Perú: un hueso durísimo de roer
Colombia, en general, no hizo un buen partido ante Perú, aunque alcanzó el objetivo de pasar a la próxima ronda. El funcionamiento irregular del equipo está relacionado con el bajonazo de algunos jugadores (casos Cardona, James, Cuadrado y Bacca) pero, sobre todo, con la forma como el entrenador peruano planteó el juego.
Gareca conocía perfectamente las cualidades del cuadro colombiano y por eso planificó un partido para evitar que este desplegara todos sus recursos, como el buen toque de balón, el funcionamiento de sociedades para facilitar el ataque y la habilidad individual para desequilibrar, entre otros.
El planteamiento de Ricardo Gareca fue muy defensivo, pero sin descuidar la posibilidad del contragolpe y el adelantamiento de las líneas, cuando fuera necesario. Perú hizo un partido parecido al que organizó contra Brasil, con la diferencia de que frente a Colombia tuvo más arrestos para atacar, aunque sin mucha claridad.
El onceno peruano taponó bien los costados y suprimió la sociedad Cuadrado-Arias al momento del ataque. Lo propio le hizo a los dos más importantes creativos nuestros (Cardona y James), quienes casi nunca pudieron hilvanar el juego que les conocemos, con las consecuencias negativas que se podía esperar.
El eje de la estrategia de Gareca fue la presión implacable al hombre y al balón en todos los sectores de la cancha, pero sobre todo arriba, para no dejar progresar el fútbol de Colombia de la defensa al ataque, empleando los carrileros y los medios creativos, por dentro y por los dos costados de la cancha, como habitualmente sucede.
La presión continua se combinó con la brusquedad de los peruanos, quienes tenían la clara misión de no dejar jugar a nadie y de cortar las jugadas para lentificar las acciones y exasperar a Colombia. Esa estrategia fue una especie de antifútbol, el cual le había servido a Perú para sacar a Brasil, aunque con un gol ilegal.
Esta explicación no es útil para entender el bajonazo de James, Cardona, Bacca y Cuadrado, pero sí permite comprender por qué Colombia lució tan mal en muchos pasajes de un partido que no está entre los mejores de su repertorio. Es claro que nuestro onceno no hizo su mejor exhibición debido a la estrategia antifutbolística de los peruanos, lo cual recibió la ayuda del bajo nivel de algunos de los jugadores nuestros.
Hay que reconocer que Gareca y los suyos hicieron bien el trabajo para evitar que nuestro equipo desplegara el fútbol que podía desplegar. El partido se desarrolló como lo quisieron los peruanos y no como lo pretendía Colombia, lo cual lleva a concluir que la estrategia peruana superó a la del onceno nacional. Este es un importante mérito del onceno Inca que es pertinente reconocer.
Pero en las estadísticas y en la historia quizás ni se mencione lo cortado e irregular que fue este partido, sino solo el hecho de que nuestro país entró en semifinales al superar a Perú en la instancia de los penaltis.
Aquí lo que cuenta en definitiva no es el éxito de Perú en suprimir el estilo de Colombia, sino que nuestra nación es el cuarto del continente aún sin suceder los dos partidos que le restan. Ese es un logro que está muy por encima de la eficiente planificación de Gareca y sus dirigidos, al no dejarnos jugar bien por la densa telaraña que tejieron.
Se dirá que en la secuencia de los pénales cualquier cosa puede ocurrir, y eso es parcialmente cierto, pues esa etapa involucra unas variables que desaparecen en el partido normal. Pero los penaltis también hacen parte de este deporte, lo mismo que las habilidades de los arqueros para atajar y las de los pateadores para embocarla.
Ahí el portero David Ospina se elevó otra vez a la categoría de salvador, al sacar un tiro con el movimiento de sus piernas y al asustar al otro pateador peruano para que enviara el balón hacia las nubes. Pero San Ospina también integra el equipo, así como los penaltis están dentro de este juego que llamamos fútbol.
Por lo tanto, esta es una victoria de un gran cancerbero pero también de un equipo que luchó y que no fue derrotado en el trámite normal del partido, a pesar de lo exitosa de la estrategia peruana. Ganó Colombia y eso es lo único que cuenta en definitiva.
Seguir ganando contra el que venga para mejorar lo obtenido hasta ahora es lo que queremos todos los colombianos. Este equipo puede dar mucho más porque tiene magníficos jugadores y porque está encontrando otra vez un buen estilo, después de su renovación parcial.
A ganar, Colombia. La Copa América Centenario está más cerca y nada perdemos con soñar que es posible ganarla. A ganar equipo, esa es la consigna.