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Prueba superada: ¡Renace la ilusión..!

Triunfo  reconfortante. De esos que devuelven la confianza y hacen renacer la ilusión. Así fue la clasificación del Junior a la siguiente roda de la Copa Libertadores. Victoria metida en juego en el que hay que imponer condiciones, y los ‘Tiburones’ pusieron la mística ovalada para superar momentos difíciles frente a un rival sumamente complicado como lo fue el Olimpia.

La diferencia de dos goles como era necesaria se logró en medio de una  jornada enmarcada por situaciones cambiantes durante el recorrido del partido. Junior arrancó con el ímpetu que se le imponía por su condición de local, achicando espacios y obligando al rival a jugar pronto, lo que permitía que el cuadro de casa manejara tiempo y espacios. Olimpia respondía con velocidad en el contragolpe creando riesgos en la zaga rojiblanca. Los minutos transcurrían en una intensidad futbolística que hacía prever pronto la llegada del gol.

Junior pegó primero a los 30 minutos con Yony González emocionó a su hinchada que alentaba constantemente. Sin embargo el minuto final del primer período fue un baldado helado por el gol del empate de los paraguayos. Los visitantes siguieron de largo con el dominio al comenzar la etapa final y el nerviosismo fue latente en el público que veía al Junior presa de desesperación y calculando mal las marcas. Pero poco a poco los pupilos de Alexis Mendoza dejaron atrás el nerviosismo y se apoderaron de las acciones y del campo.

Luis Carlos Ruiz en una de sus mejores noches en el Estadio Roberto Meléndez marcó la diferencia al aprovechar un entrevero en el área chica tras un saque largo por la banda izquierda de Marlon Piedrahita. Fue como explosión de alegría en el estadio, la hinchada intensificó sus gritos alentadores que motivaban a seguir en procura del siguiente gol que entregara la clasificación.

Y fue Teófilo Gutiérrez el encargado de hacer vibrar al público. En una combinación rápida y perfecta con Ruiz quedó mano a mano con el arquero al que prácticamente fusiló para decretar el 3-1. Claro, había que esperar hasta el final. Olimpia, el histórico conjunto paraguayo, vendió cara la derrota; por eso los minutos finales incluyendo los cinco de alargue que concedió el árbitro fueron de verdad ardorosos, peleados con vigor y decisión. Los paraguayos se entregaron en cuerpo y alma en busca del gol que les diera vida, y Junior, con la fuerza testicular que se requería solventaba las situaciones  de apremio. Unas veces presa de la desesperación, otras pecando de ingenuos sus jugadores ante las arremetidas rivales; pero con la voluntad para impedir que se escapara la victoria y la clasificación.

“Ahora sí, llegó el momento. Ahora sí, la afición ha podido comprobar que este Junior está para cosas grandes. Hoy (anoche) jugamos como equipo copero, como nos gusta a los barranquilleros, con fútbol y con hue..”, fueron algunas delas manifestaciones de los hinchas al término del partido.

Fue una prueba bien superada. Con algunas falencias en marca por los costados, con las “dormidas” en el mediocampo que permitían el anticipo que con base en fuerza física nos imponían los guaraníes, pero con la potencia y certeza en los remates decisivos para conseguir los goles.

Pudieron ser más las anotaciones, pero también fueron otras las ocasiones del rival. Porque fue un partido de ida y vuelta, sin pausa, con arrojo y valentía, pero en el que el fútbol clásico y de buen gusto estuvo siempre presente.

Eso sí- en mi concepto particular- sigo creyendo que en Junior sigue faltando el volante creativo, el verdadero diez-diez capaz de organizar y coordinar movimientos ofensivos para los atacantes. Un volante de talla internacional que brinde más y mejores opciones de gol. No entendimos porque nos lamentamos de haber dejado escapar a Vladimir Hernández y no se hizo el esfuerzo por  un Macnelly Torres carente de equipo en los últimos días y cuando todo parecía apropiado para lograr su concurso.  Fue una gran oportunidad desaprovechada.