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Neopopulistas

Los neopopulistas se toman los espacios  de decisión más importantes del mundo. Podríamos atrevernos a clasificarlos en dos segmentos, por un lado, los de extrema derecha y por el otro, los centristas-progresistas. Y  aunque intentemos convencernos de que solo los primeros tienen dicha estela, lo cierto es que los segundos también. Es verdad que podremos ceder  más fácilmente -y me incluyo- ante los encantos de nuevos estilos de  liderazgo como los que despliegan Trudeau en Canadá y Macron en Francia; pero sus discursos liberal demócratas están también en su mayoría plagados tan sólo de frases que el pueblo quiere y necesita escuchar, tanto como los de Trump o Putin, por ejemplo.

A Trump y Putin los estigmatizamos con agilidad como neopopulistas, incluso de cortes autoritarios. Cuando de ellos se trata, los líderes de opinión y la prensa, con premura nos preocupamos por sus excesos poco democráticos y por el balance de poderes que se diluye en sus respectivas naciones. De hecho, si se revisan ambos casos, el ruso y el estadounidense, parecen estar usando las reglas del juego marcadas por un hábil dirigente, que aunque hoy ha caído en desgracia (debido a sus propios desaciertos), ha servido de inspiración a ambos: Silvio Berlusconi.

El italiano hizo lo que quiso en su país, mientras su mandato duró, fue insaciable, se apoderó de todo, desde los medios hasta el equipo de fútbol le pertenecían. Il Cavalieri gobernó a su antojo. Cuando estuvo en la cúspide era amado y odiado por el pueblo; al igual que el nuevo presidente de EEUU y el líder del Kremlin ruso. Se dedicó a generar pasiones y controversias más que a gobernar. Sí, estos hombres despiertan rechazos enardecidos, pero sorpresivamente asimismo fidelizan a un grueso de la ciudadanía, lo que les permite mantenerse. Por esto y más, sin dar mayores discusiones o debates, a ellos hemos decidido tildarlos como representantes del nuevo populismo.

Pero esto… ¿en dónde deja a Trudeau y a Macron?. Los líderes favoritos de todos, los que heroicamente se han impuesto a la ´casta´, a las élites. Los que traen una voz de renovación política, un aire fresco a la corrupta arena de lo público. Es verdad que el canadiense y el francés tienen una imagen mucho más digerible que Trump o Putin, pero es falso que son ‘outsiders’ de la política, todo lo contrario. Trudeau es un delfín, hijo de una gran figura nacional y Macron un funcionario con bastante cancha. Serán nuevos a la vista de muchos, pero de novatos tienen bien poco. Si analizamos varias de sus declaraciones podremos constatar que al igual que los de extrema derecha, estos jóvenes progresistas de centro, también tienen vestigios populistas, también intentan salirse de los esquemas de partidos tradicionales para apoderarse de la masa de forma transversal y así acaparar núcleos poblacionales más amplios. Estos hombres que hoy se llevan todas las miradas y portadas, también tienen una retórica basada en lo que la gente desesperadamente necesita escuchar.

Colombia se adentra en elecciones presidenciales y este fenómeno neopopulista de seguro tendrá su coletazo aquí en el sur del continente. Entonces, el candidato que mejor comprenda a la ciudadanía, el que se atreva a salir de los esquemas, el que entienda que ésta no es precisamente la hora de los Partidos de siempre, y el que sepa que ya sea para que lo legitimen o para que lo linchen sin piedad, obtener la atención de los medios es una necesidad imperiosa; solo el personaje que confluya todas estas características podrá ser el que se destaque en la contienda y el que posiblemente salga victorioso de ella. Ya hay varios gallos por allí con esa pinta…