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¿Nuevos aires para el 2017?

Entre la confianza y el escepticismo han sido recibidas las últimas noticias que sobre el Junior se han venido desgranando en los últimos días en la ciudad. Confianza porque las noticias que apuntan al nuevo director técnico, que todos conocen, pero no han sido oficializadas, parece darán un vuelco y abrirá espacio para nuevos aires en el equipo.

El nombre de Alberto Gamero ha sido de grata aceptación entre la hinchada que conoce su trayectoria en los distintos clubes en los que se ha desempeñado con buenos resultados. Un título de Liga, con el Boyacá Chicó, un título de campeón en la Copa Águila, con Deportes Tolima, y la finalísima en disputa de este semestre también con los “Pijaos” ante el Santa FE, lo avalan como para pensar en que en Junior tienen buenas posibilidades de éxito.

Pero existe también cierto recelo por la calidad de jugadores que sean contratados por los directivos, obedeciendo o no directrices precisamente del nuevo entrenador. Ya han sido anunciados los nombres de Robinson Aponzá de quien se tiene referencias de goleador en el Perú y el defensa central Jhonatan Ávila, procedente de Patriotas, y de quien igualmente se tienen buenas referencias. También se anuncian a Rafael Carrascal, poco conocido, Héctor Quiñonez quien ya estuvo en el onceno rojiblanco y  el jugador Cuestas.

Pero, como en Junior todo lo posible se vuelve imposible, hay quienes señalan que tal vez a pocas horas de concretarse las negociaciones, todo se trastoque y las reglas de juego sean cambiadas. Vale decir que en vez de jugadores de esta talla, se traigan otros estilo Edison Toloza, Jhony Ramírez, Jhon Vásquez, Jhony González, Yorley Mena, etc. que en vez de sumar, resten en posibilidades futbolísticas.

Inclusive, hay quienes señalan que Junior debería contratar refuerzos de mucha más jerarquía, con reconocimiento internacional y con capacidades comprobadas. Y no seguir experimentando con quienes en otros equipos del interior lucen formidables y cuando llegan al Junior se vuelven jugadores “Chiquichá”

Y en medio de esta confianza que parece estar generándose en el ambiente y el escepticismo que no deja de faltar, la afición espera que para el 2017, Junior sea conformado como un equipo de alta competencia, para recuperar el prestigio y la imagen perdida en los últimos tiempos. Y que pueda pensar en verdad en amplias posibilidades de alcanzar la octava estrella.

La llegada nuevamente de Antonio Char Chaljub a la presidencia del club puede ser esa especie de impulso que se estima debe tener el plantel para grandes cosas. A él se le deben los títulos del 93, del 2004 y 2011 cuando ejerció precisamente la presidencia. Desde luego que el nombre de Antonio Char genera preocupación para la gente de los medios periodísticos. Porque este directivo nunca ha sido muy abierto con la prensa. Prefiere mantenerse tras bambalinas y delegar enormemente en otros, manifestaciones que a él corresponden.

Claro que según dicen muchos, aún es temprano para dar un concepto más contundente sobre lo que será el Junior 2017. Apenas se están dando los primeros pasos y muchos nombres en carpeta pudieran o no quedar definidos. Lo que ocurre es que la afición ha perdido la fe en sus propios dirigentes.

Ojalá para inicios de enero, cuando arranque la pretemporada, todas las nuevas figuras estén en casa y no se esté todavía definiendo refuerzos, como se ha hecho costumbre en el Junior en los últimos años.

Si bien la experiencia nos enseña a desconfiar en materia de contrataciones para Junior, la hinchada cree que con Alberto Gamero las cosas sean diferentes a las acostumbradas. Y que al nuevo entrenador se le cumplan las exigencias si de verdad queremos “reconstruir”  a un Junior grande como su historia lo define y como la afición lo merece.