¡No, así no, profesor Suárez..!
Se dice que a los muertos se les acompaña hasta la tumba, pero nadie se se entierra con ellos. El técnico Luis Fernández Suárez le está apostando a controvertir el dicho. El entrenador paisa parece querer “enterrarse” con su criterio personal de no dejar en banca a jugadores que nada están aportando y por el contrario están restando posibilidades al equipo.
Lo de este domingo frente al Pasto es la ratificación de que algo anormal sucede en el equipo Junior. No podemos seguir creyendo que con un invicto de 17 fechas en este torneo y un tercer puesto de la tabla cuando bien podríamos estar de primero o segundo con más de 30 puntos, seguimos siendo firme candidato a repetir título como bien se creyó nacionalmente al comienzo de esta temporada.
No podemos distraernos con un sofisma de 17 fechas siendo el único de la competencia que no ha perdido. Si vamos sumando a cuenta gotas, de punto en punto, cuando debiéramos haber sumado de a tres por lo menos en cinco o seis encuentros y no en los once que acumulamos, lejos vamos a estar de creer que podemos repetir el título de campeón.
A Luis Fernando Suárez le hemos respaldado frente a muchísimas críticas de la prensa que hace rato han estado presagiando y anunciando su salida. Partido tras partido y de empate tras empate o derrota tras derrota como en la Libertadores, hemos creído que es necesario darle tiempo al tiempo y no acabar de un tajo con una supuesta continuación de un proceso que desarrolló con éxito Julio Comesaña en el semestre anterior y que Suárez pareció seguir al iniciarse este año.
Pero tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe. Tal es el pensamiento no nuestro únicamente, sino de toda una afición que bien ha soportado lo que muchos califican de “debacle” deportivo del Junior. Y en ese contexto aparecen nombres como los de Teófilo Gutiérrez encabezando una lista de la llamada “rosca” que no deja que el equipo avance. Hay quienes señalan que uno de los motivos del desgano y falta de voluntad para lograr resultados se debe a la desavenencia que se tiene con el técnico por el trabajo de doble jornada diaria y no la de una sola como la de otros técnicos. Nos resistimos a creer que en jugadores profesionales como los del Junior, una razón o motivo como ese se esté o se haya impregnado.
Pero hay quienes así lo ratifican. Como los hay también que afirman que el técnico Suárez ha doblegado su voluntad ante jugadores veteranos y considerados referentes del club y no es capaz de dejar en banca a dichos integrantes del plantel. Frente al Pasto todo el público en el estadio presagiaba el cambio de Teófilo que nada aportó en el juego y no el de Hinestroza quien era de los que mejor actuaba. ¿Temor a qué? Si Teófilo no estaba rindiendo como no lo ha estado desde hace rato, ¿por qué no sustituirlo? Profesor Suárez, su hoja de presentación como director técnico está en juego igual que su continuidad en el Junior. No se entierre con sus pupilos; si sus jugadores no quieren caminarle, tome decisiones que aunque parezcan contradictorias para algunos pocos, puedan sí lograr los resultados que todos esperan.
Igual que usted, inmutable dirigiendo, sin ni siquiera rascarse la cabeza ni caminar de un lado a otro, así mismo sus jugadores están actuando. A usted no se le ve dirigiendo sino viendo el juego, como un desprevenido aficionado al que no le interesa si se gana se empata o se pierde. Debe pensar en el cambio del chip que tiene el plantel. Tocar el balón de Viera para Pérez o Piedrahita y de este a Ditta y de Ditta a Narváez para devolver a Viera y repetir el mismo circuito sin pasar de su propio campo, no es jugar al fútbol. La esencia del juego es ir al frente en busca del gol y no dominar el 80 por ciento del partido sin procurar llegar al arco contrario. Ante el Pasto, solo al minuto 32 hubo un remate fuera del área del marcador Gabriel Fuentes y la segunda llegada fue el tiro libre de Hinestroza a los 35 minutos. Los partidos se ganan con goles no con la posesión del balón y manejo de la cancha. Junior tiene equivocado el camino y el técnico está en la obligación de modificar el sistema, la estrategia o la táctica cuando no se dan los resultados esperados. Elementos lo tiene. Usted parece no haberse dado cuenta o no importarle cambiar la mentalidad.
Profesor Suárez, acumular 17 fechas de invicto es apenas un sofisma de distracción que no puede estar por encima de un objetivo primario como era el de haber clasificado de antemano a los cuadrangulares. Eso lo esperaba la hinchada desde hace varias fechas. La empatitis y la ausencia de goles debe ser su mayor preocupación. Y no debería usted conformarse con saber que “el equipo está actuando bien” y que le da la seguridad de ir mejorando poco a poco.
A cuenta gotas podemos clasificar, pero del Junior, el público espera mucho más, a tal punto de ser protagonista y poder estar disputando como el semestre pasado, un nuevo título colombiano. No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que se niega a escuchar. No vaya a ser usted víctima de tales aseveraciones.