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¡Más respeto señor Viera!

Nos habíamos propuesto hacer un alto en el camino. Como para no seguir ahondando más en el tema por el momento, en lo que a Junior se refiere. Creíamos que era conveniente no seguir martillando sobre lo mismo, es decir, no caerle al caído. El equipo ha sido blanco de severos cuestionamientos en las últimas semanas por su desastrosa actuación a lo largo de la competencia en la Liga profesional. Estimamos necesario un compás de espera  con la ilusión de ver la mejoría en el rendimiento inmediato.

Pero pudo más el sentimiento y el deseo vehemente de salir al paso a las diatribas y las ofensas de jugadores del equipo contra la afición y contra la prensa particularmente. Por ello, decidimos salir a la palestra para rechazar las manifestaciones pueriles del que se presume debe ser el mayor representante del plantel, como lo es el arquero uruguayo Sebastián Viera, por lo mismo que ostenta la capitanía en la cancha.

Viera y cualquier jugador militante en el Junior deberían  saber que por el hecho mismo de ser parte del club representativo de la ciudad y quizás de la Costa Caribe, son personas públicas y por tanto sometidas a críticas o elogios de acuerdo con lo que demuestren en los partidos.

Por eso, sus declaraciones altisonantes y desobligantes a los periodistas, tratándoles de “mierda”, aunque no nos extrañó dada la postura de los jugadores en las últimas semanas, sí nos sorprendió porque creíamos en este jugador extranjero un mejor comportamiento moral.

Pero también hemos considerado que su “explosión verbal” con lenguaje de esquinas   y de contertulios privados entre amigos, obedece en parte a la falta de halagos y pechiches que hasta hace algunos días atrás Sebastián Viera recibía en los medios de comunicación en los que se le situaba como la gran imagen del club, y que de un momento a otro, fue cambiada por la de un también responsable de la debacle del onceno.

Al capitán del equipo día a día se le podía encontrar registrado en las páginas de periódicos en declaraciones sobre cada derrota del equipo, sobre el futuro inmediato, sobre los errores y correcciones; y aún más, sobre sus recomendaciones de orden técnico para salir del pésimo momento deportivo.

Toda esa aureola que se “vendía” al público del arquero uruguayo se vino a pique por algunos comentarios particulares, especialmente en redes sociales, sobre su presunta responsabilidad en decisiones técnicas y conformación de nómina para los partidos.

Si bien su grotesca actuación colocando al público y a los periodistas como estiércol de la ciudad, pudo haber obedecido a la explosión de un sentimiento guardado por la vergüenza misma de todo el plantel, su experiencia como mayor representante del equipo pudo ajustarse a mejores maneras de responder a los señalamientos recibidos.

Decir por ejemplo que él, como capitán del grupo no daría entrevistas o declaraciones por sentirse ofendido en los señalamientos que se le hacen. O simplemente, desmentir con firmeza y claridad que no son ciertas las imputaciones, hubiera sido suficientes y elegante para hacer reflexionar a sus detractores. Pero afirmar voz en cuello que los periodistas o que el público son y hablan mierda, fue totalmente fuera de tono, desafortunado y se convierte en una gigantesca afrenta tanto a la afición como al periodismo de Barranquilla.

Jugadores de mucha más talla y calidad futbolística en la historia del Junior, también cruzaron y soportaron por severas críticas tanto de la afición como de la prensa. Criollos y extranjeros y sus respuestas fueron dadas en la cancha. La historia nos remonta a los años cincuenta con el Gitano Heleno De Freitas. Y más acá con los Airton, Escourinho, Laerte, Mario Thull, Calixto Avena, Toño Rada, Joaquín Pardo, Javier Ferreira, Iván Valenciano, Luis Grau, Carlos Araujo y muchísimos otros tantos. En algún momento fueron blanco de cuestionamientos. La mejor forma de responder la dieron en el campo de juego. Ya lo dijo ‘El Pibe’, quien en más de una ocasión recibió los dardos precisos y punzantes: “La mejor forma de callarle la boca a quienes nos critican, es haciendo fútbol y ganando partidos”.

Señor Viera y demás jugadores del Junior, más que a una familia o un grupo de accionistas dueños del club de quienes dependen económicamente, ustedes se deben a toda una comunidad. No solo a Barranquilla entera, sino a la Costa Caribe por ser el único y verdadero representativo del balompié en el país. La historia registra al equipo como el de más arraigo en toda Colombia. Y como tal, ustedes deben respetar su nombre y lo que representa. Porque Junior es, sin duda, y para lo sepan, el mayor ícono en el orden deportivo que tenemos.