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Mucho ruido y pocas nueces

 “El país va a quedar escandalizado cuando se conozca (la investigación) y no lo haré sino después de segunda vuelta, para que no digan que estoy interviniendo en política. La dimensión de la corrupción electoral es nauseabunda”; estas polémicas declaraciones hechas por  el Fiscal Néstor Humberto Martínez el pasado 31 de mayo generaron a lo largo y ancho del país toda suerte de comentarios.

El no haber especificado en tiempo y espacio la “nauseabunda” corrupción electoral, puso a muchos a pensar que  se trataba de hechos relacionados con la primera vuelta de la elección presidencial del pasado 27 de mayo, lo cual puso en entre dicho la validez de esos comicios electorales.

Ese anuncio del Fiscal General me recordó un episodio que ocurrió  en un centro de reclusión de la Florida, Estados Unidos de América, cuando antes de iniciar una diligencia judicial relacionada con los vínculos de un ex presidente de  la República con las AUC, el jefe paramilitar y narcotraficante Carlos Mario Jiménez Naranjo, alias “Macaco” o “Javier Montañez”, puso sobre la mesa el abultado cartapacio de documentos que portaba.

Fue entonces cuando el Fiscal Delegado ante la Corte Suprema de Justicia que dirigiría la diligencia pregunto a Macaco: “¿son las pruebas documentales qué me vas a entregar en la diligencia”?,  a lo que Macaco respondió sin vacilación: “No señor fiscal, esas las tengo guardas para presentarlas a la Corte Penal Internacional cuando salga de esta prisión”. En estos documentos, dijo, señalando el mamotreto, están la pruebas que comprometen a Uribe con el paramilitarismo.

Recuerdo que  a nuestra salida de esa cárcel le manifesté al fiscal que la intención de “Macaco” nunca fue entregarle esas pruebas y le pregunté, si al igual que yo, él tenía la percepción de que la verdadera intención del jefe paramilitar, de mostrarse en poder de  ese bojote  de papeles, no era otra que enviar un mensaje subliminal  a Uribe a través del abogado que lo representaba en esa la diligencia.

Y traigo a colación esa anécdota porque muchos amigos me dijeron que el polémico anuncio del Fiscal Martínez se asemejaba más  a un mensaje  subliminal  a los corruptos que a una verdadera intención de poner al descubierto la “nauseabunda corrupción electoral” que desde antaño caracteriza las detestables prácticas de los jefes políticos.

Muchos entendieron que más que una intención de develar la corrupción electoral el mensaje del fiscal Martínez era directo: o votaban por el candidato presidencial de la derecha o se atendrían a las consecuencias.

Quienes teníamos la fe puesta en que por fin un funcionario del más alto rango pusiera al descubierto los nauseabundos niveles de corrupción electoral a los que han llegado algunos de los “padres de la patria”, termínanos decepcionados con la nada novedosa información que entrego al país el doctor Martínez Neira.  Como quien dice “quedamos con los crespos hechos” o como diría mi abuela “vestida y alborotada”.

Yo hubiera preferido que en lugar del trillado asunto de la “Casa Blanca” el  jactancioso doctor Néstor Humberto Martínez hubiera escudriñado a fondo el origen de los abultados resultados electorales obtenidos con más pecado que gloria por los herederos de la denominada casa Gerlein, esos que pasaron del elemental “TLC” [cambiar votos por Tejas, Ladrillos y Cemento] a los más  sofisticados mecanismos de corrupción del elector.

Sería bueno que el Fiscal Martínez Neira investigara a fondo cómo es que una joven de apenas 25 años logra llegar a la Cámara de Representantes con una votación superior a los 67 mil votos?.  ¡Acaso existirá  la posibilidad de que la nueva “delfín rosada” haya resultado beneficiada con los nauseabundos hechos de corrupción que según él tuvieron ocurrencia en Soledad. ¿Cómo explicar que mientras su padre  se convirtió en el Concejal más votado en la historia del Concejo de Barranquilla  con una votación atípica de más de 33 mil votos, su hija,  quien por primera vez incursiona en política lo doblara en votación?

Qué razones tendrá el Fiscal General para no dirigir su tan acuciosa vista al repentinamente exitoso trasegar electoral de un Senador,  de quien no solo se ha dicho es el alumno más aventajado de Roberto Gerlein sino que también se la ha enrostrado ser “el taquillero mayor” de Barranquilla.

¿Cómo hace un bachiller para pasar de ser un “líder barrial”  [léase “mochilero”] a obtener los 61.632 votos que en 2010 alcanzó el aventajado alumno, para lograr una silla en la Cámara de Representantes?. ¿Cómo puede uno, cuatro años más tarde,  convencer a  85.668 personas para que con su voto “libre” le favorezcan  para aterrizar en el Senado.

Todo indica que la preocupación expresada por la Misión de Observación Electoral [MOE] tiene sentido “llama la atención el crecimiento exponencial de sus votaciones porque no observan correlación entre su labor y el hecho de que se haya convertido en el político más exitoso del Atlántico en los últimos años.

Al parecer el secreto de tan vertiginoso accenso electoral subyace en las “muchas denuncias sobre su supuesta capacidad para comprar votos,…” que dice haber recibido la MOE, y entonces por qué razón el doctor Martínez no profundizo en tan grave imputación, sobre todo en tratándose de una tacha que proveniente ni más ni menos de la entidad que en Colombia tiene a su cargo la misión de velar por la transparencia electoral.

Ojalá que al Fiscal General se le de por husmear como se produjo la resurrección de otro de nuestros “ilustres dirigentes políticos” que luego de haber sido inhabilitado para ejercer cargos públicos llego al Senado de la República como uno de los senadores más votados del partido de  la U.

Dicen las malas lenguas que en contraprestación a los favores electorales recibidos, el ex Procurador Alejandro Ordoñez revocó una sanción disciplinaría que inhabilitaba a otrora Concejal de Barranquilla  para ocupar cargos públicos durante 18 años.

No deja de llamar la atención el aumento en más de 40 mil votos que registró su caudal electoral,  que paso de los 47.669 votos que en cuerpo ajeno obtuvo en el 2011, a los 85.530 que obtuvo cuatro años más tarde en su ingreso el Senado.

Pese al gran alboroto que armo el Fiscal Martínez Neira antes de la segunda vuelta de la elección presidencial al final nada dijo que no supiéramos, todo fue un artificio; recordando la obra de William Shakespeare  podemos afirma que en las denuncias sobre la nauseabunda corrupción electoral hubo “mucho ruido y pocas nueces”.

Descubrir que por obra y gracia de la mermelada unos contratistas se convirtieron en los prósperos empresarios que durante años han patrocinado la compra de votos en Barranquilla, es tanto como descubrir que el agua moja.

PD: Carlos Mario Jiménez Naranjo, alias ‘Macaco’ fungió como cabecilla del denominado Bloque Central Bolívar de las AUC, fue extraditado a los Estados Unidos en mayo de 2008 y allí condenado a 33 años de cárcel por narcotráfico.