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Promesas de Fuad Char que esperemos se cumplan

Contar con un grupo suficientemente calificado y cuantificado acorde con las necesidades tendrá el Junior para el próximo año. Así lo reveló el máximo accionista del club Fuad Char Abdala, momentos previos al juego del equipo frente al Flamengo en el mítico Estadio Maracaná de Rio de Janeiro.

No sabemos si estos anuncios obedecen al momento emotivo que está viviendo el onceno rojiblanco que este jueves precisamente enfrentó en la semifinal al conjunto del Flamengo o si corresponde a una decisión tomada con serenidad para hacer del Junior un verdadero conjunto de consistencia nacional e internacional.

Preferimos  acoger las manifestaciones de Char Abdala bajo la creencia de que es un convencido que el onceno barranquillero ha entrado ya en la onda internacional del reconocimiento. Y para lo cual se necesita tener un plantel altamente competitivo, capaz de dirimir ante encopetados clubes de Suramérica.

El dirigente es un conocedor de la situación actual de su equipo, de las necesidades de reforzarse tanto en lo defensivo como en ofensivo. En ese orden de ideas, señaló que la línea defensiva requiere de por lo menos dos zagueros y en la línea de ataque requiere de dos jugadores con características de verdaderos goleadores que puedan dar una mano a otros como Jimmi Chará y Teófilo Gutiérrez.

Las manifestaciones del dirigente fueron hechas horas antes del partido que se perdió ante Flamengo, por lo que no podríamos acomodarlo a la necesidad vivida en dicho encuentro, que, bien se dicho, se pudo haber ganado, pero no fue posible por razones de orden técnico y errores de jugadores.

Ante los brasileros el equipo barranquillero en la primera etapa dio buena muestra de orden táctico y jugó sin temor. Pero en la complementaria cedió todo el espacio, se arrinconó y confió en un certero contragolpe, el cual no llegó por la lentitud en los pases y la parsimonia para entregar el balón.

Recientemente hablábamos que el equipo no debe presumir de sobrador, como si todo lo tuviera ganado de antemano y tampoco podía mostrarse ingenuo. No creemos que ninguna de estas condiciones se hubieran dado en la derrota ante Famengo; preferimos creer que se trató de fatales desconcentraciones y equivocaciones del técnico en los cambios. Por ejemplo al excluir a Mier que le daba consistencia y marca en el medio en vez de sacar a  González que lucía ya agotado y engolosinado con el balón. Creíamos que el ingreso luego por Teófilo sería con Narváez y tampoco fue así.

De todas maneras, la serie sigue abierta. Confiamos, como lo confían todos los junioristas en el Estadio nuestro se puede remontar y lograr el pase a la gran final.

Pero no vamos a distraer el tema central de esta nota. Que es la que se refiere a la temporada del próximo año. Junior si bien luce cono el mejor consistente en Colombia, requiere-como lo entiende Fuad Char- de más y calificados refuerzos para atender todos los frentes que vienen.

Por lo pronto, la atención debe seguir concentrada en los dos compromisos que tiene ahora: uno, el de la Copa Suramericana en el que deberá hacer un esfuerzo más para llegar a la disputa del título suramericano. Y el otro, para nuestro juicio el más importante, como lo es la búsqueda de la octava estrella en el concierto colombiano.

El lunes en Cali y frente al América será la  primera gran prueba. No porque haya sido el último en clasificar los americanos serán presa fácil como muchos estiman. Por el contrario, rivales que llegan así a tales instancias resultan más peligrosos porque van con hambre de ganar y con la disposición de dar la gran sorpresa.

En ese sentido el cuerpo técnico y los jugadores deben afianzar el criterio competitivo. Sin creer que son superiores, sino con la disposición futbolística, pero también con las “guamas” bien puestas. Esto sucedido con Flamengo debe servir de lección, como debe servir también resultados que parecían cómodos y que finalmente se trocaron en incomodos por no “rematar” las oportunidades.

Independiente de lo que finalmente se logre este año, que esperamos sea por lo menos un nuevo título de campeón, ojalá las manifestaciones de Fuad Char no vayan a resultar simples “promesas de cumbiamberas”, esas que se acaban cuando se apagan las velas.