“No rotundo” a cambio de nombre del estadio de béisbol
Al Secretario de Deportes del Distrito Joao Herrera Olaya y al propio Gobierno Nacional, si es el caso, hay que enseñarles la historia, que si bien se escribe día a día, no se puede cambiar o modificar por mero capricho de momento o por querer congraciarse con alguien para ganar simpatía.
Si bien Edgar Rentería es por estadísticas el mejor pelotero profesional que ha dado Colombia a través de los tiempos, no es menos cierto que otro gran beisbolista como lo fue Tomás Arrieta, dio al país muchas gestas al punto de haber sido calificado por los especialistas el mejor y más completo pelotero del béisbol, que no profesional, pero si en un amateurismo pleno de categoría, que le encumbraron al mejor sitial deportivo de la pelota caliente en nuestro país-
A Joao Herrera hay que prevenirle para que no se deje ““No rotundo” a cambio de nombre del estadio de béisbol con promesas del Gobierno Nacional. Eso de dejarse endulzar el oído que, según anunció Joao Herrera, obedece a un “pretendido homenaje” que quiere brindarle el gobierno a Rentería, teniendo como fundamento el aporte que hará para los Juegos Centroamericanos del 2018, nos luce un capricho y una manera hipócrita de congraciarse con la gente del deporte y con el propio deportista.
Tomás Arrieta se ganó el derecho de ser inmortalizado con un monumento deportivo como lo es el estadio de La María. Allí donde jugó y tantas hazañas consiguió nuestro beisbolista y nuestro deporte del bate y manillas, debe permanecer el nombre de este astro del deporte rey.
Pretexto baladí que debió ser refutado y rechazado inmediatamente tan pronto se conoció la pretensión gubernamental. Nos conformamos con caramelos cuando aspiramos a algo grande como lo es la realización de los Centroamericanos del 2018. No conforme con recortarnos una y otra vez los presupuestos iniciales, el gobierno centralista compromete a los organizadores de los Juegos, entre ellos Joao Herrera, para que le cambie el nombre al estadio Tomás Arrieta.
Así las cosas, dentro de treinta o cincuenta años cuando aparezca alguien que supere lo de Edgar Rentería, cambiaremos el nombre del escenario y le colocaremos el de ese nuevo deportista. O qué tal que alguien pretenda rendirle homenaje al Pibe Valderrama y decida cambiarle el nombre al estadio Metropolitano Roberto Meléndez.
La historia hay que respetarla. Y si bien, se escribe día a día, los orígenes deben permanecer incólumes y servir eso sí, de referencias para seguir escribiéndola.
Construyan otro estadio. Y bautícenlo con el nombre de Edgar Rentería, como el propio ex beisbolista lo ha dicho. Pero cambiarle el nombre deshonrando la memoria de quien fue Tomás Arrieta, nos parece un descomunal despropósito como descomunalmente desacertada es la idea de quienes así lo pretenden.