Pazo, Rivas y Celis, ¿refuerzos para Junior?
La llegada de José María Pazo como nuevo entrenador de arqueros, en reemplazo de Diego Rojas, la contratación del bogotano Iván Rivas y la posibilidad de reenganchar a Guillermo Celis son hasta el momento las novedades anunciadas por el Junior para la segunda parte del campeonato profesional 2018.
Agradable y ventajosa sin duda, consideramos la presencia de Pazo para trabajar con los arqueros del equipo. Agradable igualmente la contratación del jugador Iván Rivas de quien se tienen buenas referencias como volante mixto y de gol proveniente de Patriotas. Ojalá se dé el reenganche de Celis un conocido buen jugador del medio para la escuadra. Pero, no es allí únicamente en lo que debe quedarse la escuadra rojiblanca. Ya el primer semestre se perdió tristemente por falta de goles y de inconsistencia defensiva. Y lo menos que esperaba y espera el público es aires de renovación y reforzamientos en las distintas líneas del onceno.
Nada mal caería sumarle a Iván Rivas, el nombre del uruguayo Emiliano Alfaro un número 9 de quien se tienen buenas referencias en los clubes en que ha militado y al parecer es bien conocido por el técnico Comesaña. Y ¿qué tal si se anexan nombres como Macnelly Torres y Alexis Henríquez quienes al parecer no seguirán con Nacional? Junior carece de un verdadero volante creativo y carece de un verdadero zaguero central capaz de hacer espetar la zona. Hace bastante rato no contamos con centrales de talla como lo fueron Gabriel Berdugo y Dulio Miranda y con Henríquez, estamos seguros, se tendría la fortaleza y el respeto que se necesita.
Sirvan tales inquietudes para pretender devolver en parte la confianza perdida hace rato en el club para que se pueda llegar a la octava estrella. Junior, lo hemos repetido muchas veces, debería mirarse en el espejo del Atlético Nacional a punto de cosechar otro título en su larga y exitosa carrera y siempre con las ganar de seguir ganando; pero en Junior, en cambio, se conforman con poco y con ser tenido en cuenta en Colombia como uno de los “buenos animadores” de la competencia.
Si bien se insistió con la dirección técnica de Julio Comesaña “para no dañar el debido proceso”, es urgente y necesario-creemos nosotros- reforzar no solo futbolísticamente el estado anímico y el convencimiento para lograr lo que se pretende. Quiere esto decir que no basta con que el rendimiento de los jugadores sea el mejor en la cancha, que por obligación tiene que serlo tras el fracaso por la falta de compromiso en este torneo que pasó, sino también fuera de ella; es decir en lo social frente a sus seguidores y ante el público en general.
Se creía en “una barrida” de elementos que por falta de entrega y sentido de pertenencia se dedicaron a “zonas de confort y roscas” que desdibujaron los objetivos y se creía en nuevas figuras con mejores perfiles profesionales. No siendo así, seguirá siendo difícil convencer a los hinchas para volver a “enamorarse” del equipo y volver en masa al estadio. La responsabilidad queda en grado sumo, hoy más que nunca, en quienes siguen siendo los protagonistas del fútbol rojiblanco.
El tiempo se encargará de señalar si las decisiones fueron o no acertadas, tanto de parte de los directivos del club, como del cuerpo técnico encabezado por Julio Comesaña. Por lo pronto, nos sentimos complacidos por José María Pazo, un verdadero profesional, con charreteras de doble campeón con el Junior (93 y 95) con experiencia como entrenador en selecciones menores de Colombia y quien siempre se distinguió cono futbolista a carta cabal en desempeño de sus actividades.
Ese sentido de entrega, pundonor y mística y el trabajo arduo ojalá no sea solo en los arqueros sino en todo el plantel del equipo. Iniciado con tiempo suficiente, la preparación para el segundo semestre, no se podrá al final del año argumentar que no se tuvo una buena pretemporada o que faltó tiempo para conocerse y engranaje entre técnico y jugadores.