faltan a esta artista para actuar de tal manera. Tal vez por su corto tiempo en la actividad que desarrolla en estos momentos no haya sido amplia con sus fans y con los periodistas. Esperemos que termine su trabajo con Carlos Vives para ver si saca a tiempo de su tiempo para responder y atender las inquietudes.

No olvidemos que también ella requiere espacio y tiempo para dedicar a su familia que ahora es más grande con la presencia de sus dos pequeños hijos.