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Nacionalistas, a dejar la tribu

Lo que sucede en España preocupa a los demócratas universales, a los liberales cabales, a los que no podemos creernos del todo, que el fenómeno nacionalista cada día tome más fuerza. Hoy lo hace bajo las ropas de la lucha catalana, con un referéndum que sus impulsores han diseñado a su medida, sin garantías electorales e irrespetando la legislación existente. Desafortunadamente, el Partido de gobierno, el PP, lejos de apaciguar la marea, solo ha contribuido con su retórica intolerante a exacerbar los ánimos, en vez de buscar una salida concertada que reconozca los legítimos cuestionamientos del pueblo de Cataluña.

Lo de Puigdemont, Junqueras y Colau es vergonzoso, no se puede hacer país, destruyendo el propio; por redundante que suene. Sus discursos son diatribas populistas, cargados de sentimientos dañinos nacionalistas. Extravagantes desde todo punto de vista, fuera de lugar y poco sonrojados por la ruptura que pueden llegar a causar en el orden constitucional que tanto costó en el 78 a España.

Aquí la discusión no es entre Cataluña y Madrid, la cuestión es Liberales versus Populistas. Y cualquiera que se ufane de defender la democracia, sabrá de qué lado se debe estar en este convulso momento. Los resultados de los referéndums como prácticas plebiscitarias ya son lo bastante complejos de entender y asimilar, como para además sumarle, una realización sin garantías y violentando la ley.

El fortalecimiento de las comunidades autonómicas y la descentralización española están muy lejos de ser el debate central, de lo que sí estamos siendo testigos es de un grupo de políticos haciendo cálculos en beneficio propio sin pensar en las graves consecuencias que una ruptura como estas puede llegar a acarrear.

Karl Popper nos insistía en que el progreso de las sociedades llega cuando se deja la tribu. En este caso y como lo señalaba Vargas Llosa recientemente, la tribu de nuestros tiempos es el nacionalismo y el populismo. Ojalá en su milenaria sensatez los catalanes entiendan que hay que dejar la tribu, pero quedándose en España.