¡Perea, tu papá!
Nació en Quibdó, pero Barranquilla lo acogió como su hijo o predilecto, como su más grande narrador deportivo. Desde su comienzo en los años sesenta con el regreso del Junior al profesionalismo en 1966 cuando inicio sus locuciones al lado del onceno rojiblanco. Le tocó entonces enfrentar a los veteranos y consolidados Juancho Illera Palacio, Tomás Barraza Manotas, Rodríguez, Jepino entre otros.
Su voz y su estilo se fueron imponiendo y el público se regodeó con la alegría que imprimía a sus narraciones. El negro Perea como se le llamó primero se consolidando, especialmente por ese amor que sentía y que afloraba con cada gol del Junior.
La descripción de cada jugada al pie del balón le avalaron la credibilidad en cada aficionado, y su prestigio creció a pasos agigantados. El mismo entendió el alcance de aquel prestigio y fama. El público comenzó a llamarlo El Campeón, título que llevaría hasta su muerte acaecida la noche de este lunes 11 de abril.
Considerado el más grande narrador deportivo en Colombia, por igual imprimía su sello personal bien en un jab de Pambelé a Pepermint Frazer en la conquista del primer título mundial en Panamá, bien en el gol de Higuita para darle a Nacional y Colombia el primer campeonato en Copa Libertadores en 1989, como igual desbordó a todo el país con la primera medalla olímpica en manos de Helmut Bellingrodth en Munich en 1972.
Y qué decir que aquel maravilloso momento del empate 1-1 ante Alemania en el Mundial de1990 en Italia. Aquel gol de Fredy Rincón sigue siendo una de las más emocionantes narraciones del Campeón Edgar Perea. Comparable tal vez como aquel hit de Rentaría para darle el campeonato de la Serie Mundial a los Marlines en 1997. O como aquel histórico momento del gol de Mackenzie para vencer al América 3-2 en el Estadio Roberto Meléndez en 1993.
En fin, innumerables resultarían describir las tantas y miles de narraciones de Perea Arias que conmovieron de alegría y felicidad a los colombianos en las tantas victorias deportivas. Pero sin duda para Barranqulla en particular, El Campeón fue y seguirá siendo un ícono del micrófono que nos identifica como los pioneros de la locución colombiana.
Sus hijos y sobrinos heredaron su vocación de periodistas y locutores. Y su legado se irradia a muchos narradores que lo imitan o lo tienen como el gran referente. Eso sí, sin alcanzar esa grandeza y genialidad que lo distinguió.
Barranqulla lamenta su muerte y la tristeza embarga los corazones de toda la familia periodística. Pero su recuerdo permanecerá por siempre en la memoria de muchísimas otras generaciones. Como el gran adalid y defensor que fue de causas deportivas de la ciudad y la región Caribe.