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¿Por quién y para qué?

Decía el ilustre escritor colombiano José María Vargas Vila en una de sus novelas de carácter político, “es más vil darse un amo que soportarlo”. Interpreté siempre que Vargas Vila -a quien considero particularmente el  mejor escritor colombiano de la historia-, que quien elige un amo está sometido a la voluntad del elegido, mientras el que no lo hace, por lo menos le queda el consuelo de afirmar que no votó por él.

Esto en referencia a la jornada electoral del domingo para cuerpo legislativo en Colombia en medio de una total polarización y enrarecimiento de ideas que van más preñadas de contrariedades y controversias que por voluntades políticas de servir a los ciudadanos. Las campañas adelantadas, no desde ahora, sino desde hace bastante rato, se fundamentan no en deseos de servir, sino de restregar al rival los defectos y errores en manejos sea de tipo social, religioso y mucho más de carácter político.

Y aunque la jornada de  este domingo 11 de marzo no es para escoger el nuevo Presidente de Colombia, los candidatos a la primera magistratura se empeñaron en resaltar cualidades y virtudes de sus pupilos y en negrear de la peor forma los defectos a sus contrarios. Y un pretexto fundamental de unos y otros tienen que ver con lo que significó y significa el proceso de paz en la que el gobierno se empeñó con  la guerrilla de las FARC.

Los hay quienes en una gigantesca campaña sin dejar espacio para nada, ofrecen lo que ellos mismos acabaron: trabajo, mejoras en salarios, recorte en pago de salud de pensionados, disminución de impuestos, recorte en el IVA, seguridad social etc. Intentando hacer olvidar al pueblo que en mandatos de sus partidos y gobierno hicieron todo lo posible porque así no fuera. Y de hecho lo lograron.

Hay otros a los que por sus antecedentes políticos y pensamientos liberales asociados al socialismo se les señalan tendencias Castro-Chavistas. Generando en muchos ciudadanos el temor de que nuestro país se convierta en una  nueva “Venezuela” con tendencia a la Cuba histórica.

Sea cualquiera la tendencia de cada persona, lo que se debe tener en cuenta es que el proceso de paz que en buena hora se adelantó en nuestro país, no debe tener retroceso. No soportaría Colombia otros 60 años de luchas intestinales en las que el pueblo colocó miles y miles de víctimas. Los odios personales y partidistas nos han cautivado por décadas. Es hora de cambiar la historia, cambiando nuestra mentalidad sumisa en la que nos han mantenido los caciques políticos y gobiernistas.

“Si en más de 60 años no supimos ganar la guerra, no sería justo que en apenas un año, se pierda la paz que tanto esfuerzo ha costado” reza una publicidad en televisión que se ajusta a lo que debería ser el pensamiento de los colombianos todos. 

No es nuestra intención influenciar en la decisión de cada quien para el voto del domingo ni en las próximas para Presidente de la República. Lo que sí pretendemos es aconsejar a cada ciudadano para  que piense muy bien por quién va a depositar el voto. Analizando a fondo lo que ha significado cada aspirante en gobiernos anteriores. Escudriñando en el historial pasado reciente y sacando verdaderas conclusiones y no dejándonos engañar  como “borregos” de momento.

Este domingo serán las legislativas. Aspirantes a Senado y Cámara. La gran mayoría con trayectorias de muchísimos años. Doblegados y acolitando gobiernos en proyectos que han causado cada vez más detrimento en el bolsillo  de las personas. Especialmente de los menos favorecidos económicamente haciéndolos cada vez más pobres y fortaleciendo las arcas de los más poderosos haciéndolos cada vez más ricos. Allí, en la jornada de este 11 de marzo comienza a marcarse un nuevo futuro del país. Con senadores y representantes, se inicia también el camino inmediato de los colombianos. Por ello es necesario saber escoger. Y escoger lo mejor posible.

Y en las próximas, sin duda en la escogencia del nuevo “Amo de nuestro país”, se consolidará la condición social y económica de los colombianos. Recordemos antes de escoger, que el mayor cáncer de nuestro país se centra y concentra en la corrupción, en la que muchísimos de los aspirantes al Congreso y a la Presidencia están involucrados. ¿Será este el gran momento para recordar a aquella frase de Vargas Vila: Es más vil, darse un amo que soportarlo?