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¿Regulación o estatismo? La trampa del proyecto de ley sobre IA en Colombia

El Proyecto de Ley PL 043-25, que busca regular la Inteligencia Artificial (IA) en Colombia, se vende bajo etiquetas nobles: “ética”, “transparencia” y “protección de derechos”. Sin embargo, detrás de estas palabras se esconde una visión estatista y controladora que amenaza con frenar la creatividad, limitar la competitividad y ahuyentar la inversión.

Mientras el mundo avanza hacia marcos pro-innovación, Colombia parece optar por la burocracia digital. ¿Resultado? Un ecosistema que apenas despega, pero al que ya quieren ponerle cadenas.

Punto por punto: el intervencionismo en la IA

 1. Una autoridad nacional con superpoderes

El artículo 7 crea una Autoridad Nacional de Gobernanza de la IA, con capacidad para imponer restricciones, priorizar desarrollos y supervisar cada avance tecnológico.

¿Innovación bajo vigilancia?

 Sí. Y con tiempos estatales: la muerte anunciada para startups y emprendedores.

Alternativa: Sandbox regulatorios, autorregulación sectorial y certificaciones voluntarias.

 2Monitoreo estatal permanente

El artículo 9 exige que todas las empresas sometan sus sistemas de IA a esquemas de supervisión continua por parte del Estado. Esto no solo genera costos desproporcionados, sino que abre la puerta a corrupción y politización.

Alternativa: Incentivos, seguros privados y auditorías independientes.

3. Clasificación rígida de riesgos

La ley impone una taxonomía europea de riesgos (alto, medio, bajo), exigiendo requisitos técnicos que solo grandes corporaciones podrán costear. Las startups colombianas quedarán fuera del juego antes de empezar.

Alternativa: Clasificación flexible, adaptativa y gestionada por gremios.

4. Control sobre datos y algoritmos

Exigir “trazabilidad” y “explicabilidad” total en cada algoritmo puede sonar bien en teoría, pero mata la experimentación y retrasa la innovación.

Alternativa: Soft law, guías éticas voluntarias y reputación como mecanismo de control.

5. Sanciones draconianas

Cierre de operaciones y multas millonarias son medidas desproporcionadas para un país que apenas quiere entrar al juego global de la IA.

Alternativa: Modelos de responsabilidad compartida y arbitraje privado.

El problema de fondo: estatismo digital

Este proyecto revela una obsesión clásica: regular antes de entender. Copia modelos europeos diseñados para líderes globales, no para países emergentes. ¿Por qué? Porque en lugar de apostar por la libertad y la competencia, se opta por la centralización y el control.

La libertad no es solo un valor político; es el motor de la innovación.

¿Qué debería hacer Colombia?

Autorregulación y competencia, no entes todopoderosos.

Sandbox regulatorios, no burocracia rígida.

Protección mínima, solo frente a riesgos catastróficos (fraude, violación de derechos).

Inversión en talento e infraestructura, no en policías algorítmicos.

Alianzas globales, en lugar de encierro normativo.

Cuadro comparativo: Enfoque actual vs. Enfoque pro-innovación

Cuadro comparativo

Reflexión final

Regular la IA no debe ser sinónimo de asfixiarla. Colombia necesita reglas que protejan derechos, pero también que liberen la innovación. El exceso de control estatal no solo retrasa la ciencia: condena al país a ser consumidor de tecnología, no creador.