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A Nacional lo quieren campeón como sea

Sin conocer los resultados de la semifinal entre los clubes Junior y Deportes Tolima, ni de la serie Medellín frente al Nacional, nos atrevemos a pronosticar o mejor anticipar, los deseos vehementes de que el titulo del 2015 (segunda parte) no tenga dueño diferente al Atlético Nacional.

Percepción que no solo corresponde a quien esto escribe, sino creo, a todos o la gran mayoría e colombianos seguidores del fútbol profesional en nuestro país. Si bien es el onceno antioqueño el de mejor rendimiento en el torneo, si bien es quizás el mejor conformado y si bien  es cierto que ha sido el de más contundencia,  la creencia de que a Nacional lo quieren hacer campeón no se deriva solo por las virtudes  expuestas.  Se debe a la manera en que la Dimayor y el organismo adyacente Comisión Arbitral manejan situaciones en las que el cuadro paisa está participando.

Por eso vemos a través de las pantallas de televisión como los jueces centrales y los jueces de líneas se preocupan siempre por favorecer los intereses del Nacional. Con señalamientos de faltas inexistentes muchas veces y muy cercanas al arco de los contrarios. Esto para brindarle al equipo verde mejores posibilidades de gol. No aplican de igual manera las faltas que les hacen a los contrarios. Y se requiere ablandar, vaya que desde bien temprano, van mostrando tarjetas amarillas que condicionan a cada contendor.

Los comentarios sesgados y la inocultable parcialidad de los comentaristas y narradores en las transmisiones de televisión son otros ingredientes que  van abonando el camino para favorecer a los nacionalistas. Acciones violentas de jugadores antioqueños o faltas en área penal son ignoradas o señaladas como simulaciones; en cambio si son contra el Nacional se apresuran a comentar que sí hubo la falta y que el árbitro hizo lo correcto.

Estas decisiones son mucho más claras cuando al que se le aplica es al conjunto rojiblanco. A toda costa quieren  dejarle por fuera de posibilidades como se ve continuamente: La  muestra más reciente, la del árbitro caldense que pitó Junior vs Santa Fe. No solo se inventó un penalti en una acción de forcejeo que es  común y muy reiterativa en todo tiro de esquina. Y también ignoró la gravísima falta de Otálvaro contra Vladimir Hernández comenzando el juego y que no solo mereció la expulsión  inmediata sino que inclusive, como señalan muchos, “hasta merecía cárcel”.

A los rivales del Junior les dejan pegar a tutiplén, pero cuando alguno del Junior responde enseguida aparece la amonestación. No son invenciones todo esto que esgrimimos. Desde que reapareció el Junior en 1966 la persecución de los árbitros podría dar para escribir muchas anécdotas, páginas y libros. Muestras  contundentes que servirían para  todo un historial.

Volviendo al tema del Nacional al que siempre le abren todo el camino para ganar partidos y títulos, tal como en años atrás se hizo con el América del doctor Ochoa y de los hermanos Rodríguez Orejuela, no queda duda de la forma tan sesgada en que los árbitros han actuado y seguirán actuando. Por eso creemos que para que Junior o Tolima acudan al título deberán suceder cosas muy por encimas de los intereses antioqueños. Hay que ganar  superando no solo futbolísticamente al rival. Es necesario también afrontar las parcializadas decisiones y artimañas extra futbolísticas. Sea Tolima o Junior, siempre estarán en desventaja frente a los antioqueños.

Y para complementar, los directivos del club rojiblanco no se han preocupado por hacer sentir por lo menos voces de protesta. A veces tenues comunicados o cartas a Dimayor o Comisión Arbitral exponiendo algunas “equivocaciones” de los árbitros, cuando las evidencias demuestran que no fueron meras “equivocaciones” sino manejo de perversas decisiones.

La hinchada juniorista está por estos días de plácemes con su equipo. Haber ganado la Copa Colombia dejando en el camino a Santa Fe y su llegada a la semifinal con serias aspiraciones de llegar a la disputa del título disponen el ánimo y alientan la ilusión por la octava estrella. El domingo 13 de diciembre se sabrá si es cierto el optimismo.

De ser así, el rival será un equipo antioqueño. Nacional y Medellín se juegan  la otra carta. Sea cual fuere, Junior tendrá que afrontar el compromiso. Dos juegos decisivos en Barranquilla y Medellín. Y Junior está acostumbrado a afrontar los grandes retos. Como el de esta vez en los que deberá superar no solo condiciones futbolísticas del rival sino también los manejos arbitrales que le son adversos. Pero, con disposición, con voluntad y entrega, es decir con mística ovalada se es capaz de lograrlo.      

Por todo esto, a escasas horas de la gran final, evocamos aquella frase que puso de moda el fallecido Ernesto Mc-Causland en el 2011 y que nos llevó al título de campeón ¡Si se puede!