¡No más Copa: El esfuerzo debe ser para el torneo colombiano..!
La derrota ante el Boca Jr. y que ha dejado al equipo Junior prácticamente eliminado de la Copa Libertadores ha dado pie para que algunos críticos hayan comenzado a “pedir la bola” al técnico Alexis Mendoza. Y muchos de quienes hoy piden que el entrenador de un paso al costado son los mismos que a finales del año pasado cuando exigían la renuncia de Julio Comesaña, voz en cuello, pedían que regresara Alexis.
Los hay que esgrimen argumentos como la crisis económica del club que en estos momentos, según algunos especialista, está en el orden de los 15 mil millones de pesos en pérdidas. Y en lo deportivo, por la falta de consistencia en la competencia tanto en el torneo colombiano como en los compromisos internacionales.
Sin pretender servir de “abogado del diablo”, como se dice popularmente, creemos que no es oportuno, ni conveniente salir del cuerpo técnico actual en el equipo. La casi eliminación de la Copa Libertadores era algo previsible. Porque si bien se había reforzado al plantel con un zaguero central como el peruano Alberto Rodríguez y el “goleador” uruguayo Jonatan Álvez y se creía que con ello se podía avanzar hasta la final del evento suramericano, para muchos otros críticos, entre los cuales nos contamos, esto no era suficiente.
Y no lo era, ni lo es, porque hacía y hace falta muchos más. Así lo consignamos de antemano cuando Alexis Mendoza aceptó el cargo y cuando se anunciaron los refuerzos. La falta de un verdadero goleador, no un delantero que de vez en cando haga goles y la falta esencialmente de un verdadero volante creativo les resta muchas posibilidades a cualquier equipo que pretenda ganar la Libertadores. Y de eso adolece el Junior.
Nadie puede desconocer las cualidades de Teo Gutiérrez y de Yimmi Chará, nadie puede negar las virtudes de un Víctor Cantillo y de Luís Díaz o de Pico, que dan al plantel una gran parte de conformación como equipo grande. Pero no es suficiente. Ningún equipo que adolezca de un verdadero creativo en la línea de volantes y de un goleador-goleador podrá aspirar a cosas mayores.
Tal vez con la nómina actual el cuadro rojiblanco pueda y deberá entrar a pelear el título de campeón en nuestro torneo. Ello debido a que el resto de los clubes participantes en competencia muestran igual o menor capacidad en sus nóminas. Pero de ahí a pretender llegar más lejos internacionalmente es sumamente difícil. Creer que debíamos ganarle al Boca en la Bombonera no fue más que una ilusión. Como lo será también aspirar a ganar al Palmeiras en su propio patio. No es pesimismo, ni convertirnos en “ave de mal agüero”, es simplemente la realidad que nos muestra nuestro Junior.
Ni siquiera a nivel local hemos consolidado un plantel que irradie la confianza necesaria como para creer que somos los serios aspirantes a ganar el título. Allí asoman otros rivales y el máximo referente que sigue siendo el Atlético Nacional.
Hay que mejorar muchos aspectos. Hay que definir una línea de conducta que sea permanente y no de altibajos, que nos brinde confianza cuando actuemos de visitante o de local y no como hasta ahora que cedemos terreno frente a equipos que nominalmente lucen menor que el nuestro.
Si bien Junior nos da grata impresión en cuanto a tenencia de balón y de buen nivel técnico para el manejo del esférico, su juego no es contundente por la falta de definición en la puntada final; todos al parecer, quieren llegar al arco rival con pases cortos y seguidos que le restan posibilidades.
Contrario quizás a lo que muchos piensan, soy de la creencia que la eliminación de Copa Libertadores nos puede permitir mejor manejo en el campeonato colombiano. Dedicar toda la fuerza al torneo doméstico en procura de la octava estrella que tan esquiva ha estado. No más desgaste en un evento al que es casi imposible llegar ya. En cambio dedicar todo el esfuerzo a lo local puede y debe resultar más beneficioso para alcanzar uno de los objetivos propuestos como es el titulo colombiano.
No es apartando al cuerpo técnico en estos momentos como se puede arreglar la situación. Es dándole más consistencia al trabajo que se viene adelantando. Desde luego corrigiendo errores tácticos y de actitud. Y en ello la principal responsabilidad está en Alexis Mendoza y sus asistentes. Generado más confianza en sus dirigidos y dándole el manejo indicado a cada jugador para que el rendimiento individual de respuesta a la pretensión colectiva del equipo.
Es también enseñándole a los delanteros que en fútbol se ganan los partidos con goles, no con las florituras en el campo. Si bien el juego armonioso es espectáculo para las tribunas, el gol es el máximo exponente del juego y la mejor respuesta para el público.
Entendiendo quienes tienen la responsabilidad de anotar los goles que hay que atreverse a disparar al arco tanto dentro como fuera del área. Porque es preferible botar el balón intentándolo, que no disparar por temor a equivocarse.